Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para noviembre, 2011

Keynesian and Marxian Macroeconomics: ¿Toward a Synthesis?


G. Duménil, D. Lévy

In the wake of World War II, Keynes’ analysis contributed to the definition of the new social compromise (including its macro and welfare components). Within this favorable political context, a “Keynesian school”, in the broad sense, prospered. After the establishment of neoliberalism in the 1980s, despite the overall repression of economists critical of the new social order, major figures of the past such as Michal Kalecki, Joan Robinson, or Hyman Minsky, and the contemporary postKeynesian school still attract much interest among the minority of economists politically leaning to the Left. The relationship between Keynesian and Marxian economics has always been ambiguous, but there is a lot in common concerning the macroeconomics.

During the last few decades, one of the fields of our research has been the analysis of business-cycle fluctuations, theory and empirics. We understood that Marx’s perspective on this issue was “macroeconomic” as expressed in the phrase “crises of general overproduction”-“general” being here the term to be emphasized as opposed to “disproportions”. On such grounds, the encounter with Keynes was unescapable. The object of the present study is the investigation of these common Marxian-Keynesian grounds. The final ambition is the interpretation of business-cycle fluctuations within sophisticated capitalist economies (after the establishment of central banks, and the conduct of macro policies).


G. Duménil, D. Lévy, “Keynesian and Marxian macroeconomics: Toward a synthesis“, 2011, Paris-Jourdan Sciences Économiques : Paris.

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Las transformaciones recientes del sistema financiero estadounidense y la crisis de las hipotecas de alto riesgo «subprime»

Jan Kregel
Localización: Ekonomiaz: Revista vasca de economía, ISSN 0213-3865, Nº. 66, 2007 , págs. 126-143
Resumen:

Los mercados financieros de Estados Unidos han sido recientemente sacudidos por una crisis de préstamos inmobiliarios que ha amenazado la solvencia de algunas de sus mayores instituciones financieras globales. Las pérdidas del capital de la banca son enormes y un gran número de instituciones bancarias especializadas en hipotecas se han declarado en bancarrota o han sido vendidas. Cada vez hay más familias que son incapaces de hacer frente a sus contratos hipotecarios y las ejecuciones hipotecarias han aumentado en unos índices alarmantes. ¿Cómo es posible que tras unos 25 años de experiencia y estabilidad en la financiación de la vivienda mediante hipotecas titulizadas, este mercado haya llevado al sistema financiero mundial al borde del colapso? Parte de la respuesta se encuentra en la creación de activos hipotecarios titulizados y en el Financial Modernization Act de 1999, que eliminó la segmentación del sistema financiero estadounidense de los bancos comerciales y de inversión y permitió la creación de holdings financieros y de banca que podían operar en prácticamente cualquier línea de negocio.

Texto completo

Grecia, Italia y los sagaces sarcasmos de Karl Marx a propósito de los “gobiernos técnicos”

Francisco de Goya, Borrico que anda en dos pies, Álbum G de Burdeos, 1824-1828, lápiz negro, Madrid, Museo del Prado

Marcello Musto

De regreso, desde hace unos cuantos años, al debate periodístico de todo el mundo por el análisis y el pronóstico del carácter cíclico y estructural de las crisis capitalistas, Marx también podría leerse hoy en Grecia e Italia por otro motivo: la reaparición del “gobierno técnico”.

En calidad de periodista de la New York Tribune, uno de los diarios con mayor difusión de su tiempo, Marx observó los acontecimientos político-institucionales que llevaron en la Inglaterra de 1852 al nacimiento de uno de los primeros casos de “gobierno técnico” de la historia: el gabinete Aberdeen (diciembre de 1852/enero de 1855).
El análisis de Marx resulta notabilísimo en punto a sagacidad y sarcasmo. Mientras el Times celebraba el acontecimiento como signo del ingreso “en el milenio político, en una época en la que el espíritu de partido está destinado a desaparecer y en la que solamente el genio, la experiencia, la laboriosidad y el patriotismo darán derecho al acceso a los cargos públicos”, y pedía para ese gobierno el apoyo de los “hombres de todas las tendencias”, porque “sus principios exigen el consenso y el apoyo universales”; mientras eso decían los editorialistas del diario londinense, Marx ridiculizaba la situación inglesa en el artículo “Un gobierno decrépito. Perspectivas del gabinete de coalición”, publicado en enero de 1853. Lo que el Times consideraba tan moderno y bien atado, lo presentó Marx como una farsa. Cuando la prensa de Londres anunció “un ministerio compuesto de hombres nuevos”, Marx declaró que “el mundo quedará un tanto estupefacto al enterarse de que la nueva era de la historia está a punto de ser inaugurada nada menos que por gastados y decrépitos octogenarios (…), burócratas que han venido participando en casi todos los gobiernos habidos y por haber desde fines del siglo pasado, asiduos de gabinete doblemente muertos, por edad y por usura, y sólo con artificio mantenidos con vida”.
Aparte del juicio personal, estaba, claro es, el juicio, más importante, sobre la política. Se pregunta Marx: “cuando nos promete la desaparición total de las luchas entre los partidos, incluso la desaparición de los partidos mismos, ¿qué quiere decir el Times?”. El interrogante es, desgraciadamente, de estricta actualidad en un mundo, como el nuestro, en que el dominio del capital sobre el trabajo ha vuelto a hacerse tan salvaje como lo era a mediados del siglo XIX.

La separación entre lo “económico” y lo “político”, que diferencia al capitalismo de modos de producir que lo precedieron, ha llegado hoy a su cumbre. La economía no sólo domina a la política, fijándole agenda y decisiones, sino que le ha arrebatado sus competencias y la ha privado del control democrático, y a punto tal, que un cambio de gobierno no altera ya las directrices de la política económica y social.

En los últimos 30 años, inexorablemente, se ha procedido a transferir el poder de decisión, de la esfera política a la económica; a transformar posibles decisiones políticas en incontestables imperativos económicos que, bajo la máscara ideológica de la apoliticidad, disimulan, al contrario, un injerto netamente político y de contenido absolutamente reaccionario. La redislocación de una parte de la esfera política en la economía, como ámbito separable e inalterable, el paso del poder de los parlamentos (ya suficientemente vaciados de valor representativo por los sistemas electorales mayoritarios y por la revisión autoritaria de la relación entre poder ejecutivo y poder legislativo) a los mercados y a sus instituciones y oligarquías constituye en nuestra época el mayor y más grave obstáculo atravesado en el camino de la democracia. Las calificaciones de Standard & Poor’s o las señas procedentes de Wall Street –esos enormes fetiches de la sociedad contemporánea— valen harto más que la voluntad popular. En el mejor de los casos, el poder político puede intervenir en la economía (las clases dominantes lo necesitan, incluso, para mitigar las destrucciones generadas por la anarquía del capitalismo y la violencia de sus crisis), pero sin que sea posible discutir las reglas de esa intervención, ni menos las opciones de fondo.

Ejemplo deslumbrante de cuanto llevamos dicho son los sucesos de estos días en Grecia y en Italia. Tras la impostura de la noción de un “gobierno técnico” –o, como se decía en tiempos de Marx, del “gobierno de todos los talentos”— se oculta la suspensión de la política (referéndum y elecciones están excluidos), que debe ceder en todo a la economía. En el artículo “Operaciones de gobierno” (abril de 1853), Marx afirmó que “acaso lo mejor que pueda decirse del gobierno de coalición (‘técnico’) es que representa la impotencia del poder (político) en un momento de transición”. Los gobiernos no discuten ya sobre las directrices económicas hacederas, sino que son las directrices económicas las parteras de los gobiernos.

En el caso de Italia, la lista de sus puntos programáticos se puso negro sobre blanco en una carta (¡que, encima, tenía que haber sido secreta!) dirigida por el Banco central Europeo al gobierno Berlusconi. Para “recuperar la confianza” de los mercados, es necesario avanzar expeditamente por la vía de las “reformas estructurales” –expresión que ha llegado a ser sinónimo de estrago social—, es decir: reducción de salarios, revisión de los derechos laborales en materia de contratación y despido, aumento de la edad de jubilación y, en fin, privatizaciones a gran escala. Los nuevos “gobiernos técnicos”, encabezados por hombres crecidos bajo el techo de algunas de las principales instituciones responsables de la crisis (véase, hoy, el currículum de Papademos; mañana o pasado, el de Monti), seguirán esa vía. Ni que decir tiene, por “el bien del país” y por el “futuro de las generaciones venideras”. De cara a la pared cualquier voz disonante del coro.

Pero si la izquierda no quiere desaparecer, tiene que volver a saber interpretar las verdaderas causas de la crisis en curso, y tener el coraje de proponer y experimentar las respuestas radicales que se precisan para superarla.

Marcello Musto es profesor de ciencia política en la York University de Toronto y editor del libro recientemente publicado en castellano: Tras las huellas de un fantasma. La actualidad de Karl Marx

(http://www.sigloxxieditores.com.mx/index.php?main_page=product_info&cPath=29&products_id=5051)

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro

Los principios de solidaridad del movimiento The Occupied Wall Street

Los principios de solidaridad que se encuentran a continuación fueron adoptados por la Asamblea General como “documento vivo” y serán revisados mediante un proceso democrático por la Asamblea General de la Ciudad de Nueva York.
El 17 de septiembre de 2011, llegaron a Nueva York personas provenientes de todos los rincones de Estados Unidos y del mundo para
protestar contra las flagrantes injusticias que las élites políticas y económicas han perpetuado en nuestros tiempos. Ese día nos alzamos como individuos contra la privación de nuestros derechos políticos y contra las injusticias económicas y sociales. Así pues, levantamos nuestras voces, resistimos, y logramos ocupar Wall Street. Hoy, seguimos ocupando orgullosamente Liberty Plaza en calidad de seres políticamente autónomos que han decidido poner en práctica la desobediencia civil pacífica. Nuestra solidaridad se construye a base de respeto mutuo, aceptación del otro y amor. Desde estas tierras que hemos recuperado, le decimos a los estadounidenses y al mundo: ¡No más! ¿Cuántas crisis hacen falta? Nosotros somos el 99% y hemos tomado medidas para recuperar nuestro futuro hipotecado.
  • Mediante un proceso democrático directo hemos unido esfuerzos para
    darle forma a estos principios de solidaridad, los cuales son puntos de
    unidad que incluyen, pero no se limitan a:
  • entablar una democracia directa, transparente y participativa;
  • asumir responsabilidades a nivel personal y colectivo;
  • reconocer los privilegios inherentes de cada quien y la influencia que éstos tienen sobre todas las interacciones;
  • ayudarnos los unos a los otros para luchar contra cualquier forma de opresión;
  • redefinir la manera en que se valora el trabajo;
  • la santidad de la privacidad individual;
  • la educación como un derecho de todos los seres humanos; y
  • esforzarnos en practicar y apoyar la implementación amplia de una 
política transparente.
  • Nos atrevemos a imaginar una nueva alternativa sociopolítica y
    económica que ofrezca mayores posibilidades de igualdad. Estamos
    consolidando otros principios de solidaridad que han sido propuestos.
    Una vez hecho esto, haremos nuestras demandas.

Traducido por Diego Guzmán
, editado por Maleni Romero y Patricia González

This post is also available in: Inglés
Aparecidos en The Occupied Wall Street Journal (sección en español) http://occupiedwallstjournal.com/es/2011/10/principios-de-solidaridad/

Breaking up? A route out of the Eurozone crisis

It is apparent that debtor-led default and exit from the European Monetary Union would 
be far from easy options for Greece, or any other country of the periphery. But what 
alternative is currently on offer to peripheral countries? Trapped within the Eurozone, 
they are threatened with continued austerity, low competitiveness, high unemployment, 
growing social tensions, and loss of national independence. Not least, their democratic 
polity is likely to suffer as decision making would be transferred to the ECB, the EFSF 
and other unelected bodies of the EU. The prospect for the periphery is economic, social 
and political decline for the foreseeable future. This is the price that weaker economies 
would have to pay to remain within the confines of a new international reserve currency 
designed to serve the interests of big banks and big business.

Lea todo el nuevo reporte elaborado por el grupo Research on Money and Finance aquí

The Political Economy of U.S. Militarism

Ismael Hossein-zadeh

This wide-ranging, interdisciplinary analysis blends history, economics, and politics to challenge most of the revailing accounts of the rise of U.S. militarism. While acknowledging the contributory role of some of the most widely-cited culprits (big oil, neoconservative ideology, the Zionist lobby, and President Bush’s world outlook), this
study explores the bigger, but largely submerged, picture: the political economy of war and militarism. The study is unique not only for its thorough examination of the economics of military spending, but also for its careful analysis of a series of closely related topics (petroleum, geopolitics, imperialism, terrorism, religious fundamentalism,
the war in Iraq, and the Palestinian-Israeli conflict) that may appear as digressions but, in fact, help shed more light on the main investigation.
CONTENTS
Introduction 1
1. The Military-Industrial Giant: An Empire in Itself 15
2. Imperial Militarisms: Past and Present 40
3. The Rise of U.S. Militarism 56
─ Designing a “Benign” Empire: How the U.S. Imperial Power Supplanted British
Imperialism
─ The Theory and the Praxis of “Benign Imperialism”
─ Decline of “Benign Imperialism” and the Rise of Military Imperialism: Domestic-
Foreign Interactions
4. Inventing “Threats to Our National Interests” 111
─ “Communist Threat” and Remilitarization after World War II
─ The End of the Cold War, Demand for “Peace Dividends,” and the “Threat of
Rogue States”
─ 9/11 Attacks and the “War on Terrorism”—Opportunity for Increased Militarism
5. Militant Islam, Terrorism, and “Clash of Civilizations” 146
─ Early Responses to the Challenges of the Modern World
─ Socio-Historical Contours of Islam
─ Whatever Happened to the Once-Popular U.S. in the Muslim World?
─ Summary
6. Behind the Invasion of Iraq 187
A. Minor or Secondary Factors behind the War
─ The Role of Domestic Politics
─ The Role of the Cabal of Neoconservatives
─ The Role of Oil
B. Major or Primary Factors behind the War
─ The Role of the Military-Industrial Complex
─ The Role of Militant Zionism
─ The Demise of the Soviet Union, the Convergence of Interests on War, and the
Unholy Alliance
─ World War IV
─ Defining the President’s Mission
C. Summary
7. Waste, Inefficiency and the Spoils of Military Spending 276
─ Military spending, Waste, and Inefficiency
─ The “Revolving Door” Syndrome and the Spoils of Military Spending
─ Merchants of Death and Destruction
8. The Political Economy of U.S. Military Spending 311
─ The Magnitude of the Pentagon Budget
─ Military Spending as Economic Stimulus
─ Weak/Dubious Arguments against Military Spending: Military Buildup “Crowds
Out” Non-military Private Sector Investment
─ Military Spending Crowds out the Public, not Private, Sector Spending: a
Regulatory Mechanism to Reverse the New Deal
─ Military Spending as a Redistributive Mechanism of National Resources in Favor
of the Wealthy
─ Defending Military Spending on Extra-Economic, Imperialistic Grounds: Military
Imperialism vs. Free Trade Imperialism
9. Limits of U.S. Militarism 379
References 394
Index 406

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The Failure of Capitalist Production: Underlying Causes of the Great Recession

By Andrew Kliman

Published by Pluto Press, November 2011

Paperback /  256pp.  / ISBN-13: 978-0745332390

The reasons behind the global financial crisis and the Great Recession are the subject of much debate. This is the first book to conclude, on the basis of in-depth analyses of official U.S. data, that Marx’s crisis theory can explain these events.

Marx believed that the rate of profit has a tendency to fall, leading to economic crises and recessions. Many economists, Marxists among them, have dismissed this theory out of hand, but Andrew Kliman’s careful data analysis shows that the rate of profit did indeed decline after the post-World War II boom. He shows that free-market policies have failed to reverse that decline. This fall in profitability led to sluggish investment and economic growth, mounting debt problems, desperate attempts of governments to fight these problems by piling up even more debt –– ultimately ending in the Great Recession.

Kliman’s conclusion is simple but shocking: short of socialist transformation, the only way to escape the “new normal” of a stagnant, crisis-prone economy is to restore profitability through full-scale destruction of the value of existing capital assets, something not seen since the Depression of the 1930s.

Lea más en http://www.marxisthumanistinitiative.org/economic-crisis/new-book-the-failure-of-capitalist-production.html

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