Economía marxista para el Siglo XXI


Hace ya un siglo, el 2 de febrero de 1904, fallecía en Roma Antonio Labriola, dejando una obra cuya lenta y muchas veces tardía valoración no puede explicarse sino solamente en parte a través de las vicisitudes de la historia de lo que él mismo caracterizara como “el conjunto de doctrinas que se suele llamar marxismo”. El tono cáustico, cuando no sarcástico, la redacción algo barroca, cierta soledad política, pero sobre todo el espíritu crítico y la radical heterodoxia de Labriola con respecto a estas mismas doctrinas —”he tenido sólo la modesta intención de escribir críticamente de marxismo”—, no favorecieron tampoco, por cierto, lo que Valentino Gerratana denomina la ‘fortuna’ de sus escritos, fortuna que sigue “una línea oscilante y a menudo contradictoria”, limitando considerablemente su recepción y haciéndole, como anota Antonio Gramsci hacia el final del Quaderno 11 (xviii), “muy poco conocido fuera de un reducido círculo (una cerchia…

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