Economía marxista para el Siglo XXI


Olivier Blanchard y el FMI durante la depresión
Michael Roberts ….
13/9/2015
El grupo G-20, que reúne a las principales economías del mundo, se reunió en Turquía el 4 y 5 de septiembre. El FMI preparó para la reunión una actualización de su informe sobre el estado de la economía mundial. Y el FMI está preocupado. Señala que el crecimiento global en el primer semestre de 2015 fue menor que en el segundo semestre de 2014, lo que refleja una mayor desaceleración de las economías
emergentes y una recuperación más débil en las economías avanzadas. El crecimiento de la productividad ha sido persistentemente débil.
Una vez más, el FMI ha matizado a la baja su confianza en el crecimiento mundial y, sin embargo, una vez más, espera una “modesta” recuperación en el segundo semestre de este año y en 2016. Pero al parecer los “riesgos apuntan a una desaceleración, y la materialización simultánea de algunos de estos riesgos
implicaría una previsión mucho más débil”.

Esta reunión del G-20 fue la última para el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, quien cesa para
ocupar un nuevo puesto más lucrativo con uno de los principales think-tanks económicos, el Instituto
Peterson. Con este motivo, Blanchard concedió una entrevista, publicada en el blog del FMI, en la que expone su pensamiento y hace balance de sus éxitos y fracasos. De origen francés, Blanchard, ex decano del departamento de economía del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), comenzó a trabajar en el FMI en 2008, en el apogeo de crisis financiera global y la subsiguiente Gran Recesión, dos semanas
antes de que se derrumbara el banco Lehman Brother.
Blanchard es un caso único de economista ecléctico, que utiliza las ideas neoclásicas y keynesianas según le convenga: el perfecto timonel económico para un FMI representante institucional del capital financiero internacional.
Blanchard afirma en la entrevista que “la crisis fue un acontecimiento traumático que nos obligó a cuestionar muchas creencias que apreciábamos …. a volver a preguntarnos sobre la consistencia de ideas asumidas sobre el papel de la política fiscal, incluyendo las dimensiones de los multiplicadores fiscales, el uso de
medidas no convencionales de política monetaria y de las herramientas macro-prudenciales, sobre los flujos de capital y las medidas para su control, las políticas laborales y el papel de la flexibilidad micro y macro”.
Es decir, todo ha tenido que ser revisado, salvo las causas de la crisis en el proceso de producción y acumulación capitalista.
M. Roberts, Blanchard, el FMI y la Gran Depresión http://www.sinpermiso.info
No, no es justo. En la entrevista, Blanchard admite que “habría sido intelectualmente irresponsable y políticamente imprudente, pretender que la crisis no ha cambiado nuestros puntos de vista sobre como funciona la economía. Se hubiera perdido credibilidad. Por lo tanto, repensar o replantear nuestra visión
teórica no era una opción, sino una necesidad”.
¿Y cuál fue el gran replanteamiento? Lo más importante para el FMI durante la Gran Recesión y la posterior débil recuperación ha sido el tamaño de lo que se llaman los “multiplicadores fiscales”, es decir, el nivel del impacto en el crecimiento económico y el desempleo de los recortes en el gasto público y el aumento de
presión fiscal impuestos para equilibrar los presupuestos gubernamentales y reducir la deuda pública en medio de una importante crisis. Es decir, el grado de “austeridad”. Blanchard está convencido de que se subestiman los efectos de los multiplicadores fiscales en un mundo de tipos de interés ‘cero’, cuando flexibilización monetaria (QE) tiene poco o ningún efecto. Corregir esa apreciación fue un gran logro del FMI bajo su batuta económica.
El problema es que hay muchas evidencias en contra de que los multiplicadores fiscales sean mucho más útiles en las recesiones. En otras palabras, la crisis no ha sido realmente consecuencia de “demasiada austeridad”, sino de otra cosa. De todos modos, incluso si Blanchard reconoce que la austeridad fiscal agravó la recesión ¿defendió un mayor gasto fiscal de los gobiernos? No, no lo hizo. Se limitó a sugerir que los gobiernos no deben ser tan duros. Eso es todo.
La otra cosa en la que Blanchard cree haber supuesto una “diferencia” es en las discusiones sobre el rescate griego. El FMI reconoció que había cometido un error en el primer rescate en 2011 al no insistir en la reestructuración de la deuda, para que la deuda pública griega fuese sostenible. No dijeron anda al respecto. Blanchard afirma que “tenía sentido argumentar a favor de alivio de la deuda primero en privado.
Lo hicimos. Y cuando pensamos que nuestras razones no tenían eco, entonces llegó el momento de hacerlas públicas”. En el futuro, el FMI insistirá en que los acreedores del sector privado (bancos, etc.) también deben pagar el precio de la  reestructuración de la deuda pública cuando un gobierno en ‘peligro’
solicita “ayuda” del FMI. ¡Un poco tarde, tal vez!
En la entrevista, Blanchard también ha querido hacer hincapié en que había abierto el debate entre los economistas ortodoxos sobre la naturaleza, causas y remedios para la Gran Recesión y la Larga Depresión (como llamo a la actual débil recuperación) posterior. Ha convocado tres conferencias con el título
“Repensar la Economía” bajo los auspicios del FMI. ¿Y a qué conclusiones llegaron los grandes y famosos macroeconomistas así reunidos?
Bueno, que la Gran Recesión fue causada por unos banqueros imprudentes y traviesos que habían provocado el pánico financiero (Ben Bernanke) o era culpa de los “shocks financieros” (David Romer) o que simplemente sucedió (“Mi opinión es que es como si un gato se hubiese subido a un árbol enorme. Esta allí, y, ¡oh, Dios mío!, el gato está ahí arriba. El gato, por supuesto, es esta enorme crisis. Y todo el mundo en la conferencia ha hablado sobre lo que debemos hacer con este gato estúpido y cómo conseguimos que baje” – George Akerlof, esposo de la actual presidente de la Fed, Janet Yellen). La conclusión de Blanchard tras las tres conferencias fue que “tenemos un sentido general de dirección, pero estamos navegando en gran medida a tientas”. Creo que lo que realmente quería decir es que los economistas están navegando a ciegas, y que no tienen la menor idea (teórica) de qué dirección tomar. De hecho, Blanchard lo resume así:
“No hay una visión consensuada de como debe ser la futura arquitectura financiera y, por ende, no hay una visión común de cual debe ser la regulación financiera más adecuada”. En otras palabras, no tienen ninguna visión en absoluto.
Como Blanchard afirma en la entrevista del FMI: “La crisis financiera plantea potencialmente una crisis existencial de la macroeconomía”. ¡Y tanto! Piensa que la economía dominante debe empezar a recurrir a algunas viejas ideas de la economía heterodoxa, a saber, la “hipótesis de la inestabilidad financiera de Hyman Minsky. los modelos de crecimiento y desigualdad propuestos por Kaldor y sus discípulos”. E incluso a políticas “que habría sido consideradas anatema en el pasado y que ahora proponen ‘economistas serios’:
por ejemplo, la financiación monetaria del déficit fiscal”. Pero también hay que reconocer que “algunos supuestos [neoclásicos] fundamentales están siendo cuestionados, por ejemplo la separación clara entre ciclos y tendencias” o las “herramientas econométricas, basadas en una visión de un mundo estacionario
alrededor de una tendencia”.
Pero la fórmula preferida de Blanchard es una mezcla: apegarse a la teoría económica convencional y utilizar una serie de ideas heterodoxas sobre los daños causados por un sector financiero embotargado de deuda (Minsky) o el aumento de la desigualdad (Kaldor y, por supuesto, ahora Piketty y Stiglitz).
Naturalmente, no hace falta decir que las ideas de la economía marxista, de una contradicción irreconciliable entre el crecimiento, el empleo y la rentabilidad en la producción capitalista no son parte del amplio abanico de “ideas viejas” de Blanchard.
Blanchard reconoce que la experiencia de la Gran Recesión y la Larga Depresión han provocado “una clara oscilación pendular lejos de los mercados y más favorable a la intervención del gobierno”, pero “con mucho escepticismo sobre la eficacia de la intervención del gobierno”. Podría haberme engañado en el sentido de que la economía convencional y los gobiernos quieren más gobierno y menos mercados. Y tal vez la teoría económica convencional tiene razón de que la intervención del gobierno no va a funcionar de todas formas para relanzar la economía. Ver el balance de la flexibilización cuantitativa como una forma innovadora de intervención monetaria.
En cuanto al futuro, Blanchard hace sus apuestas. Cree que las economías capitalistas avanzadas van a experimentar un crecimiento mucho menor: “Es muy probable que hayamos entrado en un período de bajo crecimiento de la productividad. Existe la posibilidad de que hayamos entrado en un período de demanda estructuralmente débil, lo que requerirá tasas de interés muy bajas”. Es una mala noticia para los estrategas del capital, de los que es uno de los principales asesores económicos, porque “un bajo crecimiento combinado con aumento de la desigualdad, no sólo es inaceptable moralmente, sino extremadamente peligroso políticamente”.
Blanchard no ofrece ninguna explicación de por qué las economías de mercado en todo el mundo están desacelerando su crecimiento, su crecimiento de la productividad es cada vez más bajo y aumenta la desigualdad. Pero es un dilema moral, y aún más preocupante, “políticamente peligroso” para el capitalismo.
Entonces, ¿qué hace el capital? Camino de su nuevo trabajo, Blanchard concluye que “no hay soluciones mágicas: Tenemos que ser realistas en cuanto a qué reformas estructurales son políticamente factible, y lo que pueden razonablemente conseguir”. Estupendo.

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Traducción para http://www.sinpermiso.info. Gustavo Buster
Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de
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https://thenextrecession.wordpress.com/2015/09/04/olivier-blanchard-and-the-imf-in-the-depression/

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