Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para febrero, 2013

Marx en torno al nacionalismo, la etnicidad y las sociedades no occidentales

ECUADOR INDIAN PROTESTS

Protesta indígena en 2000 en Ecuador
Fuente: http://www.internationalist.org/ecuadorindigenaswww.jpg

Kevin B. Anderson

Este viaje por los escrito de Marx a propósito del nacionalismo, de las razas, de la etnicidad y de las sociedades no occidentales creo que ha demostrado el carácter multidimensional del conjunto de su proyecto intelectual. Creo que ha quedado probado que para Marx la crítica del Capital va más allá de lo que generalmente se supone. Es cierto que se centró en las relaciones Capital-Trabajo en Europa y en América del Norte pero, al mismo tiempo, consagró un tiempo considerable, y dedicó una energía enorme, al análisis de las sociedades no occidentales y a las cuestiones referidas a las razas, la etnicidad y el nacionalismo. Aunque algunos de sus escritos testimonian una perspectiva unilineal discutible y, en ocasiones, comportan elementos de etnocentrismo, la trayectoria del conjunto de los escritos de Marx sobre estas cuestiones, vistas en su evolución, va por otros camino. Este libro muestra que Marx creó una teoría plurilineal y no reduccionista de la historia, que analizó la complejidad y las diferencias de las sociedades no occidentales y que rechazó caer presa de un modelo único de desarrollo o de la revolución.

En 1848 Marx y Engels expusieron un modelo teórico de la sociedad capitalista y de sus contradicciones fundamentales tan previsor, que incluso hoy el poder descriptivo del Manifiesto Comunista no tiene nada que se le parezca. Pero en el Manifiesto muestran también, de manera implícita y equívoca, una concepción unilineal de la evolución social. Según ellos, las sociedades pre capitalistas (en particular, China) que, de forma etnocentrista, caracterizaron como parte de las naciones “más bárbaras”, estaban destinadas a ser invadidas y modernizada a la fuerza por el nuevo y dinámico sistema social que era el capitalismo. En los artículos escritos para la New York Tribune en 1853, Marx extendió esa perspectiva a la India. Cantó las loas de lo que veía como una expresión del carácter progresista del colonialismo británico frente a la India de las castas y a su orden social tradicional “inamovible”. Afirmó que si se excluían las conquistas extranjeras (desde los árabes a los británicos), la India era una sociedad sin historia. Sostenía, además, que la sociedad hindú fracasó a la hora de resistir a esas invasiones debido tanto a su división en castas como a la pasividad general de la sociedad. Las relaciones sociales comunitarias y la propiedad comunal en el campo aportaban una base sólida al “despotismo oriental”. Todo esto hacía de la India un país permeable al colonialismo británico que, de todos modos, llevó consigo el progreso. Los pensadores postcoloniales y posmodernos, de los cuales el más conocido es Edward Said, criticaron el Manifiesto Comunista y los escrito de 1853 sobre la India como una expresión del conocimiento oriental que surgía del fondo de una mentalidad colonialista. (más…)

Miren Etxezarreta. “Al capitalismo se le están acabando los mercados”

Rosa Villegas – Le Monde diplomatique febrero 2013

El Pacto del euro nos está llevando a más austeridad y crisis ¿por qué se obstina en ello la Unión Europea a sabiendas de las consecuencias?

Simplemente es lo que conviene a los intereses dominantes, al gran capital en general. A este, lo que le interesa es que le dejen hacer lo que quiere. Eso es el neoliberalismo: dejar hacer al capital lo que quiere, sin trabas. Ahora bien, cuando las cosas se tuercen, se recurre al Estado sin ningún sentido del pudor. Han estado cuarenta años diciendo que el Estado no tiene que intervenir en economía, y en el momento en que ha habido problemas fíjese a qué niveles están participando los Estados.

¿Estamos viviendo la agonía del capitalismo, o bien una crisis provocada para reinventar el propio capitalismo?

No hay ningún sistema eterno, y por lo tanto el capitalismo en algún momento se acabará. ¿Cuándo? No lo sé. Hay indicadores de que, al capitalismo, cada vez le resulta más difícil reproducirse. Ahora bien, creo que las crisis no son provocadas voluntariamente, son producto de la propia dinámica del sistema. Las enfermedades y la muerte son inherentes al ser humano. Pues bien, en el capitalismo, las crisis son inherentes a la propia dinámica del sistema. Y no creo que sean voluntariamente impulsadas, pues son peligrosas para el propio capitalismo: algunos pierden mucho dinero.

Si existe deuda existen acreedores. ¿Quiénes son estos?

Los grandes capitales. ¿Usted sabe quiénes son los mayores capitales del mundo? Los fondos de pensiones privados, detrás de los cuales siempre hay personas. Los gestores de esos grandes fondos de pensiones, que normalmente están implicados en su capital, son los que realmente están marcando la pauta. Y después hay grandes fortunas, que son los grandes capitalistas que tienen enorme poder de decisión. Los que se reúnen en Davos, el grupo Bilderberg, la Trilateral… Todos ellos tienen mucho poder. Pero el capitalismo es un sistema muy complejo, y todos esos nombres y apellidos operan muchas veces a través de inversores institucionales. En España, las Sicav [sociedades de inversión de capital variable], por ejemplo, son instrumentos de inversión donde teóricamente pueden tener cabida personas con poco dinero, pero en la práctica son instrumentos para que las grandes fortunas no coticen a Hacienda. Las grandes fortunas están ahí, lo que pasa es que no aparecen con nombres y apellidos sino como un fondo de inversión.

Los mercados están desregularizados, ¿no?, las normas no funcionan para ellos…

En el fondo, las reglas y las leyes están hechas por los mercados y para ellos. Porque el poder político es un mero servidor del poder económico. No hay más que ver la puerta giratoria: cómo los políticos se convierten en grandes gestores económicos; y cómo los grandes gestores económicos cuando, por alguna razón, dejan de serlo —como en el caso de Mario Monti, en Italia— pasan a regir la política. Esto, en la UE, está documentado. La dinámica de las elites dirigentes es esa vinculación… Pero, cuidado, siempre con el capital mandando.

A pesar de que los estudios internos del Fondo Monetario Internacional (FMI) demuestran que la desreglamentación de los mercados produce mayor inestabilidad, el propio FMI, por presión de los mercados, promueve esa liberalización. ¿No hay nadie que pueda exigir responsabilidades?

Sólo alguien está por encima de todo eso: la ciudadanía. Pero, por una parte, la ciudadanía está enormemente desperdigada, y por otra, tremendamente atemorizada ante lo que puede pasar. En tercer lugar, una parte importante de la ciudadanía tiene los mismos valores que los dominantes… Por que el capitalismo no es sólo una dominación económica. Es también una dominación ideológica. Nos han vendido que las cosas sólo funcionan en el capitalismo. Lo cual es una mera creencia.

¿Cómo dominan ideológicamente? ¿A través de los medios de comunicación?

La desinformación es muy importante. Y el miedo. Cuando una persona tiene sólo su trabajo para vivir, tiene mucho miedo de perderlo. Porque —aunque el pasado nunca fue mejor incluso en la Edad Media tenían tierra. El señor les exigía muchos tributos, pero el uso de la tierra lo tenían. Hoy, si estoy parada, no tengo de qué vivir. Por ello, mucha gente se aferra a su trabajo, incluso consciente de que lo que está pasando no es justo. Por tanto, hay que ser muy consciente, muy valiente, y tener claro que es una lucha colectiva importante para decidirse a romper con esto.

¿Hacia dónde vamos?

Hacia una mayor facilidad de reproducción del capitalismo para obtener beneficios. Hacia la desregulación total. Todo el programa neoliberal no es otra cosa: libertad de comercio, libertad de producción, competitividad global, desregulación laboral, desregulación de los mercados, del capital, desregulación medioambiental… […]

Las pequeñas empresas han aprendido a aceptar que algunos clientes no les van a pagar. En cambio, no ocurre así en el mercado. ¿Por qué se permite?

Por el propio dominio ideológico, que refleja una de las grandes contradicciones del capitalismo. En esta crisis, por ejemplo, en España, miles de pequeños empresarios están desapareciendo cada año. Sin embargo, esos empresarios tienen una percepción ideológica de que sólo se recuperarán a través de una vuelta a lo que hacían antes. Muy pocos de ellos son capaces de situarse con el resto de la población. Los pequeños empresarios no se identifican con los trabajadores, cuando realmente, en este momento, los pequeños empresarios están hechos polvo… Y no digamos los trabajadores autónomos… Muchos de ellos se consideran diferentes de los trabajadores. Piense, por ejemplo, en el propietario de un camión. Es un trabajador autónomo que, además, tiene que pagar el crédito… Un trabajador muy explotado por las grandes empresas para las que hace transporte. Pero el capitalismo ha tenido la habilidad de insertarle en la mente que él no es un trabajador, es un patrono. E ideológicamente, el camionero se lo ha creído. El dominio ideológico les lleva a alinearse siempre con unos poderosos empresarios que son precisamente los que están destruyendo su actividad…

Algunos economistas defienden que un gran banco no puede caer porque caería la econonía… Me niego a aceptar eso. La quiebra de un banco tiene consecuencias catastróficas para los accionistas del banco. Si se salvaran —como se tendrían que salvar—, a través del fondo de garantía de depósitos, los depósitos de la gente modesta que tiene el dinero en el banco… no pasaría nada. Los accionistas perderían su capital y se acabó. Igual que pierde usted su capital si pone una tienda de moda mañana y no consigue vender lo suficiente. Pero estamos hablando del dominio ideológico del capitalismo, que ha metido en la cabeza de la gente que no se puede permitir la quiebra de ningún banco.

Font: Le Monde Diplomatique en español via Murrizketarik Ez.

http://seminaritaifa.org/

Michel Husson. El capitalismo en el atolladero

Es evidente que la crisis capitalista no ha terminado. Cinco años después de que estallase,
este texto es un resumen actualizado de trabajos anteriores (1) que adopta tres perspectivas.
La primera parte ofrece una visión general de las principales tendencias del capitalismo
después del gran giro liberal de los años 1980. La segunda utiliza ese marco interpretativo para
definir las coordenadas de la crisis actual. Finalmente, la última parte aborda específicamente
las características concretas de la crisis en Europa.

Ver artículo completo en: http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/2Hussonfebrer13.pdf

Palabras clave: Sacristán, marxismo, El Capital, ecologismo, cultura catalana, traductor, fuerzas productivo-destructivas, puntos de inflexión, Nous Horitzons.

No se puede dejar de estudiar ninguno de esos textos -sobre todo El Capital- si se quiere conocer con detalle el conjunto de teoremas o “teoría” de Marx, el “marxismo” en el sentido de sistema de proposiciones, a la manera de los tratados científicos. Pero tampoco parece que la enumeración de sus proposiciones científicas en este sentido fuera para Marx lo principal de su obra. Alguna vez que se presentó a Marx una manera de entender su pensamiento que consistía en esa rígida enumeración y en inferencias no menos estrictas de ella, él mismo comentó con disgusto: “Por lo que a mí hace, yo no soy marxista.”
Manuel Sacristán, “Karl Marx” (1974)

1. En el Instituto de Lógica y Fundamentos de la Ciencia de Münster

Acabada la guerra civil española, la familia…

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1. La formación de El Capital dentro del imaginario político europeo.

Sabemos, por palabras del propio Marx –y revisiones y comentarios de Engels–, cuáles fueron las intenciones concretas de El Capital en cuanto contribución a la formación teórica y práctica del proletariado europeo en su lucha contra el capitalismo. Ahora bien: el correlato histórico entre las propuestas intencionales particulares de los movimientos populares y de masas no tiene una relación causal necesaria, ni opera mediante una proyectividad teleológica con la formación y nutrición del imaginario político mediante el influjo de las formaciones conceptuales, sino que es este correlato el que se construye retrospectivamente una vez que los acontecimientos han ocurrido en su propia contingencia, de modo tal que dicho correlato histórico sólo es necesario en cuanto implica una necesidad de contingencia concebible en su propia realidad. Es necesario, para desprenderse de cualquier anclaje teleológico y determinista, plantear una…

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Los Gobiernos ingleses han creado un basurero social

Chavs_2Entrevista a Owen Jones, autor de Chavs: la demonización de la clase obrera

El periodista Owen Jones analiza en su obra ‘Chavs. La demonización de la clase obrera’ el aparato ideológico que ha defenestrado a la clase trabajadora en Reino Unido a costa del mito del mérito individual.

Si eres pobre, es por tu culpa. Si no, vamos a reírnos de ellos. Cuando el joven periodista Owen Jones escuchó en una reunión de amigos un chascarrillo clasista en un lugar en que cualquier comentario socialmente incorrecto hubiera sido rápidamente amonestado, fue consciente de hasta qué punto la demonización de la clase trabajadora había penetrado en gran parte de la sociedad británica. Desde el thatcherismo hasta hoy, pasando por el neolaborismo blairista (del que Margaret Thatcher aseguró que materializó su mayor logro político, al hacer a su enemigo político histórico cambiar de opinión, esto es: pensar como los tories), el mantra en Gran Bretaña es que la clase social no existe y la pobreza es resultado de disfunciones de carácter tales como la falta de ambición o la pereza, de manera que la conclusión es clara: el sistema no tiene fallos estructurales que corregir, las oportunidades están en tu mano.

Chavs. La demonización de la clase obrera propone, con estilo ameno y nada académico, interesantes disecciones sobre cómo la meritocracia lleva implícito el mensaje de que hay que ascender individualmente en la escala social y de que la clase trabajadora es algo negativo. Se destruye la identidad de clase como colectivo, y de la clase trabajadora en particular. Es la mano invisible que abofetea entre divertida y asqueada a cajeras y reponedores de supermercado, cuidadoras, teleoperadores o empleadas de restaurantes de comida rápida. El clasismo que en España se abre con la frase “menos mal que no somos como esa gente” y en el que combinamos con ibérica tradición el desprecio más indiferente con el machismo de haber acuñado un término especialmente diseñado para multitud de chicas privadas de oportunidades. En Gran Bretaña, mientras, el libro de Owen Jones, editado ahora en nuestro país por la editorial Capitán Swing, puso el dedo en la llaga clasista sobre estos, para algunos, Council-Housed And Violent (violentos de protección oficial) justo antes de los disturbios de agosto de 2011.

Dices que el asalto ideológico a la clase trabajadora comenzó con el thatcherismo en 1979 y duró décadas durante las cuales se ha borrado la solidaridad interna entre miembros de esta clase. ¿Qué fases identificas en el proceso?

El thatcherismo explotó la crisis de los ‘70 convirtiéndola en ventaja para las clases altas y como arma contra el laborismo. Los sindicatos fueron derrotados con las leyes más restrictivas del mundo occidental o en huelgas como la de los mineros en 1984/85, o incluso con el desempleo masivo, que es una herramienta de desmoralización más que de dinamismo. A la vez, Gran Bretaña experimentó la mayor oleada de desindustrialización occidental, dejando sin trabajo seguro hasta hoy a comunidades enteras. El thatcherismo impulsó una economía basada en empleos parciales, temporales e inestables. La venta de viviendas estatales significó que su remanente quedó para los más necesitados, y los gobiernos trataron a éstas como un vertedero social. Como resultado, las clases trabajadoras se dividieron y fragmentaron al máximo.

¿Hay un objetivo de demonizar el Estado del bienestar a través de la demonización de la “gente que vive a costa del Estado”?

Hay un intento sistemático por parte del actual gobierno y de sus medios aliados de pintar a los desempleados y subvencionados como gorrones que viven a expensas del gasto público. La realidad del parado desempleado ha desaparecido del primer plano. Y más aún, hay una campaña para volver a los empleados pobres contra los desempleados. El argumento es, básicamente: “Te lo han quitado, y a tu vecino de menos méritos deberían quitárselo también”. Algunos políticos hablan de “bregadores contra apalancados”. Es crucial que la izquierda combata esta demonización dando una plataforma a los que se consumen en el desempleo.

¿Es el término ‘Chav’ una forma del poder hegemónico para establecer lo que es aceptable y no en el actual modelo?

El término es un síntoma del intento de convertir problemas sociales, como la pobreza y el desempleo, en fallos individuales. Es muy útil para el capitalismo, cierra el apartado de críticas al sistema sobre la base de que lo que hay que combatir son las faltas de cada uno, que se muestran como únicas causas.

¿Por qué este odio se ha convertido en socialmente aceptable?

Por esa guerra contra la clase trabajadora que emprendió Gran Bretaña desde los ‘70. Por el barrido mediático que ha sufrido la clase trabajadora en antena. Por el hecho de que la política y los medios estén tan dominados por personas de entornos privilegiados. Por lo desigual en que se ha convertido el país y la necesidad de racionalizar y justificar esa desigualdad.

A veces, el odio y la mofa proceden de personas que se sitúan en la izquierda política. ¿Qué peculiaridad esconde esto?

Hay progresistas que pondrían el grito en el cielo contra la homofobia, el sexismo o el racismo, pero que son aquiescentes en lo tocante al desprecio de clase. Es una muestra de cómo es el funcionamiento de las sociedades clasistas y desiguales: incluso aquellos que combaten contra la injusticia se ven infectados por el desprecio de clase.

Este odio procede también de la creencia de situarse a uno mismo en la clase media. ¿Cómo se articula el ingreso y la pertenencia a una clase?

Depende de qué derive tu ingreso. Si deriva del trabajo para otros, y no tienes control sobre ese trabajo, entonces eres clase trabajadora.

¿Cuál es el rol del crédito en la falsa construcción de la clase media? Quizá es una de las claves por las que millones de personas odian en lo que se están convirtiendo, o lo que nunca dejaron de ser…

Los políticos y los medios de comunicación han promovido la idea de que todo el mundo debería aspirar a convertirse en clase media y aquellos que no lo consiguen son, de alguna manera, personas fallidas. El crédito tuvo su boom antes de la crisis en parte porque los estándares de vida de las personas comenzaron a declinar antes de que Lehman Brothers se estrellase, pero también a causa de la promoción de estilos de vida hiperconsumistas asociados con la idea del éxito de la clase media.

¿Tan vital es el papel de los medios de comunicación en lo tocante a esta demonización de la clase trabajadora?

Es absolutamente clave. Los medios están dominados por periodistas de procedencia privilegiada que nunca se han mezclado con personas menos acomodadas: ese es el porqué de la caída de los periódicos locales, de la proliferación de prácticas no remuneradas que sólo personas con dinero pueden permitirse realizar y de la creciente necesidad de caros estudios de posgrado en el periodismo profesional. Los medios de comunicación eliminan del foco la existencia de la clase trabajadora real, promoviendo en su lugar la idea de que todos somos de clase media a excepción de una problemática rémora de la vieja clase trabajadora.

***

‘Chavs’ y la cuestión de la raza

¿Pasa Jones demasiado por encima de la cuestión de la raza en su libro? Los ejemplos citados por el joven reportero pueden justificar, sobre todo para el público español que no conozca el ensañamiento clasista de cierta prensa británica, su énfasis en la demonización sufrida por la “clase trabajadora blanca”. No obstante, el hecho de que ciudadanos británicos de otras razas pero similar extracción social vivan desde hace generaciones en una especie de estatus de sempiternos inmigrantes no parece llamar tanto la atención del autor. El sistema de integración multicultural británico ha creado unos barrios más fragmentados socialmente de lo que el libro de Jones parece indicar.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/culturas/gobierno-creo-vertedero-social.html

y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=164244

Prophecies of Downfall

The fact that Marx finally began with the composition of his long-planned economic work in the winter of 1857/1858 was directly occasioned by the economic crisis that broke out in the autumn of 1857 and the concomitant expectations of a deep trauma from which capitalism would no longer recover.  “I am working like mad all night and every night collating my economic studies so that I at least get the outlines clear before the deluge,” wrote Marx to Engels in a letter from December of 1857 (MECW 40, p.217).  The crisis of 1857/1858 was in fact the first true global economic crisis of modern capitalism, which involved all major capitalist countries of that time (England, the USA, France, and Germany).  In the Grundrisse that emerged during this period, one can find the sole unambiguous passage of Marx’s work that can be understood as a theory of capitalist…

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