Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para octubre, 2012

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Anwar Shaikh. La competitividad importa: el tipo de cambio y la balanza comercial de China

La competitividad importa: el tipo de cambio y la balanza comercial de China

Los EE.UU. ha registrado un déficit comercial masivo desde hace más de 30 años. En los últimos tiempos, un coro cada vez mayor de comentaristas tratan de echar la culpa de ello a nuestros socios comerciales, en especial China, como en otra época acusaron a Japón y Alemania. Su argumento es que la causa del problema no es nuestra menor competitividad internacional, sino la manipulación de los tipos de cambio que efectúan nuestros socios comerciales con mayor éxito.

Esta afirmación no se basa en ninguna prueba directa, sino más bien es una inferencia derivada de la teoría estándar del comercio internacional, que predice que el libre comercio conduce automáticamente a un comercio equilibrado. Desde esta particular perspectiva teórica, nuestro enorme y persistente déficit comercial debe tener su origen en la existencia de obstáculos al libre comercio. Los grandes excedentes de nuestros socios comerciales, como China, les convierten en candidatos naturales de nuestro oprobio. Por supuesto, si la teoría estándar es incorrecta, esta cadena de inferencia se rompe. Me gustaría argumentar que la teoría estándar es errónea, tanto teórica como empíricamente, y que el libre comercio no elimina automáticamente los desequilibrios comerciales. Por el contrario, el libre comercio refleja la competencia internacional y los déficit comerciales continuados son síntoma de una persistente reducción de competitividad. (más…)

Kicillof, inflación y Keynes

Rolando Astarita

Recientemente, en su presentación ante el Congreso del proyecto de presupuesto 2013, el doctor Kicillof explicó que la emisión monetaria en Argentina no es inflacionaria, y citó el caso de EEUU, donde la fuerte expansión monetaria, con la crisis, no provocó una suba de precios importante (a julio de 2012, la inflación anual es del 1,7%). El argumento de Kicillof fue: “Para los que piensan que la emisión es la causa exclusiva del aumento de precios, les recuerdo que vivimos en un laboratorio de expansión monetaria. EEUU cuadruplicó su base monetaria, la Unión Europea la duplicó, y el Banco de Inglaterra la cuadruplicó. ¿Y en estos países hay riesgo de inflación? No, hay riesgo de deflación”. Por eso, en Argentina habría margen para emitir billetes, sin temer consecuencias inflacionarias. De acuerdo a los datos presentados por el doctor Kicillof, el agregado monetario M2 equivale a solo el 20% del PBI, un porcentaje mucho más bajo que en otros países (Brasil, Chile, EEUU, Francia, Corea del Sur). Según Kicillof, pensar que la emisión monetaria genera inflación, es propia de la ortodoxia neoliberal. También explicó que la inflación solo le preocupa a los financieros, ya que el movimiento obrero está en condiciones de actualizar su salario por encima de la tasa inflacionaria, y citó a Keynes como respaldo de su afirmación.

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Debt and Punishment: A Critical Review of David Graeber’s Debt

Debt and Punishment

David Graeber’s book Debt: The First 5,000 Years is missing an analysis of capitalism

by Ingo Stützle

(article originally published in the May 18th, 2012 issue of the newspaper analyse & kritik)

The last few years of crisis politics were a prime example of how on the one hand profits are privatized, while on the other hand losses are socialized. The deep crisis of capitalism has left in its wake a sovereign debt crisis. The answer of the political class has been fiscal consolidation. Finance capital’s claims on returns are guaranteed and collected by the state. The invisible hand of the market is joined by the visible fist of the state. Struggles over state finances will be central battlefields in the next few years.

That is no doubt the reason why the publication of David Graeber’s book Debt: The First 5,000 Years was greeted with euphoria, even by the bourgeois press. In the Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, Frank Schirrmacher wrote that Graeber “opens the reader’s eyes to what’s going on right now,” and furthermore, “Graeber’s text is a revelation, since one is no longer forced to react to the system itself within the system of apparent economic rationality.” Der Spiegel opines: “his book on the nature of debt and its economic and moral basis is already regarded as an anti-capitalist standard work of the new social movements which have emerged during the world economic crisis.” This is in reference to the Occupy protests. Even the chief economist of the Deutsche Bank group reviewed Graber’s book positively in the monthly economic policy journal Wirtschaftsdienst (4/2012) with regard to the question of the future of central banking. Since May 2012, the book has been available in a German edition.

Promises Become Debts

David Graeber, anthropologist and anarchist, is a Professor at Goldsmiths College of the University of London. Until 2007, he taught Ethnology at the ivy league university Yale. For political reasons, his contract was not renewed – Graeber is a political activist. Since the protests against the World Economic Forum in New York City in 2002, he has been an important figure. The role that he has played in the Occupy movement underscores this: not only has he participated, but he has published books on the movement.

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La amenaza haitiana

Residentes de Cite Soleil, Haití, caminan por una calle inundada tras el paso de la tormenta tropical Isaac, el sábado 25 de agosto de 2012. (Foto AP/The Miami Herald, Patrick Farrell)

Eduardo Galeano
Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión.

¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligando a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban haitianismo en el siglo diecinueve? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?

Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.

¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no van a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada, y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.

¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?

¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches miltiares.

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/12/politica/019a1pol?partner=rss

Contra la educación mercantil en España

Gente anti Bolonia

Tras las protestas que interrumpieron la apertura del curso universitario de la Comunidad de Madrid, el director general de Universidades, Jon Juaristi, declaró que “no entendía que la gente estuviera cabreada” y que, además, “esa no era la gente de la Universidad”. ¿Quién es la gente de la Universidad? ¿Los que durante diez años de Plan Bolonia protagonizaron en los medios de comunicación una campaña de indigna propaganda plagada de calumnias contra la universidad pública, a la que supuestamente había que reformar de arriba a abajo para ponerla “al servicio de la sociedad”? ¿Gente como Daniel Peña, actual presidente de los rectores madrileños, que hasta hace nada proclamaba a los cuatro vientos que la universidad pública estaba en su mejor momento? ¿Como José Carrillo, que fue vicerrector de Espacio Europeo de la UCM y veía en Bolonia la gran ocasión de crear una universidad de enseñanza personalizada, grupos pequeños, alumnos internacionales que viajarían de aquí para allá con becas y subvenciones, cursando grados y másteres felizmente adaptados a un próspero mercado laboral en nuestra inigualable “sociedad del conocimiento” europea? (más…)

Marx: el regreso del gigante

Marcello Musto

Para “The Japan Times”

TORONTO – Si la eterna juventud de un autor radica en su capacidad de seguir estimulando nuevas ideas, entonces podemos decir sin lugar a dudas que Karl Marx sigue siendo joven.

Tras la caída del muro de Berlín, conservadores y progresistas, liberales y socialdemócratas, casi de forma unánime decretaron la desaparición definitiva de Marx. Sin embargo, sus teorías vuelven a estar otra vez de rabiosa actualidad, y esto ha ocurrido a una velocidad que es, a todas luces, sorprendente. Desde 2008, la crisis económica en curso y las profundas contradicciones que están desgarrando la sociedad capitalista, han hecho resurgir el interés en un autor arrinconado de forma precipitada después de 1989. Centenares de periódicos, revistas, canales de televisión y de radio se han hecho eco de los análisis que Marx hizo en El Capital y en los artículos que escribió para “The New-York Tribune” mientras observaba el pánico de 1857, la primera crisis financiera internacional de la historia.

Después de veinte años de silencio, en muchos países se vuelve a escribir y a hablar sobre Marx. En el mundo anglosajón las conferencias y cursos universitarios sobre su pensamiento se han puesto otra vez de moda. El Capital vuelve a ser un best-seller en Alemania, y en Japón se ha editado una versión manga de la obra. En China se está publicando una nueva edición, inmensa, de sus obras completas (traducidas del alemán y no, como en el pasado, del ruso). En América Latina se palpa un renovado interés por Marx entre las y los activistas políticos.

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Marxist Political Economy without Hegel: Contrasting Marx and Luxemburg to Plekhanov and Lenin*

Paul Zarembka
State University of New York at Buffalo

Draft for inclusion in Legacy of Rosa Luxemburg, Oskar Lange and Michal Kalecki: Essays in Honour of Tadeusz Kowalik, Jan Toporowski, Ewa Karwowski and Riccardo Bellofiore, eds. Palgrave, forthcoming
Version dated October 3, 2012

No one contests the early influence of Hegel on Marx. Yet, some act as if Hegel was always important for Marx. Furthermore, certain popular renderings even use a simplistic caricature of Hegel, such as the thesis-antithesis-synthesis formulary, and take that to be Marx’s as well, and then attack Marx through the caricature. Meanwhile, the question is infrequently posed whether Hegel’s influence persisted for Marx and if Marx himself, as his work deepened, defended the necessity of Hegel’s philosophy for his political economy. We shall demonstrate, with considerable evidence from Marx himself, of the declining need for Hegelian philosophy in Marx’s evolving understanding of political economy, even apart from Marx’s materialism being an opposite of Hegel’s idealism.
One piece of evidence we shall develop is the appreciation by Marx of a book by Nikolai Sieber published in 1871, an appreciation well-known as a simple fact while not noticing that Sieber expressed a clear aversion to Hegel. Actually, it is nothing less than astonishing that Sieber’s discussion of Marx did not appear in any translation until 2001, i.e., 130 years after the fact. With Marx’s reaction as a symptom of the evolving nature of Marx’s own thought, the long-term absence of a translation appears to be a political decision with deep roots in the early intellectual history of Marxism, thus a history of a particular suppression, perhaps partly unconscious. This early history intertwines with major issues in Marxism in the late 19th and early 20th century, leading in this chapter to inclusion of discussion of Plekhanov, Lenin, and Luxemburg.
Louis Althusser (1977b[1969], p. 90) argued that Marx was driven “irresistibly to the radical abandonment of every shade of Hegelian influence”. Capital, says Althusser, still included traces of Hegelian influence — in his vocabulary of use-value and value while describing two entirely different things, in a reference to ‘negation of the negation’, and in the theory of fetishism. Only in 1875 in his Critique of the Gotha Program and thereafter is Marx’s intellectual process regarding Hegel completed. Althusser has been sharply criticized by some, even for Stalinism. We will not pursue Althusser’s argumentation here.
James White (1996) takes a quite different approach by very carefully examining intellectual history. We are referring to his Karl Marx and the Intellectual Origins of Dialectical Materialism. White addresses wide-ranging German and Russian sources in circumstances in which “it is essential to verify everything, wherever possible, with first-hand materials” (p. 19). In our opinion, White’s book is too little known and appreciated. The present author reviewed it positively (Zarembka, 2001), responding to a negative review by Sean Sayer. The journal involved, namely Historical Materialism, gave Sayer space to rebut the support of White’s work, but no space was provided to White as the author of the book, even after a request.
We proceed to survey the development of Marx’s own political economy from 1867 onward in order to reach our conclusion, and then turn to the early history after Marx’s death.

*Presented at “Political economy and the Outlook for Capitalism”, Joint conference of AHE, IIPPE, and FAPE, July 5-7, 2012, Paris, France.

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