Economía marxista para el Siglo XXI


A la memoria de
Reinaldo Carcanholo,
colega, amigo y compañero de ruta.

Introducción

Al momento de publicar este trabajo, estamos entrando en el séptimo año en que la economía mundial sufre la peor crisis del capitalismo de los últimos 80 años. Como bien es sabido, esta crisis global irrumpió en el sector fi nanciero e inmobiliario de Estados Unidos, para luego convertirse en 2008-2009 en una Gran Recesión que golpeó más duramente a los países capitalistas desarrollados, especialmente a las economías de Estados Unidos, Europa y Japón.

El precio de evitar que esa crisis se transformara en una depresión económica mundial como la Gran Depresión de los años treinta, ha sido la inmensa inyección de dinero público ante la decisión coordinada de los Estados de socializar las pérdidas de grandes empresas, principalmente del sector bancario y financiero. También financiaron,aunque a menor escala, programas de estímulo económico con el fi n de frenar al menos en parte la caída del consumo y de la inversión.

Todo ello llevó a un drástico incremento del gasto público, mientras los ingresos tributarios se derrumbaban con el desarrollo de la Gran Recesión. Y para fi nanciar ese desequilibrio, los Estados optaron por incrementar su nivel de endeudamiento, es decir, tuvieron que emitir más títulos de deuda pública, más capital ficticio. Si bien el despilfarro y la inefi ciencia estatal tenían parte de responsabilidad en eso, el problema del endeudamiento de las economías desarrolladas no reside sólo en el sector público, sino fundamentalmente en el espectacular incremento de la deuda de capitales privados, sobre todo del sector fi nanciero. Sin embargo, los bancos centrales protegen a estos últimos, de forma notoria el Banco Central Europeo (BCE), que simplemente observa cómo los capitales financieros proceden a desangrar a sus víctimas especulando con la deuda pública, siendo Grecia el caso más dramático.

No sólo eso, las actuales medidas de los gobiernos europeos están encaminadas a aplicar los planes de ajuste impuestos por la ‘Troika’ (Fondo Monetario Internacional, BCE y Comisión Europea) bajo el supuesto que el problema reside en las fi nanzas públicas. Quieren corregir el défi cit presupuestario a través de un descenso de los gastos, lo que provocará un retroceso más del Estado del Bienestar. Sin embargo, en medio de una crisis financiera y económica tan destructiva, y con políticas de austeridad que muestran ser totalmente estériles, es inevitable que los efectos perversos de la crisis sigan prevaleciendo: el desapalancamiento, el elevado desempleo, la baja inversión y una creciente deuda pública. Todas ellas tendrán un gran peso en las principales economías occidentales durante algún tiempo por venir, siendo incapaces hasta ahora de recuperar los niveles de crecimiento previo a la crisis.
+

Las economías ‘emergentes’ y periféricas, si bien no experimentaron grandes crisis bancarias y financieras, si sufrieron importantes coletazos en la actividad industrial y comercial, sobre todo tras el colapso del comercio mundial en 2009. Pero, al contrario de los países desarrollados, esas economías mostraron una fuerte capacidad de recuperación económica, lideradas por el grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Claro que esta recuperación no se debe a una verdadera política de ‘defensa’ de los intereses nacionales y latinoamericanos, sino paradójicamente a la propia dinámica del capital y la crisis; caracterizada por la huida masiva de capital ficticio excedentario desde un centro capitalista atormentado hacia ‘aguas más tranquilas’, así como por el diferencial de tasas de interés que fomenta la bicicleta fi nanciera conocida como carry trade y arbitraje financiero. Por lo mismo, en todos estos años de crisis viene verificándose, especialmente en América Latina, un impresionante auge del crédito privado en todas sus formas, incluyendo los derivados.

La explosión y el desarrollo de la crisis global han generado grandes debates y la aparición de un gran número de análisis desde distintas perspectivas teóricas. En éstos, los intelectuales marxistas y radicales, activistas y grupos políticos, han hecho valiosos aportes sobre la base de un examen crítico de las causas y del carácter profundo de esta crisis capitalista.

Sin embargo, muchos autores de ese grupo consideran que la crisis en curso no es sólo profunda, sino sobre todo que históricamente no tiene precedentes. Esto en el sentido que se trataría de la crisis de un capitalismo global ‘financiarizado’, donde la hipertrofi a financiera jugó un papel decisivo, tanto en el estallido de la propia crisis como en el crecimiento económico del mundo en los 30 años previos. Las interpretaciones que coinciden con este análisis general, han colocado en el centro de sus preocupaciones el cómo las finanzas contemporáneas han cambiado, su relación con la acumulación y su efecto sobre el sistema capitalista en su conjunto.

Ciertamente, la categoría de fi nanciarización todavía está en un estado primario y subdesarrollado, y es comprendido de manera muy distinta por los economistas heterodoxos y marxistas. Con la intención de aportar a su enriquecimiento y a la interpretación de la crisis, los autores que participan de esta publicación proponen la introducción del concepto de ‘capital fi cticio’, que ya fuera analizado por Marx en el tercer volumen de El Capital. Este autor designa como capital ficticio a los derechos circulantes, tanto los títulos como las acciones, que tienen en común dar a sus propietarios el derecho a un flujo de ingresos, dejándolos con más dinero del que tenían cuando comenzaron.

El texto de Marques y Nakatani constituye una excelente introducción a los elementos fundamentales de la teoría del capital ficticio, y en él se pone de manifi esto la plena vigencia de la obra de Marx para la comprensión del estallido de la crisis y para la crítica de la misma. Por su parte, el trabajo de Carcanholo y Sabadini busca elaborar respuestas a las preguntas que se hace sobre la naturaleza de las ganancias del capital fi cticio, y esto requiere un examen crítico del propio concepto, sin dar nada por sentado. El tercer trabajo argumenta que el auge de las fi nanzas signifi có su propia transformación y la creación de mayores relaciones fi nanciarizadas tanto entre capitales y entre capital y trabajo. Esta expansión liderada por el capital ficticio no se detuvo con la crisis y alcanza ahora con mayor fuerza a las economías ‘emergentes’. Todos los autores comparten la visión de considerar a las finanzas como una función social compleja que no puede aislarse de la llamada economía “real”. Además, de recuperar la categoría de capital ficticio para una mejor comprensión del capitalismo contemporáneo.
Finalmente, quisiéramos dedicar este libro a la memoria de Reinaldo Carcanholo, quién nos dejó en el mes de mayo de este año; por su gran aporte al debate y su contribución al pensamiento crítico latinoamericano. No podemos dejar de mencionar su importante rol a la creación y desarrollo de la Sociedad de Economía Política y Pensamiento Crítico de América Latina – SEPLA.

Claudio Lara Cortés
Consuelo Silva Flores

INDICE
-Introducción

-El capital ficticio y su crisis

-Capital ficticio y ganancias ficticias

-Profundización de la crisis global, capital ficticio y más allá

-Acerca de los autores

http://marxismocritico.com/2014/01/08/la-crisis-global-y-el-capital-ficticio/

Descargar el libro completo: Crisis global y capital ficticio
Fuente: http://www.clacso.org.ar/

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