Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para marzo, 2012

Anwar Shaikh. Contra la promesa neoliberal de un mundo sin pobreza ni desempleo. El verdadero secreto del libre comercio

 

Es una nota publicada por la Revista Sin Permiso, donde Shaikh, realiza un conjunto de comentarios críticos sobre el libre comercio. Muchas de sus afirmaciones son sugerentes como hipótesis de trabajo.

Anward Shaikh. Contra la promesa neoliberal de un mundo sin pobreza ni desempleo. El verdadero secreto del libre comercio

Alice Amsden*, economista heterodoxa antineoliberal

Alejandro Nadal

Al iniciarse la década de los años 90, el neoliberalismo como ideología y práctica política se iba imponiendo en la mayoría de los países subdesarrollados. La crisis de la deuda de la década anterior aparentemente había quedado atrás. Ahora se trataba de establecer lasnuevas bases de la estrategia de desarrollo.
Una pregunta flotaba en el aire: los países exitosos de Asia, en especial Japón, Corea del Sur y Taiwán, ¿a qué debían sus logros? Esto serán los países que habían experimentado un proceso de industrialización tardía y eran objeto de admiración por sus altas tasas de crecimiento sostenido y su desempeño espectacular en el comercio internacional. Así que era lógico preguntar cuál había sido su estrategia.La respuesta desde la perspectiva neoliberal era que habían mantenido una política macroeconómica sana y habían favorecido la inversión privada. De este modo, conservando los agregados macroeconómicos enequilibrio, las fuerzas del mercado libre habían canalizado los recursos de manera adecuada y eso explicaba el triunfo económico de esos países.

Comparing Two Editions of Marx-Engels Collected Works

 

This article compares the standard English edition of the collected works of Karl Marx and Friedrich Engels, the Marx-Engels Collected Works (MECW), with the international collected works project, the Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA).  The MECW is nearly complete.  Begun in 1975, its 50th and final volume will appear in 2004.  By contrast, the MEGA is an ongoing project, only half complete.

The two editions were also designed for different purposes.  A reader’s edition, the MECW has three sections: the published works, Capital and texts leading up to it, and the collected letters of Marx and Engels themselves.  At the back of each volume, the editors of the MECW have appended a selection of supplementary materials, drafts and pertinent notes.

By contrast, the MEGA is an historical-critical edition of much greater length and detail, differing from the MECW not only in editorial aims, but also in scope.   The beginning three sections of the MEGA are divided in the same manner as the MECW: the polished texts and associated manuscripts (I); followed by Capital and the drafts and manuscripts leading up to it (II); followed by correspondence (III).  However, the MEGA also includes an extensive fourth section of material not in MECW: Marx and Engels’s reading excerpts and notes, many of which are thus being published for the first time (MEGA IV).

Still under the constraints of Stalinist publishing norms, the Institute of Marxism-Leninism in Moscow and Berlin began publishing the MEGA in 1975.  In 1990, following the fall of the Berlin Wall, the International Marx-Engels Foundation (IMES) refounded the project with a set of different political and editorial commitments.  This ongoing MEGA project is the second attempt at a historical-critical edition of the collected works of Marx and Engels.  For the history of the first MEGA, see the essays collected in David Borisovic Rjazanov und die erste MEGA (Argument Verlag 1997). The IMES retained the name MEGA in order to show its linkage with the spirit of Riazanov’s unfinished project.  Sometimes scholars append a superscript “2” to the MEGA notation in order to distinguish the second series from Riazonov’s, which spanned the years 1927-35.  The 1990 plan called for 170 total volumes.  The number was subsequently reduced to 114 volumes, of which 49 are currently complete.

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El origen socialista del Dia Internacional de la Mujer

El día international de la mujer (DIM, el 8 de marzo) era originalmente un día festivo socialista establecido en 1911 por la Internacional Socialista y es celebrado por los grupos de mujeres en todo el mundo escriben Peg Rapp y Susan Pashkoff. En muchos países, es una festividad nacional y ha sido reconocido oficialmente por los Naciones Unidas, recientemente. Sin embargo, a partir de los años setenta, con el advenimiento de un nuevo movimiento de las de las mujeres, las raíces  obreras radicales del DIM han sido prácticamente olvidadas. Debido a su inclinación socialista, fue suprimido de la memoria de Estados Unidos de América, como el May Day fue  substituido por el Labor Day, excepto en pequeños enclaves de inmigrantes o en grupos sindicalistas radicales. En Europa y el resto del mundo, se continuó celebrado extensamente, pero tendió a honrar a las mujeres sólo de nombre, sobre todo con flores o simplemente poniendo una cara femenina en una agenda masculina. El DIM, de hecho, era la culminación de un siglo de mujeres que actuaban en el trabajo, el feminismo, el socialismo, y en los movimientos antiesclavitud y antisegregacionistas para reunir los intereses comunes de la defensa de la clase obrera y de las mujeres.
Lea completo “International Women’s Day: A History” Peg Rapp y Susan Pashkoff en Socialist Resistance

La rebelión contra la teoría económica neoclásica y otras revueltas

Michael R. Krätke*

En junio de 2000 comenzó en París una rebelión. Estudiantes de elite se rebelaron contra lo que les prometía prestigio, dinero y carrera: contra el tipo de teoría económica con que se les instruía en las universidades elitistas de París. Esa teoría dominante, la neoclásica, omnipresente en los libros de texto del mundo entero. La sabiduría convencional que inspira la política económica y financiera en todos los países capitalistas les resultaba un acúmulo de dogmas ajenos al mundo. Inapropiada para entender mejor el mundo, y no digamos para cambiarlo.

En una petición por Internet a sus profesores, manifestaron su malestar: querían “romper con el paradigma de los mundos imaginarios”, no querían seguir siendo educados sordos y ciegos a una realidad social de la que los modelos del mundo de los representantes de la doctrina dominante se desentendían como mejor sabían.

De aquí el nombre que pronto se dio a sí mismo el movimiento: „Movimiento de economistas ‘post-autistas’ para una economía ‘post-autista’”. Se rebelaban contra el uso, convertido en fin en sí mismo, de modelos formales, exigían pluralismo científico-social en vez de monoteísmo neoclásico; realismo empírico, en vez de abstracción formal. La petición halló un amplio eco, y la política oficial, en la persona del entonces ministro socialista de cultura Jack Lang prometió revisar los criterios curriculares académicos homogéneos en todo el país, mientras los mascarones de proa de la doctrina dominante lanzaban un contra-manifiesto a favor del mantenimiento de la doctrina neoclásica pura. El movimiento de los “Post-autistas” no pudo resistir el contraataque.

En junio de 2001, 27 estudiantes de economía de la Universidad de Cambridge hicieron un llamamiento a la „Apertura de la teoría económica” que consiguió la firma de reputados economistas del mundo entero. Surgieron de ahí un foro de Internet y una revista electrónica –Post-Autistic Economics Review— que logró 10.000 suscriptores de 150 países. Hay redes ahora de rebeldes post-autistas hasta en Japón y China. A Alemania el movimiento rebelde ha llegado relativamente tarde, sólo desde noviembre de 2003 hay aquí un “Círculo de teoría económica post-autista”, pero sus protagonistas han logrado hasta ahora poca resonancia. La ortodoxia neoclásica impera por estos lares más impertérrita aún que en los propios EEUU. El Verein für Sozialpolitik, la mayor asociación de economistas en Alemania, ha logrado ignorar hasta ahora la rebelión estudiantil.

Saben lo que no quieren, pero no saben lo que quieren

En el mejor de los casos, los partidarios de la doctrina dominante han reaccionado lacónica y contenidamente: para sostener afirmaciones claras e inequívocas, es precisa la formalización de todo; lo que piden los críticos, se puede fácilmente encuadrar en el mundo de los modelos neoclásicos. Pluralismo hay ya bastante dentro del paradigma neoclásico. Por lo demás, la teoría económica se ha abierto ya con mucho éxito gracias, por ejemplo, a la “teoría de la elección racional” y a la nueva “economía de las instituciones“. Incluso ha explorado terra incognita, ganando visiblemente ascendencia sobre el resto de ciencias sociales.

Y es verdad: el “imperialismo de la teoría económica“ –es decir, el platonismo de modelos de impronta neoclásica— ha, emprendido, en efecto, una marcha triunfal sobre la ciencia política bajo la bandera del public choice y de la new political economy (la aplicación de la teoría neoclásica de los mercados a los procesos políticos en las democracias parlamentarias), conquistando bien dotadas cátedras en las provincias. Por doquiera que los científicos sociales se preocupan de la renovación de los cánones de su especialidad, hay neoclásicos al acecho como representantes de la nueva ciencia universal de la acción racional (de intercambio). Actúan con superlativo éxito como „modernizadores“ y „renovadores“, pioneros en cabeza del progreso científico.

En su pugna con el establishment científico, tienen los rebeldes una difícil posición, de la que son parcialmente culpables. Saben lo que no quieren; pero no saben lo que quieren. Saben que de lo que se trata es de revivir la teoría económica como ciencia social, confrontarla con el mundo real de los mercados y de los capitalismos realmente existentes, superando el platonismo de los modelos de la doctrina dominante. Pero no van más allá de la promoción de una apertura a las posiciones heterodoxas, conforme a un pluralismo metodológico y teórico en la ciencia económica. Aquí radica la debilidad del movimiento rebelde, que no logra emanciparse de su adversario supuestamente todopoderoso, la teoría económica neoclásica. Sus miembros tratan desesperadamente de orientarse, buscando inspiración ejemplar en la historia y en la actualidad. Así, van a dar en los pocos grandes economistas que, como Schumpeter, Keynes y Sraffa, criticaron al menos parcialmente la teoría económica dominante. Así, buscan en los neorricardianos y en los postkeynesianos el acceso perdido a la realidad económica. Muy recientemente, algunos han empezado a redescubrir al malfamado Marx. Pero aquí se cobra buena venganza el hecho de que, desde hace décadas, los marxistas, mayoritariamente, dejaran de comprender ni una palabra de economía o de economía política, al tiempo que la teoría económica oficial castigaba al marxismo con el desprecio.

Las teorías neoclásicas de toda laya, incluido el „imperialismo de la teoría económica“, viven a cuenta de haberse convertido en doctrina imperante. No es que sus representantes dispongan de una mejor teoría empíricamente pertinente o lógicamente consistente; disponen de poder e influencia en el mundo de la empresa científica. Merced al significado políticamente eminente de su especialidad, han llegado a convertirse en una casta que (co)gobierna el mundo, porque están directamente implicados por doquier en el ejercicio del poder, ya sea privado o formalmente público. La econocracia tiene hoy la última palabra en el grueso de los países capitalistas, determina los perfiles de la política económica, de la política financiera y de la política social; se atraviesa en el camino de cualquier cosa que se resista a la pretendida lógica de la economización racional. Los tecnócratas que hoy gobiernan transnacionales, bancos, mercados de valores y fondos de inversiones son producto de las forjas ideológicas de cuadros en que han venido a parar, o mejor aún, degenerar, unas facultades de ciencias económicas que, en el mundo entero, han seguido el ejemplo de las Business Schools norteamericanas. En el mejor de los casos, los economistas que allí se forman son tecnócratas que se tienen por políticamente neutrales, y representantes de una ingeniería social pretendidamente universal. A esa imagen de sí propios, y a la íntima vinculación con las estructuras e instituciones realmente existentes del poder privado (y estatal), contribuyeron también lo suyo los keynesianos en sus épocas de gloria.

La Universidad, abandonada sin presentar batalla

La rebelión de los jóvenes economistas tiene posibilidades de éxito, si encuentra aliados en las ciencias sociales en que se da análoga protesta. Esa perestroika se resiste no por casualidad contra la anexión de la ciencia política por parte de la teoría económica neoclásica, contra el páramo intelectual adornado con encajes de bolillos psedomatemáticos que son ahora las principales revistas académicas de la especialidad (en las que, quien quiera triunfar, se ve obligado a publicar). Se resiste contra la investigación patrocinada por sponsors, en la que las técnicas de un pretendido arte de ingeniería social han ido sentando cada vez más en exclusiva los criterios de relevancia y bondad científicas. Los politólogos rebeldes del movimiento perestroika quieren socavar la hegemonía de la doctrina dominante, quieren conseguir el una y otra vez invocado pluralismo teórico, que prácticamente ha dejado de existir. Ese movimiento ha sido ignorado hasta ahora en Alemania. Lo que dice mucho de la miopía y el provincianismo voluntarios de la ciencia política cultivada por estos pagos.

La crisis de hegemonía que tanto tiempo habían anhelado los teóricos de izquierda, hace mucho que ha llegado; sólo que no les sirve de gran cosa por el momento a los rebeldes. Ahora se cobra amarga venganza el hecho de que por décadas los marxistas se hayan dedicado a interpretar de diversas formas, no el mundo, sino los escritos de Marx, en vez de acometer la tarea de desarrollarlos, a fin de adaptarlos a la explicación de los fenómenos del capitalismo de nuestros días.

Ya podría hoy Max Weber presentarse a unas oposiciones de ciencia política o de sociología cuantas veces quisiera, que no las ganaría. Por no hablar de Karl Marx. También la Universidad es un frente de lucha, y la izquierda, precisamente la izquierda intelectual en Alemania, ha abandonado ese frente sin reñir batalla. A despecho de toda la cháchara sobre „hegemonía“.

Aparecido en Economía Crítica de España

*Michael Krätke estudió economía y ciencia política en Berlín y en París. Actualmente es profesor de ciencia política y de economía en varias universidades alemanas y en el extranjero, desde 1981 principalmente en Amsterdam. Coeditor de la revista alemana SPW (Revista de política socialista y economía)

Gracias al inhumano desarrollo del capitalismo en India los granjeros se suicidan

Campesina indú pizcando algodón.

Desde 1995, se ha informado de más de 253.000 suicidios de granjeros en la India, lo que ha sido la onda más grande de suicidios en el mundo. Con excepción de algunos periodistas concienzudos como P. Sainath y Jaideep Hardikar, los medios corrientes no han hecho mucho caso de este acontecimiento históricamente sin precedente. Ocupados con presentar un bello cuadro de la ” brillante“ India, los medios convencionales han descuidado su deber de divulgar sobre las vidas y los sustentos del grupo más grande de trabajadores en la India: los granjeros. Las acciones del gobierno indio han sido igualmente, si no más, deplorables. […] la onda de suicidios de granjeros que han ocurrido a lo largo de toda la India desde mediados de los años noventa es un caso llano y simple de desastre políticamente ocasionado de proporciones épicas. La adopción de las políticas neoliberales como la reducida inversión pública en la agricultura, el retiro del crédito institucional a las zonas rurales, la apertura del sector agrícola al comercio global, el descuido de las instalaciones de irrigación y la comercialización desenfrenada de insumos agrícolas, han contribuido al desarrollo y a la profundización de una crisis agraria aguda. La acumulación de la deuda de los granjeros es un resultado directo de la profundización dl desastre agrario, y la onda de suicidios del granjero es una consecuencia  directa de la creciente deuda. ” (1)

  1. Prabir says:  January 17th, 2012 at 7:35 am   Do note that there are rural areas with higher rates of suicide (92/ 100,000). This is verbal autopsy data from an effective community health project that has begun to work on this issue. However very few writing about farmer suicide know about this data. Karaikal has similar rates http://isp.sagepub.com/content/52/1/65.abstract

Lea “Farmer Suicides in India: A Policy-induced Disaster of Epic Proportions” January 15, 2012 por  The Sanhati Collective

Tambien “Su única salida es el suicidio” por Ash Narain Roy Especial para BBC Mundo desde Nueva Delhi

The Elgar Companion to Marxist Economics

Ben Fine , Alfredo Saad FilhoEdited by Ben Fine, Professor of Economics and Alfredo Saad Filho, Professor of Political Economy, School of Oriental and African Studies, University of London, UK

January 2012, c 448 pp Hb 978 1 84844 537 6

Hardback £135.00 on-line discount £121.50

Series:Elgar original referenceDescription
This Companion takes stock of the trajectory, achievements, shortcomings and prospects of Marxist political economy. It reflects the contributors’ shared commitment to bringing the methods, theories and concepts of Marx himself to bear across a wide range of topics and perspectives, and it provides a testimony to the continuing purpose and vitality of Marxist political economy.Contents
Contributors include: G. Albo, R. Albritton, D. Ankarloo, S.J. Ashman, A.J. Ayers, R. Balakrishnan, J. Banaji, S. Bisnath, M. Boffo, T.J. Byres, A. Campbell, P. Cerni, P. Chattopadhyay, S. Clarke, A. Colás, G.C. Comninel, M. Di Meglio, P.L. dos Santos, G. Duménil, B. Fine, J. Ghosh, G. Hoe-Gimm, H. Goodacre, B. Gruffydd-Jones, B. Harriss-White, K. Hart, M. Itoh, H. Jeon, B. Jessop, D. Johnston, R. Kiely, S. Knafo, D. Laibman, D. Lévy, D. Lo, T. Marois, P. Masina, S.D. Mavroudeas, D. Milonakis, S. Mohun, S. Newman, P. Patnaik, U. Patnaik, L. Pradella, H. Radice, A. Saad-Filho, S. Savran, G. Slater, T. Smith, E. Swyngedouw, B. Tinel, A. Toscano, J. Weeks, E. Wood, A. Zack-Williams, P. Zarembka, Y. ZhangFuther information

This Companion takes stock of the trajectory, achievements, shortcomings and prospects of Marxist political economy. It reflects the contributors’ shared commitment to bringing the methods, theories and concepts of Marx himself to bear across a wide range of topics and perspectives, and it provides a testimony to the continuing purpose and vitality of Marxist political economy.

As a whole, this volume analyzes Marxist political economy in three areas: the critique of mainstream economics in all of its versions; the critical presence of Marxist political economy within, and its influence upon, each of the social science disciplines; and, cutting across these, the analysis of specific topics that straddle disciplinary boundaries. Some of the contributions offer an exposition of basic concepts, accessible to the general reader, laying out Marx’s own contribution, its significance, and subsequent positions and debates with and within Marxist political economy. The authors offer assessments of historical developments to and within capitalism, and of its current character and prospects. Other chapters adopt a mirror-image approach of pinpointing the conditions of contemporary capitalism as a way of interrogating the continuing salience of Marxist analysis.

This volume will inform and inspire a new generation of students and scholars to become familiar with Marxist political economy from an enlightened and unprejudiced position, and to use their knowledge as both a resource and gateway to future study.

Full table of contents

Contents:

Introduction
Ben Fine and Alfredo Saad-Filho

1. Accumulation of Capital
Paul Zarembka

2. The Agrarian Question and the Peasantry
Terence J. Byres

3. Analytical Marxism
Marco Boffo

4. Anthropology
Keith Hart

5. Capital
Jayati Ghosh

6. Capitalism
Ellen Wood

7. Centrally Planned Economy
Dic Lo and Yu Zhang

8. Class and Class Struggle
Utsa Patnaik

9. Classical Political Economy
Hugh Goodacre

10. Combined and Uneven Development
Samantha J. Ashman

11. Commodification and Commodity Fetishism
Robert Albritton

12. Competition
Paresh Chattopadhyay

13. Consumerism
Paula Cerni

14. Contemporary Capitalism
Greg Albo

15. Crisis Theory
Simon Clarke

16. Dependency Theory
John Weeks

17. Ecology and the Environment
Barbara Harriss-White

18. Economic Reproduction and the Circuits of Capital
Ben Fine

19. Exploitation and Surplus Value
Ben Fine

20. Feminist Economics
Radhika Balakrishnan and Savitri Bisnath

21. Feudalism
George C. Comninel

22. Finance, Finance Capital, and Financialisation
Thomas Marois

23. Friedrich Engels
Paresh Chattopadhyay

24. Geography
Erik Swyngedouw

25. Global Commodity Chains and Global Value Chains
Susan Newman

26. Globalisation and Imperialism
Ray Kiely

27. International Political Economy
Alejandro Colás

28. Karl Marx
Lucia Pradella

29. Knowledge Economy
Heesang Jeon

30. Labour, Labour Power, and the Division of Labour
Bruno Tinel

31. Labour Theory of Value
Ben Fine

32. Market Socialism
Makoto Itoh

33. Marx and Underdevelopment
Mauro di Meglio and Pietro Masina

34. Marxism and History
George C. Comninel

35. Method of Political Economy
Branwen Gruffydd-Jones

36. Mode of Production
Jairus Banaji

37. Money
Paulo L. dos Santos

38. Neoliberalism
Gérard Duménil and Dominique Lévy

39. Neoclassical Economics
Dimitris Milonakis

40. Neo-Ricardianism
Sungur Savran

41. New Technology and the ‘New Economy’
Tony Smith

42. Political Science
Alison J. Ayers

43. Population and Migration
Deborah Johnston

44. Productive and Unproductive Labour
Simon Mohun

45. Race
Alfred Zack-Williams

46. Radical Political Economy in the United States
Al Campbell

47. The Rate of Profit
Simon Mohun

48. The Regulation Approach
Stavros D. Mavroudeas

49. Rent and Landed Property
Erik Swyngedouw

50. The Social Structures of Accumulation Approach
Stavros D. Mavroudeas

51. Socialism, Communism and Revolution
Al Campbell

52. Sociology
Alberto Toscano

53. The State
Bob Jessop

54. ‘Transformation Problem’
Alfredo Saad-Filho

55. The Transition from Feudalism to Capitalism
David Laibman

56. Transnational Corporations
Hugo Radice

57. Unemployment
Gary Slater

58. Value Form Approach
Samuel Knafo

59. Vladimir I Lenin
Prabhat Patnaik

60. The Welfare State
Daniel Ankarloo

61. World Economy
Gong Hoe-Gimm

References

Index

Entrada aparecida en Stavros Mavroudeas Blog

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