Economía marxista para el Siglo XXI


marx-y-keynes-300x265Gérard Duménil y Dominique Lévy

Fuera de la economía dominante, la noción de falta de demanda en el sentido amplio es ampliamente aceptada. Aunque la mayoría de los economistas heterodoxos comparten este punto de vista en lo que se refiere al corto plazo, las perspectivas difieren con respecto al largo plazo. En la perspectiva marxista-clásica, el argumento es que las economías capitalistas gravitan en torno a posiciones a largo plazo (también denominadas equilibrios a largo plazo, evoluciones a largo plazo, o situaciones de estabilidad), en las que el uso de la capacidad productiva puede ser descrito como “normal”, es decir, independiente de los niveles de demanda. La noción de niveles de demanda estructuralmente deficientes es, obviamente, contraria a este análisis marxista-clásico. En la perspectiva poskeynesiana, la economía también gravita en torno a posiciones a largo plazo, pero la tasa de utilización de la capacidad productiva depende siempre de los niveles de demanda. Hay también un amplio sector de lo que podría denominarse “keynesianismo marxista” para el que la falta de demanda no siempre
esta definida con precisión, ya sea a corto o largo plazo, a menudo en referencia a un sesgo en la distribución del ingreso a favor de los beneficios.

La presente nota está dedicada a los fundamentos empíricos subyacentes en estas posiciones divergentes. Por nuestra parte, creemos que el carácter ambiguo de la terminología oscurece en buena parte el debate. Nuestra principal conclusión es que, más que una teoría a largo plazo, el campo de enfoque poskeynesiano es el “medio término”. Las situaciones analizadas por los poskeynesianos se refieren a momentos particulares de la economía agregada que prevalecen durante períodos de 5 o 10 años. El enfoque marxista-clásico describe períodos mucho más largos de tiempo, que abarcan varios de estos omentos a medio plazo, un marco de varias décadas de tiempo. Será necesaria más investigación para comprender las implicaciones teóricas y empíricas de este nuevo enfoque.
En la primera sección se analiza la tendencia de la tasa de utilización de la capacidad de fabricación industrial en EE UU. Se observa una tendencia a la baja de la tasa de tilización de la capacidad, u, desde 1970. Así, suponiendo un valor normal constante, u, de u, es claramente imposible defender la posición marxista-clásica de una gravitación en torno a u. Si existe tal gravitación, su centro “normal”, u, debería ser tendencialmente descendente. En la segunda sección se comparan las dos interpretaciones. Según la posición poskeynesiana, la caída de u se puede decir que refleja los niveles decrecientes de demanda a largo plazo en una tendencia a la baja de cuatro décadas. Desde el punto de vista marxista-clásico, la disminución de u se debe interpretar como una consecuencia de la caída de u, expresión de transformaciones técnico-organizativas (o “institucional”). Para alguien familiarizado con las características macroeconómicas bien conocidas de la época, una comparación de las fluctuaciones de u, tanto cuando se compara con una u constante como con una u decreciente tendencialmente, apoya la segunda explicación. En consecuencia, se descarta la interpretación directa de los modelos postkeynesianos como una descripción adecuada de tales tendencias a largo plazo.

Esta nota continúa la síntesis que iniciamos hace años. Un importante avance fue la publicación de nuestro artículo “Ser keynesiano en el corto plazo y clásico en el largo plazo” (1). En el demostramos que una secuencia de equilibrios a corto plazo keynesianos puede converger con el equilibrio de largo plazo marxista-clásico.

Ello implica no solo una síntesis entre los marcos keynesianos y marxista-clásico, sino también una síntesis interna de la tradición marxista. Por lo tanto, se consideran alternativamente dos marcos distintos, a saber, la teoría de la acumulación, en la que se asume un uso normal de la capacidad productiva, y la teoría de las fluctuaciones del ciclo económico. La relación entre los dos marcos se pueden establecer con modelos que prolongan el marco de nuestro ensayo de 1999. Se debe prestar una atención especial a la estabilidad del equilibrio a corto plazo, crucial en la teoría de las fluctuaciones del ciclo económico (2).

El objetivo de la Sección 3 es presentar esta síntesis general. Se distinguen tres componentes en el movimiento general de la demanda agregada: (1) el corto plazo, que vinculamos a la descripción de las fases del ciclo económico, (2) un término medio poskeynesiano, y (3) el largo plazo marxista-clásico.

Ver artículo completo en: http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/postk.pdf

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