Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para junio, 2013

Tras los pasos de Snowden

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¿Y dónde quedó Bradley Manning?

El tránsito de Edward Snowden desde Hong Kong hacia quién sabe dónde ha provocado un revuelo mundial en los medios y encontronazos agrios de la diplomacia estadunidense con los gobiernos de Hong Kong, China, Rusia y Ecuador: el Departamento de Estado acusa a la ciudad china autónoma de haber permitido la salida de un fugitivo; achaca a Pekín el haber tenido parte importante en la decisión; reprocha a Moscú que no haya efectuado una entrega expedita del ex consultor de la CIA y la NSA y advierte a Quito que habrá consecuencias si el gobierno de Rafael Correa decide otorgar refugio a Snowden. En general, Washington amenaza a todos los que colaboren en la fuga del infidente con tomar represalias –diplomáticas y, a lo sumo, económicas, se entiende.

Oficialmente, Edward Snowden permanece, desde el domingo en la mañana, en la zona internacional de tránsito del aeropuerto moscovita de Sheremetyevo. El martes el vuelo de Aeroflot que supuestamente llevaría a Snowden a La Habana despegó de suelo ruso repleto de periodistas que compraron el boleto correspondiente con el único propósito de entrevistar al prófugo en las largas horas de vuelo hacia la capital cubana. Para su desgracia hubieron de conformarse con matar el tiempo fotografiando los dos asientos vacíos reservados por Snowden y por la abogada Sarah Harrison, integrante de Wikileaks a la que le fue encomendada la misión de asistir al estadunidense en su incierto viaje de Hong Kong hacia Islandia, Cuba, Venezuela o Ecuador. Ese mismo día el presidente Vladímir Putin y su canciller, Serguéi Lavrov, se ampararon en el hecho de que Snowden no ha cruzado la frontera rusa –en referencia a que no ha llegado a los controles de migración del aeródromo– y apelaron a la ficción de que tal área es una suerte de tierra de nadie en la que las autoridades no tienen injerencia. El mandatario ruso aseguró que el ex contratista era un hombre libre que podía dirigirse hacia donde le diera la gana, y mientras más pronto, mejor. Pero, hasta donde se sabe, Snowden no ha abandonado Sheremetyevo.

¿Meses en un aeropuerto?

Algunos atribuyen la demora al hecho de que ninguna aerolínea está dispuesta a venderle un boleto porque carece de pasaporte, toda vez que el suyo fue revocado por el Departamento de Estado. En un primer momento, Wikileaks afirmó que Snowden viajaba con un documento de refugiado que le habría sido otorgado por el gobierno ecuatoriano –el cual podría demorarse meses en decidir sobre su solicitud de asilo–, pero el hecho fue desmentido por las autoridades de Quito; el ex juez español Baltasar Garzón, abogado de Julian Assange, se rehusó a defender al perseguido estadunidense, y los ávidos periodistas siguen peinando la zona internacional de tránsito de la terminal aérea moscovita sin encontrar rastro alguno del prófugo. El martes WikiLeaks señaló en un tuit que la cancelación de pasaporte de Snowden y la intimidación a países intermediarios pueden mantenerlo permanentemente en Rusia. No es el equipo más brillante en el (Departamento de) Estado. Ayer algunos medios occidentales afirmaron que el FBI estadunidense y el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antes KGB) ruso habían establecido contactos sobre el caso Snowden y que desde la víspera el director del FBI, Robert Mueller, se había comunicado al menos en dos ocasiones con el jefe del FSB, Alexandr Bórtnikov. La organización de Julian Assange informó ayer que el ex consultor no está siendo interrogado por el FSB; se encuentra bien y Harrison lo acompaña de manera permanente.

Desde los primeros días de este mes, cuando The Guardian empezó a revelar los documentos filtrados por Snowden, en los que se exhibía el gigantesco aparato de espionaje electrónico de la NSA y su uso contra ciudadanos estadunidenses y extranjeros, así como contra universidades, empresas y funcionarios de otros países, a la presidencia de Barack Obama no la calienta el sol, por más que su titular sude copiosamente en los jardines de la Casa Blanca en conferencias de prensa dedicadas por completo a otros temas. El secretario de Estado, John Kerry, papalotea por medio planeta y oscila entre la amenaza y la súplica para que alguien en el mundo le haga la caridad de ayudarlo a echarle el guante al revelador de prácticas de gobierno ilegales y vergonzosas. Mientras tanto, las derechas estadunidenses –republicanas y demócratas– acosan a Obama, lo acusan de blandengue ante Rusia –como si pretendieran tomar por asalto un aeropuerto moscovita para secuestrar a Snowden y llevarlo a la fuerza a territorio estadunidense– y piden sumergir al ex empleado de la NSA y de la CIA en un baño de ácido hirviente, o algo así. De acuerdo con los datos disponibles, el causante del revuelo permanece en Sheremetyevo, sea porque no puede salir de allí, sea porque está meditando su próxima jugada.

¿Y dónde quedó Bradley Manning?

De lo que (casi) nadie se acuerda, a estas alturas del escándalo, es dónde quedó Bradley Manning, el soldado estadunidense que filtró centenares de miles de documentos secretos que permitieron al mundo conocer, sin veladuras, el horror de los crímenes de guerra perpetrados por Washington en Irak y Afganistán, así como las turbias injerencias diplomáticas que conforman la política exterior real de Estados Unidos en el mundo.

Es pertinente recordarlo: por estos días, Manning sigue enfrentando un juicio militar amañado y grotesco que no tiene por objeto hacer justicia sino a) sentar un precedente para disuadir de antemano a cualquier empleado del gobierno de Washington que sienta la tentación de revelar podredumbres clasificadas, y b) forzarlo a incriminar a Julian Assange a fin de que las dependencias judiciales estadunidenses tengan un asidero para emprender una persecución formal en contra del australiano. Como lo recuerda una nota de David Carr y Ravi Somaiya publicada el martes pasado por The New York Times (http://goo.gl/mMZOX), el gobierno de Estados Unidos no se ha olvidado de él y varias dependencias oficiales siguen investigando a Assange y a WikiLeaks, y un gran jurado ha girado citatorios a testigos; decenas de miles de páginas han sido recopiladas como pruebas y al menos cuatro ex integrantes de WikiLeaks han hecho contacto con autoridades estadunidenses que investigan a Assange para hablar de asuntos confidenciales. Sin embargo, dicen los autores de la nota, la persecución pondría a la administración en un territorio legal engañoso: Wikileaks es una organización internacional y, a diferencia del soldado Manning y de Snowden, Assange y los miembros de su equipo no trabajaron para el gobierno o sus contratistas y no podrían ser acusados de espionaje.

Manning, por su parte, acude día a día a las audiencias del proceso que preside la coronel Denise Lind a enfrentarse con cosas tan absurdas como la prohibición de argumentar que, al filtrar documentos gubernamentales, actuó en función del interés público, un atropello que ha escandalizado incluso a Amnistía Internacional (http://goo.gl/tGC5H), pese a la timorata postura adoptada por esa organización ante la persecución contra Manning, Assange y Wikileaks en general (http://goo.gl/vBvqc).

Según Clark Stoeckley, uno de los pocos civiles a los que se ha permitido el acceso a la sala donde se realiza el juicio, y quien registra en dibujos lo que ocurre en el sitio, “lo que más me ha sorprendido es la confianza de Bradley y su buen humor; al oírlo, encuentro que es inteligente, sincero y valiente” (http://goo.gl/O87ml).

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/06/27/opinion/040o1soc

Pan, circo y descontento en Brasil

Brasil 2013: Manifestaciones masivas, Copa del Mundo y quinientos años de opresión

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

Brasil tiene una larga historia de reformas de arriba hacia abajo que han encarado inadecuadamente la profunda desigualdad que divide el país. Las manifestaciones masivas, provocadas por aumentos de los pasajes del transporte público y los costes de la Copa del Mundo, están llamando finalmente la atención acerca de problemas que no se pueden resolver mediante cambios menores, lo que indica que las cosas podrían ser diferentes esta vez.

A fin de encarar la desigualdad sistémica entre la imagen idílica del Brasil de la samba y del fútbol, tiene que haber una ruptura social y política. Los miles de millones de dólares que se están gastando en la próxima Copa del Mundo 2014 han indignado justamente a millones de brasileños que viven sin infraestructura social y carecen de bienes públicos básicos.

Personas de todas las inclinaciones políticas han salido a las calles en las principales ciudades de todo el país. La violencia policial contra los manifestantes en Sao Paulo al comienzo de la protesta desencadenó varias manifestaciones de masas en toda la nación con una amplia gama de demandas dirigidas a todas las formas de desigualdad social. La reacción estatal ante el movimiento ha sacado a la luz 500 años de cólera y frustración reprimida por la profunda desigualdad. (más…)

Monthly Review, número dedicado al sistema educativo estadounidense

Monthly Review Volume 65, Number 2 (June 2013)Monthly Review Volume 65, Number 2 (June 2013)

» Notes from the Editors

The U.S. working class was slow to respond to the hard times it faced during and after the Great Recession. Finally, however, in February 2011, workers in Wisconsin began the famous uprising that electrified the country, revolting in large numbers against Governor Scott Walker’s efforts to destroy the state’s public employee labor unions. A few months later, the Occupy Wall Street movement spread from New York City to the rest of the nation and the world. Then, in September 2012, Chicago’s public school teachers struck, in defiance of Mayor Rahm Emanuel’s attempt to destroy the teachers’ union and put the city’s schools firmly on the path of neoliberal austerity and privatization.… One thing that these three rebellions had in common is the growing awareness that economic and political power in the United States is firmly in the hands of a tiny minority of fantastically wealthy individuals whose avarice knows no bounds. These titans of finance want to eviscerate working men and women, making them as insecure as possible and totally dependent on the dog-eat-dog logic of the marketplace, while at the same time converting any and all aspects of life into opportunities for capital accumulation.… | more |

The Rebirth of the Chicago Teachers Union and Possibilities for a Counter-Hegemonic Education Movement

For nine days in September, Chicago belonged to the teachers, school paraprofessionals, and clinicians. On September 10, 2012, 26,000 members of the Chicago Teachers Union (CTU) went on strike. It was the first teachers’ strike in Chicago in twenty-five years. While public and private sector unions have taken concessions and capitulated to cuts in wages, benefits, seniority rights, job protections, and much of what was won by the labor movement in the twentieth century, the CTU stood up to Mayor Rahm Emanuel, the Commercial Club of Chicago, and the billionaire hedge-fund managers who have set out to break teachers’ unions and dismantle public education.… | more |

Creating a New Model of a Social Union

CORE and the Chicago Teachers Union

The success of the Chicago Teachers Union (CTU) strike in September 2012 was a stunning rebuke to the forces of privatization and corporate education reform.… Three years ago when the Caucus of Rank and File Educators (CORE) ran for leadership of the CTU, few would have predicted their ability to turn the union around from six years of do-little leadership into a force capable of taking on a nationally funded, bipartisan “education reform” movement that seemed likely to achieve its goal of weakening and possibly destroying the largest remaining union sector in the United States—public education unions. CORE and the CTU’s success was not due to replacing a weak leadership with a militant one willing to strike, but rather to the creation of a layer of union members in the CTU who saw the struggle as one for what CTU president Karen Lewis calls “the soul of public education.”… | more |

Beating the Neoliberal Blame Game

Teacher and Parent Solidarity and the 2012 Chicago Teachers’ Strike

As Chicago Teachers Union President Karen Lewis made her Sunday late-night announcement that the city’s teachers and paraprofessionals would stage their first strike in twenty-five years, my husband and I were waiting to be interviewed by a local television station to capture our live reaction.… The reporter asked us what were going to do with our kids during the strike. We said that we were bringing our children to our school’s strike line the next day to support our teachers and to teach our children what it means to stand up for yourself in a democracy. We criticized the mayor for supporting test-based pay since tying teachers’ performance to high-stakes tests forces them to narrow the curriculum and teach to the test. We also trashed the mayor’s assertion that class size doesn’t matter and asked if the mayor would want classes of thirty-five or more for his own children.… The interview was absolutely nerve-racking, but when it was over, we were happy that we were able to send that message. As soon as the camera was turned off, the reporter got word from his producer that he “blew it.” Apparently, we were supposed to portray the inconvenienced parents upset with striking teachers. The news producer wanted us to blame the teachers for this impasse in this contract fight, but we did not. We did not play by the rules of their blame game.… | more |

The Chicago Teachers’ Strike and Beyond

Strategic Considerations

Last September’s Chicago teachers’ strike raises critical strategic questions for all progressives and socialists seeking to resist the relentless neoliberal austerity attacks against working people and their communities.… [While in many ways it was a success,] it must be frankly recognized that the CTU’s contract campaign, which culminated in the seven day strike, fell short of achieving its ambitious goals at the contract table. In particular, it was unable to: significantly slow the mayor’s crusade to close scores of schools; halt district funding for mostly non-union, privately run charter schools; stop the lengthening of the school day and year without adequate employee compensation; or prevent the establishment of a teacher evaluation system based to an important degree on unreliable student scores on standardized tests. These less-than-optimal results deserve serious analysis, especially in light of the local’s herculean efforts to transform CTU from a classic, conservative business union to a progressive, even radical, organizing union. Could the strike have achieved more if other strategic choices had been made? Were some demands simply unwinnable?… | more |

When “Teachers Want What Children Need”

Reconciling Tensions in Teachers’ Work and Teacher Unionism

“Teachers want what children need—or do they?” Questioning—and rejecting—the slogan used by the American Federation of Teachers (AFT) to fight for collective bargaining in the 1960s, David K. Cohen, a contributor to Socialist Revolution, in 1969 dismissed the progressive potential of teachers’ unions.  This article revisits the AFT’s slogan and Cohen’s question, examining tensions between “what teachers want” and “what children need.” The history of U.S. teacher unionism supports the argument that when teachers’ unions adopt a “social movement” orientation and press against the confines of the scope of bargaining embedded in collective-bargaining agreements, the unions minimize tensions between teachers’ rights to organize as workers in defense of their material interests and the unique political and social responsibilities of their work.… | more |

New this week!

Marketizing Schools

Though the U.S. ruling class is divided on some issues—how quickly to attack Iran, how much to cut Social Security and Medicare, whether homosexuals should be tolerated or treated as the spawn of Satan—they are united on one thing: the need to “reform” the public school system. “Reform” means more tests, more market mechanisms, and fewer teachers’ unions.… The agenda has deep bipartisan roots.… | more |

The failure of QE

Michael Roberts Blog

Just a couple of months ago, mainstream economic analysts were lauding the record high stock market prices as an indicator that the global capitalist economy was well on the way to recovery, thanks to the efforts of central bankers like Ben Bernanke at the US Federal Reserve in applying ‘unconventional’ monetary policy called quantitative easing (QE) to boost liquidity and keep interest rates near zero.  In various posts, I have queried both the likelihood that the stock market boom would continue and that QE had been effective in restoring economic growth (see my post, http://thenextrecession.wordpress.com/2013/03/30/its-still-a-bear-market/).

Well, in the last month stock markets have turned.  In just 23 working days, the FTSE 100 lost 846 points, collapsing from 6,875 on 22 May to 6,029.10 23 June.  And bond markets have also tanked, with the yield on US 10-year Treasuries rising from 2.2% last week to 2.61%, a massive 0.41 percentage…

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EUA: Estado paranoico

Save_Snowden
Pedro Miguel
Uno no querría describirlo así porque suena desorbitado, pero ahí están las pruebas: entre las administraciones de George W. Bush y las de Barack Obama, Estados Unidos se ha vuelto el gobierno más paranoico del mundo y hoy lo es mucho más que en los tiempos del macartismo y de la guerra fría, cuando poseía, al menos, argumentos verosímiles –aunque no necesariamente verdaderos– para mantener a millones de personas, estadunidenses o no, bajo un régimen de vigilancia estrecha y secreta: en aquellos tiempos la confrontación entre las superpotencias tenía entre sus perspectivas la del cataclismo nuclear o destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés) y era propagandísticamente fácil dividir al mundo en buenos y malos. Ese telón de fondo dio a Washington pretextos para espiar y hostigar a individuos tan ajenos a una bomba atómica como Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, por ejemplo.

En los años 90 del siglo pasado tuvieron lugar dos fenómenos que habrían debido reorientar en forma radical la política exterior y la estrategia de seguridad estadunidenses: la desaparición del bloque soviético y el inicio de la masificación de Internet. El primero hacía obsoleta tanto la fuerza armada como la enorme infraestructura mundial de vigilancia y espionaje montada por Washington y la segunda conllevaba dos reglas de signo contrapuesto: si por un lado la proliferación de nodos de Internet facilitaba la tarea de espiar a los usuarios, por otro colocaba en un nivel de gran vulnerabilidad una gran cantidad de secretos de Estado, toda vez que éstos, de una forma u otra, irían a parar a contenedores (servidores) conectados a la red mundial. (más…)

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Política e Estrutura de Classe no Brasil Pós-1988

PT-Partido-dos-TrabalhadoresTomas Rotta

Quais classes sociais representa o governo do PT? Ainda que o lulismo seguramente represente interesses específicos, a estrutura de classe no Brasil e as políticas a ela associadas certamente não são fáceis de compreender. Em recente debate entre Armando Boito e André Singer para a IX Semana de Ciências Sociais da USP, o tema foi abordado e discutido de maneira profunda. Boito teoriza o lulismo no Brasil como uma frente política neo-desenvolvimentista que organizou conjuntamente os trabalhadores marginalizados com a grande burguesia produtiva interna que vinha se desprendendo das políticas neo-liberais da era Collor-Itamar-FHC. Singer entende o PT como um governo que arbitra entre classes com o trunfo de liderar o sub-proletariado. Ambos debatedores aproveitam para analisar os anos democráticos de 1980 bem como os governos neoliberais dos anos 1990, situando o lulismo como uma vitória parcial dos trabalhadores em meio a um fluxo histórico neoliberal. Para Singer, por exemplo, o conservadorismo brasileiro está em nossa história de continuidades sem rupturas, na qual a mudança vem sempre comandada pelos de cima. A década de 1980 e os movimentos de massa, de maneira inédita, romperam com essa tradição conservadora ao organizarem transformações de baixo para cima. Singer e Boito apresentam suas teorias de classe no Brasil para então responderem à questão central de quais interesses estão representados no Partido dos Trabalhadores. Um debate de excelente qualidade. Aproveito para aqui fazer um resumo dos principais argumentos levantados.

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