Economía marxista para el Siglo XXI


Paul Mattick

La crisis actual ha puesto de manifiesto como nunca los aspectos contradictorios de la teoría económica burguesa. Por otra parte, el empobrecimiento duradero de la “teoría económica” mediante su formalización cada vez mayor ya había sembrado la duda en muchos economistas académicos. El cuestionamiento actual de casi todos los supuestos de la teoría neoclásica y de sus herederos keynesianos ha llevado a algunos economistas —representados notablemente por los llamados neorricardianos— a un retorno poco entusiasta a la economía clásica. Al mismo Marx se le considera un economista ricardiano y como tal encuentra cada vez más favor en el intento de los economistas burgueses de integrar su “obra precursora” en su propia especialidad, la ciencia económica.

Sin embargo, el marxismo no significa ni más ni menos que la destrucción del capitalismo. Incluso como disciplina científica, no ofrece nada a la burguesía. Y, a pesar de todo, como alternativa frente a la desacreditada teoría social burguesa puede servir a esta proporcionándole algunas ideas útiles para su rejuvenecimiento. Al fin y al cabo, se aprende del adversario. Además, en su forma aparentemente “realizada” de los “países socialistas”, el marxismo apunta soluciones prácticas que podrían ser también útiles en las economías mixtas, por ejemplo, un incremento aún mayor de las regulaciones estatales estabilizadoras. Las políticas de rentas y salarios, por ejemplo, se acercan bastante a las medidas similares de los sistemas de economía de control central. Por último, en vista de la ausencia de movimientos revolucionarios, la investigación marxiana de tipo académico no ofrece ningún riesgo, en la medida que queda restringida al mundo de las ideas. Quizá parezca extraño, pero es la falta de ese tipo de movimientos en un periodo de turbulencia social lo que convierte al marxismo en una mercancía con la que puede comerciarse y en un fenómeno cultural que muestra la tolerancia y la imparcialidad democrática de la sociedad burguesa.

No obstante, la súbita popularidad de la teoría de Marx refleja la crisis del capitalismo que es ideológica además de económica. En ese sentido, afecta sobre todo a los responsables de fabricar y distribuir las ideologías, o sea, a los intelectuales de clase media especializados en teoría social. Su clase en conjunto puede sentirse en peligro por el curso del desarrollo capitalista, con su decadencia social visible, y así buscan sinceramente alternativas a los dilemas sociales que también les afectan. Podrían actuar así por motivos que aun siendo oportunistas están necesariamente ligados a una actitud crítica hacia el sistema existente. En ese sentido, el “renacimiento marxiano” actual podría ser preludio de un retorno del marxismo como movimiento social de importancia teórica y práctica.

Lea el artículo completo en libcom.org

Lea más en https://www.marxists.org/archive/mattick-paul/index.htm

y  Magnus, G.”Give Karl Marx a Chance to Save the World Economy: George Magnus”. 28-VIII-2011 Bloomberg View in http://www.bloombergview.com/articles/2011-08-29/give-marx-a-chance-to-save-the-world-economy-commentary-by-george-magnus. Citado por Woods, A. “The ideas of Karl Marx” In Defense of Marxism. 21-VI-2013 en http://www.marxist.com/karl-marx-130-years.htm. Magnus es economista senior del banco  UBS.

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