Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para marzo, 2012

Tasa de ganancia y macroeconomía

Guillermo Gigliani

“La tasa de ganancia es una variable crítica en el análisis clásico de Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx. No obstante, este concepto ha desaparecido de la macroeconomía contemporánea (Glyn, 1997) 2. Tal omisión no deja de constituir un hecho asombroso porque en la teoría ortodoxa de los precios, la maximización de las ganancias es el objetivo central de la firma capitalista. Pero, lo que constituye la preocupación excluyente en la microeconomía neoclásica desaparece por completo en la macroeconomía neoclásica, que analiza el funcionamiento del sistema a nivel agregado.

Ningún economista de aquellas filas ha salido a explicar la razón de esta disociación. Ninguno se atrevería a afirmar, en forma abierta, que para describir los fenómenos económicos del mundo actual es mejor dejar de lado la tasa de ganancia. Su actitud es, más bien, no discutir esta cuestión y dar a entender que la economía debe ser analizada con instrumentos cuya naturaleza sea “técnica” y no “política”. En tal sentido, la tasa de ganancia sería un concepto redundante”.

Ponencia presentada a las I Jornadas de Economía Política 6 y 7 de diciembre de 2007 – Campus UNGS

Descargue la ponencia completa en Marxismo Crítico

“Contra la promesa neoliberal de un mundo sin pobreza ni desempleo. El verdadero secreto del libre comercio”: Anwar Shaikh

El libre comercio no contribuye al desarrollo de por sí. Se necesitan políticas económicas diseñadas para promover la industria nacional a un nivel en el que sea globalmente competitiva. De lo contrario, el país terminará cubriendo su déficit con deuda.

Vivimos en un mundo caracterizado por enormes riquezas y elevados niveles de pobreza. Ese escenario se repite en la mayoría de los países. El neoliberalismo domina el mundo. Se trata de una práctica aparentemente justificada por un conjunto de supuestos que tienen su raíz en la teoría económica convencional. Los mercados están representados por estructuras sociales óptimas y autorregulables que, si se las dejara funcionar sin restricciones, permitirían atender en forma óptima las necesidades económicas, utilizar eficientemente los recursos y generar automáticamente el pleno empleo para todas las personas que deseen trabajar. Por extensión, la globalización de los mercados sería el mejor mecanismo para extender los beneficios a todo el mundo.

La teoría y práctica del neoliberalismo generaron, con razón, una importante oposición de activistas, hacedores de política y académicos. Sin embargo, el neoliberalismo continúa siendo una importante influencia en las ciencias sociales, el sentido común y en los círculos políticos. En la práctica, las naciones poderosas y las instituciones que sostienen y difunden esta agenda fueron exitosas para expandir la ley del mercado. En consecuencia, por todo el mundo persisten enormes bolsones de pobreza y profundas desigualdades y las crisis siguen estallando. Acabamos de ingresar en la primera Gran Depresión del siglo XXI.

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La crisis capitalista revisitada

Revista Herramienta Nº 49

Revista Herramienta Nº 49Herramienta Nº 49
Marzo de 2012 – Año XVI
ISSN 1852-4710

Índice
 
La crisis capitalista revisitada
 
La lucha de clases en Europa y las raíces de la crisis económica mundial
François Chesnais
 
 
Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real
Loïc Wacquant

 
Nuestra América
 
Un nuevo ensayo de interpretación de la realidad peruana
Manuel Martínez
Los Estados nacionales latinoamericanos en el marco de la crisis capitalista actual. Entre el cambio estructural y la emergencia de nuevas relaciones de fuerza
Rodolfo Gómez
 
Desde México. Acerca de la violencia
Jaime Sebastián Osorio Urbina
 

 
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Todos somos griegos

John Holloway
Las llamas en Atenas son llamas de rabia y nos alegran. Sin embargo, la rabia es peligrosa. Si se personaliza o si se voltea contra grupos particulares (los alemanes en este caso), se puede muy fácilmente convertir en algo puramente destructivo. No es una coincidencia que el primer líder de la clase política en protestar contra la última ola de medidas de austeridad en Grecia fue un líder del Laos, el partido de la extrema derecha. La rabia se puede tan fácilmente volver una rabia nacionalista, incluso fascista, una rabia que no aporta nada a la creación de un mundo mejor. Es importante entonces tener claro que nuestra rabia no es una rabia contra los alemanes, ni incluso contra Merkel o Sarkozy, o Calderón. Estos políticos son nada más los símbolos arrogantes y miserables del objeto real de nuestra rabia, el dominio del dinero, la subordinación de toda vida a la lógica de la ganancia.
Esta irrupción de un mundo distinto no es solamente cuestión de rabia, aunque la rabia es parte de ella. Necesariamente implica la construcción paciente de otra forma de hacer las cosas, la creación de diferentes formas de cohesión social y de apoyo mutuo. Detrás del espectáculo de los bancos en llamas se enuentra un proceso más profundo en Grecia, un movimiento más silencioso, de la gente que se niega a pagar el transporte público, los recibos de luz, las casetas en las autopistas, las deudas bancarias; un movimiento nacido de la necesidad y de la convicción de la gente organizando su vida de otra forma, creando comunidades de apoyo mutuo y cocinas populares, ocupando edificios y terrenos vacíos, creando jardines comunitarios, regresando al campo, dando la espalda a los políticos (que ya no se atreven a mostrarse en las calles) para crear formas de democracia directa para tomar decisiones sociales. Todavía insuficiente, todavía experimental, pero crucial. Detrás de las llamas espectaculares está la búsqueda y la creación de otra forma de vivir que determinará el futuro de Grecia y del mundo. Todos somos griegos.

Desempleo, trabajo precario y salud

Asa Cristina Laurell*
Una característica sobresaliente del modelo económico neoliberal es el creciente desempleo y la precarización del trabajo. Existen una gran cantidad de estudios científicos sobre sus repercusiones en las condiciones de salud, pero generalmente no son consideradas en la toma de decisiones políticas. Incluso la reunión mundial sobre determinantes sociales de la salud, realizada en octubre de 2011, apenas las menciona a pesar de realizarse en medio de la crisis.
La expresión más dramática e inmediata de esta política son los suicidios. En Grecia incrementaron 17 por ciento entre 2007 y 2009 y 40 por ciento entre 2010 y 2011, según Lancet. Estos datos deberían llevar a una reflexión sobre la situación mexicana, donde los suicidios subieron 21 por ciento entre 2006 y 2009, y más porque la mitad ocurre entre jóvenes y uno de cada cuatro en personas sin trabajo.
Esta asociación entre desempleo y suicidio, particularmente en jóvenes, es sólo uno de los efectos en la salud registrados en la literatura sobre el tema. Otros estudios demuestran que el desempleo, la inseguridad en el trabajo y su precarización afectan la salud más allá del impacto de la pérdida del ingreso, la caída en la pobreza o la exclusión de los servicios médicos. Si se controla por estas variables resulta que los desempleados tienen una tasa de mortalidad más alta y sufren de una frecuencia mayor de padecimientos crónico-degenerativos y mentales.
El investigador Harvey Brenner demuestra en un estudio clásico una asociación inversa entre el ciclo económico y la mortalidad, es decir, cuando el crecimiento económico se frena sube la mortalidad y viceversa. Mathers y Schofield (1998) han hecho una revisión sistemática del tema en distintos trabajos epidemiológicos. Encuentran cuatro estudios longitudinales o de seguimiento de un grupo que demuestran una mortalidad de 30 y 50 por ciento más alta entre los desempleados que entre la población empleada controlando por factores relevantes.

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“Surplus Population and Marxist Class Theory”: David Nielson

By David Nielson

Published in Razón y Revolución n°19, 2009

Introduction

One of the key strengths of Marxist class theory is its grounding in the prevailing mode of production’s core exploitation relation. However, the tendency to equate exploitation directly with class that is linked with a residual attachment to particular elements of the class simplification thesis of the Communist Manifesto has undermined the capacity of Marxist class theory to explain the changing empirical forms of the class structure (Neilson, 2007). To explain its contemporary complexity, and in particular to provide a class analysis of the surplus population, existing versions of Marxist class theory need to be modified.

In particular, the exploitation core of a mode of production needs to be distinguished from its class effects. This categorical clarification and re-specification of the relation between exploitation and class enables Marxist class theory to identify patterns of social difference and heterogeneity, while remaining grounded in the class explanatory power of Marxist political economy. In turn, this modification opens up a way to move beyond the present tendency to derive directly from the central form of the labour-capital exploitation relation all positions across the proletariat and the terms of the class struggle. Furthermore, Marxist class theory can be freed up to analyze more usefully the specific situation of the surplus population with all its implications for recasting socialist goals and strategy for the 21st century.

This paper is divided into the following sections. First, it critiques present versions of Marxist class theory as theoretical points of departure. Second, it provides an introductory overview of class theory applied to the surplus population. Third, it outlines a class analysis of the surplus population in the contemporary capitalist world. In a brief conclusion, Laclau’s concepts of social antagonism and heterogeneity are linked to a rethinking of the socialist project in the light of this account of the surplus population.

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Entrevista al economista postkeynesiano Marc Lavoie

Tomás Lukin

¿Cuál debe ser el objetivo de un Banco Central?

–Debe perseguir objetivos múltiples. Uno de ellos, la inflación, pero también el nivel de empleo y la estabilidad financiera. La crisis global demostró que la independencia de los bancos centrales es una mera ilusión. Para alcanzar esos objetivos es necesario coordinar su accionar con los gobiernos. No se trata de algo novedoso. Los bancos centrales eran un agente del desarrollo hasta los años ‘70. Pero esas funciones fueron abandonadas, dejadas de lado a medida que la derecha fue ganando espacios en la política y los economistas que en su mayoría son conservadores se movieron felices en el mismo sentido y abandonaron las ideas keynesianas originales. Los economistas siguieron la corriente de los políticos.

La utilización de las reservas internacionales para pagar deuda externa desató un importante debate en Argentina en 2010. Hoy todavía persiste una fuerte oposición a su uso. ¿Cuál es su visión?

–El rendimiento de las reservas internacionales de Argentina es mucho menor que la tasa de interés que debe pagar el Gobierno por emitir deuda. En su caso es una jugada eficiente usar las reservas para pagar deuda externa. Durante la convertibilidad Argentina estaba obligada legalmente a mantener una relación entre las reservas y los billetes circulando en la economía. Hoy no tiene ningún sentido preservar esa relación. Es una regla estúpida.

La crisis puso en evidencia las limitaciones de la teoría económica dominante y generó espacios para recuperar visiones alternativas, ¿cómo continuará ese proceso?

–En un punto de la crisis podríamos haber considerado que la emergencia de políticas de corte keynesiano para impulsar los niveles de actividad y sostener el empleo se convertirían en la regla y no en la excepción. Pero un año y medio después de la aplicación de esas políticas y paquetes de estímulo vemos un giro de 180 grados. El FMI que parecía cambiar sus recomendaciones de política económica volvió a ser el mismo de antes. Los organismos internacionales y ministros de Economía y Finanzas de Europa recuperaron sus viejos guiones para volver a hablar de la consolidación fiscal y ajustes.

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