Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para noviembre, 2011

“The Global Minotaur: The Crash of 2008 and the Euro-Zone Crisis in Historical Perspective”: Yanis Varoufakis

El economista marxista griego Yanis Varoufakis nos ofrece una excelente explicación sobre la existencia y el colapso del euro.

Yanis Varoufakis es profesor en la Universidad de Atenas y  ha escrito numerosos trabajos críticos con la Game Theory que es hoy dominante en las facultades de economía y sociología.

http://yanisvaroufakis.eu/

http://marx21.com

El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión

David Harvey

Resumen

La larga supervivencia del capitalismo, a pesar de sus múltiples crisis y reorganizaciones y de los presagios acerca de su inminente derrota provenientes tanto de la izquierda como de la derecha, es un misterio que requiere aclaración. Henry Lefebvre pensaba que había encontrado la clave del mismo, en su famosa idea de que el capitalismo sobrevive a través de la producción del espacio, pero no explicó exactamente cómo sucedía esto. Tanto Lenin como Rosa Luxemburgo, por razones muy distintas, y utilizando también diferentes argumentos, consideraban que el imperialismo -una forma determinada de producción del espacio- era la respuesta al enigma,aunque ambos planteaban que esta solución estaba acotada por sus propias contradicciones.

Harvey, David. “El ´nuevo´ imperialismo: acumulación por desposesiónSocialist Register 2004: El nuevo desafío imperial. 2004, pp. 99-129

Table of Contents

Articles

Prefacio a la edición en la lengua española PDF
Atilio Boron
Prefacio PDF
Leo Panitch, Colin Leys
Capitalismo global e imperio norteamericano
Leo Panitch, Sam Gindin
Imperialismo de nuestro tiempo
Aijaz Ahmad
El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión
David Harvey
La vieja y la nueva economía del imperialismo
Gregory Albo
Verdades y mitos acerca e la invasión de Irak
Noam Chomsky
Los derechos humanos como espadas del imperio
Amy Bartholomew, Jennifer Breakspear
Sangre por petróleo: la estrategia energética de Bush y Cheney
Michael T. Klare
Imperialismo ecológico: la maldición del capitalismo
John Bellamy Foster, Brett Clark

Historical Materialism

Research in Critical Marxist Theory

http://www.historicalmaterialism.org/

Historical Materialism is a Marxist journal, appearing four times a year, based in London. Founded in 1997, it asserts that, notwithstanding the variety of its practical and theoretical articulations, Marxism constitutes the most fertile conceptual framework for analysing social phenomena, with an eye to their overhaul. In our selection of materials, we do not favour any one tendency, tradition or variant. Marx demanded the ‘merciless criticism of everything that exists’: for us that includes Marxism itself.

Marxism is nothing if not ‘interdisciplinary’, or, put differently, a theory of totality. The relations of production are dominant relations that exert influence across the whole social matrix. It makes no sense to plug away in one small area of the curriculum without exposing insights to other researchers, in order to probe further their meaningfulness and value.

The task of the Marxist critic is to offer a self-reflexive account of historical differentiations between areas of knowledge, without naturalising them or reifying their separation. To this end, the journal opposes the compartmentalisation of knowledge. Given the pressures of careers and the institutionalisation of researchers, this is no easy task. Historical Materialism welcomes contributions that cut across disciplines and evade academic jargon.

Historical Materialism has published enough grey-beards in the past and will continue to do so. We are, however, optimistic that our diagnosis of real-existing world conditions, with the recurrent upsurge of class antagonisms and the continual exertions of imperial violence, produce ever new Marxist constituencies. Their hither-to unheard voices are welcome in our journal. Furthermore, Historical Materialism, as proper to a Marxist forum, cultivates international contacts, giving room to analysts from across the world, including non-Anglophone countries. We attempt to host a worldwide scrutiny as our contribution to a denunciation of capitalism worldwide.

Fundación Rosa Luxemburg en México

El día 24 de abril inició de manera formal el trabajo de la oficina regional en México, dirigida por Angela Isphording, desde donde la Fundación Rosa Luxemburgo atenderá su trabajo, proyectos y vinculación con este país, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Cuba.

La apertura de esta nueva oficina regional tiene como objetivo apuntalar el trabajo que la Fundación Rosa Luxemburgo realiza en estos países desde el año 2003, y estrechar los vínculos y alianzas con los diversos actores sociales de la región y sus actividades se centran en el fomento de la participación activa de los ciudadanos y sus organizaciones en los procesos políticos, económicos y sociales.

Tenemos como objetivo fomentar alternativas a la actual política económica y social y a las relaciones internacionales vigentes y estamos interesados en la elaboración de propuestas conceptuales para profundizar estos temas, por lo que apoya proyectos innovadores y transformadores en los ámbitos local, nacional, y regional. Buscamos coadyuvar para conseguir mejores condiciones para la formación política, en especial de las poblaciones marginadas, y el fortalecimiento de actores y redes democráticas mediante la promoción de la equidad de género y las políticas antidiscriminatorias.

Nuestras contrapartes y nuestros aliados políticos prioritarios son los actores de la sociedad civil, los movimientos sociales, instituciones educativas y de formación, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, organizaciones de mujeres y centros de investigación.

Los principales ejes temáticos con los que nos identificamos y trabajamos son:

En esta sede la Fundación contempla diversas formas de trabajo entre las que se incluyen medidas propias que son actividades organizadas, planificadas y ejecutadas desde nuestra oficina, vinculadas a nuestros ejes de trabajo; proyectos con actores locales, que son pequeños proyectos que nos permiten establecer contacto con organizaciones diversas y apoyar de esta forma algunas actividades puntuales; y el trabajo con contrapartes que son apoyos a proyectos anuales de diversas organizaciones sociales que pretenden fortalecerlas y apuntalar su trabajo, ya que estamos convencidos que son ellos los protagonistas y constructores de su historia.

Louis Gill. Introducción a su libro: La crise financiére et monétaire mondia-le. Endettement, spéculation, austèritè.

Louis Gill. Introducción al libro: La crise financiére at monétaire mondia-le. 

Como toda introducción el autor ubica los aspectos que serán abordados en su libro sobre la crisis económica que se inicio en el 2007 y continua sin ser solucionada. El libro aborda la problemática en tres capítulos.

 

Video: “History versus Theory: A Commentary on Marx’s Method in Capital”

History versus Theory: A Commentary on Marx’s Method in Capital
2011 Deutscher Memorial Lecture

“Indignación en Harvard”: Julia Evelyn Martínez

Un un hecho insólito, digno de ser incluido en la saga de “Aunque usted no lo crea”de Ripley, el pasado 02.11.2011, un grupo de estudiantes de economía tomó la decisión de retirarse en bloque de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, en protesta por el contenido y el enfoque desde el cual se imparte esta materia.

¿Qué hay de asombroso en este hecho?. En primera lugar, la protesta tuvo como destinatario directo al conocido economista Gregory Mankiw, ex asesor del Presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más utilizado en las escuelas de economía dentro y fuera de Estados unidos. En segundo lugar, porque de acuerdo a la carta entregada por los/as estudiantes antes de retirarse de la cátedra, el motivo de la protesta fue su indignación por lo que consideran el vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u omisión en la actual crisis económica. Y en tercer lugar, se trata de un hecho insólito, porque los integrantes del movimiento estudiantil detrás de este hecho de indignación académica en contra del pensamiento único neoclásico, pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos, que se forma en la Universidad de Harvard para dirigir las corporaciones empresariales globales y/o para asesorar a los gobiernos en materia de políticas económicas y financieras.

En diversos párrafos de la carta al profesor Mankiw se lee: “hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la forma en que este sesgo afecta a los estudiantes, a la Universidad, y nuestra sociedad en general (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas. No hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que, por ejemplo, la teoría keynesiana ..(…) ..Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de crisis económica han sido prueba suficiente de ello”. La carta concluye: “No estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y como para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy wall street) . Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y nuestro retiro de su clase en serio”.

Según reportan los escasos medios de comunicación que le dieron cobertura a esta protesta, el movimiento de los estudiantes de Harvard a favor de una economía crítica, se ha ampliado y ha incorporado otras demandas para hacer de Harvard una “universidad socialmente responsable”. Una de éstas consiste en la negociación de contratos de trabajo más dignos para el personal de servicios de la universidad que sufre las políticas de flexibilización laboral que tanto daño le han ocasionado a la clase trabajadora norteamericana. Movimientos similares han comenzado a surgir en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) y en la Universidad de Berkeley (California)

El movimiento iniciado en Harvard por un cambio en el enfoque dominante de la enseñanza de la economía no es nuevo. Más bien es un movimiento que viene a sumarse a la iniciativa por un cambio en la enseñanza de esta disciplina que iniciaron en mayo de 2000 los y las estudiantes de las universidades francesas y que meses después recibió el apoyo de estudiantes de Cambridge, Inglaterra.

En ese entonces, también el movimiento estudiantil francés hizo pública una carta declarándose globalmente descontento por la enseñanza recibida, que les impedía lograr una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales las personas se enfrentan en el mundo real. Un pasaje de esta carta señalaba que “ la mayor parte de nosotros ha escogido la formación económica con el fin de adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se encuentra confrontado. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta –es decir en la mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados –, generalmente no responde a esta expectativa”. La carta finalizaba con un exhortación al profesorado francés similar al mensaje enviado al profesor Mankiw: ¡Despiértense antes de que sea demasiado tarde!.

Hace casi 200 años, John Stuart Mill al asumir como Rector de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores de dicha universidad, que la función de las universidades no es hacer que los estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero sino que su función es formar personas con capacidad de pensar por si mismas. De acuerdo a este gran economista y filosofo, las universidades deben enseñarles a las personas a “Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición antes de afirmarla……. El objetivo de la universidad no es enseñar el conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de una manera particular. Su objetivo no es formar abogados ó médicos ó ingenieros (ó economistas) hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos……. Los estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, comerciantes o industriales; y sí se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán por sí mismos médicos y abogados (y economistas) capaces y sensatos”.

Es obvio que la incapacidad de las universidades actuales de formar economistas críticos y sensatos no responde únicamente a posturas personales e ideológicas de docentes y/o autoridades universitarias, sino más bien responde a factores relacionados con el rol que las universidades cumplen en la reproducción de las relaciones de poder dentro del sistema capitalista en su fase neoliberal. Probablemente uno de los principales factores explicativos de la crisis en la enseñanza de una economía crítica e integral, es la pérdida de la identidad e independencia de las universidades debido a que han sido capturadas por los intereses de las corporaciones y/o por la demanda del mercado. Se les ha presionado directa (o indirectamente) a convertirse en empresas educativas con la misión de formar a los dos tipos básicos de economistas que demanda el mercado en la fase actual del capitalismo: economistas especialistas altamente calificados/as y economistas generalistas poco calificados/as para apoyar a especialistas o para desempeñarse en funciones gerenciales. Esto a su vez ha conducido a una especie de fragmentación del conocimiento y a la ausencia de pensamiento crítico. ¿El resultado final? Economistas formados para adaptarse y/o colaborar con el status quo que mantiene a la mayor parte de la humanidad en la exclusión y la pobreza.

El mensaje que desde Harvard envían los y las estudiantes de economía, no debería pasar desapercibido por las escuelas de economía del mundo entero, en particular por las escuelas de economía de los países del sur. Es tiempo de rectificar el rumbo (si se ha perdido en algún momento). Es tiempo de separar la verdadera función universitaria de la función de formación técnica superior, y sobre todo, es tiempo de devolverle a la enseñanza de la economía el carácter crítico, riguroso e integral que tanta falta hace en los momentos actuales de crisis sistémica que ha provocado el sistema capitalista.

Si no actuamos ahora, con hechos y no con meros discursos, las escuelas de economía (y quienes trabajamos en ellas) estamos en riesgo de correr – más tarde o más temprano- con la misma suerte del desafortunado profesor Mankiw.

Keynesian and Marxian Macroeconomics: ¿Toward a Synthesis?


G. Duménil, D. Lévy

In the wake of World War II, Keynes’ analysis contributed to the definition of the new social compromise (including its macro and welfare components). Within this favorable political context, a “Keynesian school”, in the broad sense, prospered. After the establishment of neoliberalism in the 1980s, despite the overall repression of economists critical of the new social order, major figures of the past such as Michal Kalecki, Joan Robinson, or Hyman Minsky, and the contemporary postKeynesian school still attract much interest among the minority of economists politically leaning to the Left. The relationship between Keynesian and Marxian economics has always been ambiguous, but there is a lot in common concerning the macroeconomics.

During the last few decades, one of the fields of our research has been the analysis of business-cycle fluctuations, theory and empirics. We understood that Marx’s perspective on this issue was “macroeconomic” as expressed in the phrase “crises of general overproduction”-“general” being here the term to be emphasized as opposed to “disproportions”. On such grounds, the encounter with Keynes was unescapable. The object of the present study is the investigation of these common Marxian-Keynesian grounds. The final ambition is the interpretation of business-cycle fluctuations within sophisticated capitalist economies (after the establishment of central banks, and the conduct of macro policies).


G. Duménil, D. Lévy, “Keynesian and Marxian macroeconomics: Toward a synthesis“, 2011, Paris-Jourdan Sciences Économiques : Paris.

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Las transformaciones recientes del sistema financiero estadounidense y la crisis de las hipotecas de alto riesgo «subprime»

Jan Kregel
Localización: Ekonomiaz: Revista vasca de economía, ISSN 0213-3865, Nº. 66, 2007 , págs. 126-143
Resumen:

Los mercados financieros de Estados Unidos han sido recientemente sacudidos por una crisis de préstamos inmobiliarios que ha amenazado la solvencia de algunas de sus mayores instituciones financieras globales. Las pérdidas del capital de la banca son enormes y un gran número de instituciones bancarias especializadas en hipotecas se han declarado en bancarrota o han sido vendidas. Cada vez hay más familias que son incapaces de hacer frente a sus contratos hipotecarios y las ejecuciones hipotecarias han aumentado en unos índices alarmantes. ¿Cómo es posible que tras unos 25 años de experiencia y estabilidad en la financiación de la vivienda mediante hipotecas titulizadas, este mercado haya llevado al sistema financiero mundial al borde del colapso? Parte de la respuesta se encuentra en la creación de activos hipotecarios titulizados y en el Financial Modernization Act de 1999, que eliminó la segmentación del sistema financiero estadounidense de los bancos comerciales y de inversión y permitió la creación de holdings financieros y de banca que podían operar en prácticamente cualquier línea de negocio.

Texto completo

Grecia, Italia y los sagaces sarcasmos de Karl Marx a propósito de los “gobiernos técnicos”

Francisco de Goya, Borrico que anda en dos pies, Álbum G de Burdeos, 1824-1828, lápiz negro, Madrid, Museo del Prado

Marcello Musto

De regreso, desde hace unos cuantos años, al debate periodístico de todo el mundo por el análisis y el pronóstico del carácter cíclico y estructural de las crisis capitalistas, Marx también podría leerse hoy en Grecia e Italia por otro motivo: la reaparición del “gobierno técnico”.

En calidad de periodista de la New York Tribune, uno de los diarios con mayor difusión de su tiempo, Marx observó los acontecimientos político-institucionales que llevaron en la Inglaterra de 1852 al nacimiento de uno de los primeros casos de “gobierno técnico” de la historia: el gabinete Aberdeen (diciembre de 1852/enero de 1855).
El análisis de Marx resulta notabilísimo en punto a sagacidad y sarcasmo. Mientras el Times celebraba el acontecimiento como signo del ingreso “en el milenio político, en una época en la que el espíritu de partido está destinado a desaparecer y en la que solamente el genio, la experiencia, la laboriosidad y el patriotismo darán derecho al acceso a los cargos públicos”, y pedía para ese gobierno el apoyo de los “hombres de todas las tendencias”, porque “sus principios exigen el consenso y el apoyo universales”; mientras eso decían los editorialistas del diario londinense, Marx ridiculizaba la situación inglesa en el artículo “Un gobierno decrépito. Perspectivas del gabinete de coalición”, publicado en enero de 1853. Lo que el Times consideraba tan moderno y bien atado, lo presentó Marx como una farsa. Cuando la prensa de Londres anunció “un ministerio compuesto de hombres nuevos”, Marx declaró que “el mundo quedará un tanto estupefacto al enterarse de que la nueva era de la historia está a punto de ser inaugurada nada menos que por gastados y decrépitos octogenarios (…), burócratas que han venido participando en casi todos los gobiernos habidos y por haber desde fines del siglo pasado, asiduos de gabinete doblemente muertos, por edad y por usura, y sólo con artificio mantenidos con vida”.
Aparte del juicio personal, estaba, claro es, el juicio, más importante, sobre la política. Se pregunta Marx: “cuando nos promete la desaparición total de las luchas entre los partidos, incluso la desaparición de los partidos mismos, ¿qué quiere decir el Times?”. El interrogante es, desgraciadamente, de estricta actualidad en un mundo, como el nuestro, en que el dominio del capital sobre el trabajo ha vuelto a hacerse tan salvaje como lo era a mediados del siglo XIX.

La separación entre lo “económico” y lo “político”, que diferencia al capitalismo de modos de producir que lo precedieron, ha llegado hoy a su cumbre. La economía no sólo domina a la política, fijándole agenda y decisiones, sino que le ha arrebatado sus competencias y la ha privado del control democrático, y a punto tal, que un cambio de gobierno no altera ya las directrices de la política económica y social.

En los últimos 30 años, inexorablemente, se ha procedido a transferir el poder de decisión, de la esfera política a la económica; a transformar posibles decisiones políticas en incontestables imperativos económicos que, bajo la máscara ideológica de la apoliticidad, disimulan, al contrario, un injerto netamente político y de contenido absolutamente reaccionario. La redislocación de una parte de la esfera política en la economía, como ámbito separable e inalterable, el paso del poder de los parlamentos (ya suficientemente vaciados de valor representativo por los sistemas electorales mayoritarios y por la revisión autoritaria de la relación entre poder ejecutivo y poder legislativo) a los mercados y a sus instituciones y oligarquías constituye en nuestra época el mayor y más grave obstáculo atravesado en el camino de la democracia. Las calificaciones de Standard & Poor’s o las señas procedentes de Wall Street –esos enormes fetiches de la sociedad contemporánea— valen harto más que la voluntad popular. En el mejor de los casos, el poder político puede intervenir en la economía (las clases dominantes lo necesitan, incluso, para mitigar las destrucciones generadas por la anarquía del capitalismo y la violencia de sus crisis), pero sin que sea posible discutir las reglas de esa intervención, ni menos las opciones de fondo.

Ejemplo deslumbrante de cuanto llevamos dicho son los sucesos de estos días en Grecia y en Italia. Tras la impostura de la noción de un “gobierno técnico” –o, como se decía en tiempos de Marx, del “gobierno de todos los talentos”— se oculta la suspensión de la política (referéndum y elecciones están excluidos), que debe ceder en todo a la economía. En el artículo “Operaciones de gobierno” (abril de 1853), Marx afirmó que “acaso lo mejor que pueda decirse del gobierno de coalición (‘técnico’) es que representa la impotencia del poder (político) en un momento de transición”. Los gobiernos no discuten ya sobre las directrices económicas hacederas, sino que son las directrices económicas las parteras de los gobiernos.

En el caso de Italia, la lista de sus puntos programáticos se puso negro sobre blanco en una carta (¡que, encima, tenía que haber sido secreta!) dirigida por el Banco central Europeo al gobierno Berlusconi. Para “recuperar la confianza” de los mercados, es necesario avanzar expeditamente por la vía de las “reformas estructurales” –expresión que ha llegado a ser sinónimo de estrago social—, es decir: reducción de salarios, revisión de los derechos laborales en materia de contratación y despido, aumento de la edad de jubilación y, en fin, privatizaciones a gran escala. Los nuevos “gobiernos técnicos”, encabezados por hombres crecidos bajo el techo de algunas de las principales instituciones responsables de la crisis (véase, hoy, el currículum de Papademos; mañana o pasado, el de Monti), seguirán esa vía. Ni que decir tiene, por “el bien del país” y por el “futuro de las generaciones venideras”. De cara a la pared cualquier voz disonante del coro.

Pero si la izquierda no quiere desaparecer, tiene que volver a saber interpretar las verdaderas causas de la crisis en curso, y tener el coraje de proponer y experimentar las respuestas radicales que se precisan para superarla.

Marcello Musto es profesor de ciencia política en la York University de Toronto y editor del libro recientemente publicado en castellano: Tras las huellas de un fantasma. La actualidad de Karl Marx

(http://www.sigloxxieditores.com.mx/index.php?main_page=product_info&cPath=29&products_id=5051)

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro

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