Economía marxista para el Siglo XXI


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Aleksandra Jasińska-Kania, Zygmunt Bauman, y mujer no identificada

Maciek Wisniewski/i

Todos sabemos que el amor es ciego. Y yo sé que él –siempre reticente a hablar de diferentes episodios de su larga y turbulenta vida (véase: La Jornada 13/1/17, goo.gl/pQx8de)– no lo hizo para llamar la atención ni para demostrar nada.

Supongo que no había nada más que demostrar que el amor mismo. Aun así, cuando en 2015 Zygmunt Bauman (1925-2017), el destacado sociólogo polaco y profesor emérito de la Universidad de Leeds, que desde hace décadas inspiraba con sus escritos a diferentes sectores de la izquierda mundial, se casó –por segunda vez en su vida y a sus 89 años– con Alsandra Jasinsekka-Kania (1932), otra socióloga y profesora emérita de la Universidad de Varsovia que por décadas formó generaciones de investigadores –muchos de ellos de izquierda–, parecía hacer precisamente esto.

De manera involuntaria hacía incluso lo que sus detractores –de los que abundan en la (ultra)derecha polaca– ni siquiera hubieran inventado en uno de sus habituales libelos que chorrean de una mezcla de judeofobia y nacionalismo. En cambio, este hecho confirmó lo que ellos ya siempre sabían.

Pero supongo que si por encima de lo obvio habría que dar algún otro significado a todo esto era quizás que el autor de Modernidad y holocausto así y de forma inesperada unía los últimos capítulos de su biografía con los primeros. Esto lo pudiera haber inventado y hecho algún escritor en algún libro. Y él –un escritor de sociología– lo hacía en su vida.

Desde luego no era esa la lectura que se le dio desde la (ultra)derecha.
Qué tal ésta: El renegado judío con manos empapadas de sangre de patriotas polacos vive ahora bajo el mismo techo en Inglaterra con la hija del máximo asesino estalinista responsable de la sovietización del país (omitamos la fuente para no dignificar la publicación).

Ocurre que A. Jasinska-Kania sí es hija (fruto de uno de los romances extramaritales) de Boleslaw Bierut, el primer dirigente polaco posguerra (1944-1956), bajo cuyo mando Polonia fue levantada de los escombros, pero también unas 2 mil 500 personas fueron ejecutadas –la mayoría anticomunistas y/o miembros del Ejército del País (AK) y otras formaciones partisanas de derecha– y hasta 300 mil sufrieron represión (según el Instituto de Memoria Nacional, IPN por sus siglas en polaco).

Ocurre también que Z. Bauman –que conoció a su segunda esposa, he aquí el retorno biográfico, ya en 1955, y fue director de su tesis de doctorado sobre la alienación en Marx [–“¡Pero no tuvimos un romance en aquel entonces!, aseguraban (Newsweek Polska, 16/12/12)]–, en la misma época (1944-1953), sí servía en una unidad del ejército que combatía al underground independentista llegando al grado de mayor.

Esa bomba ya explotó hace unos años. En 2006 los historiadores del IPN –entidad encargada de supervisar y moldear la versión correcta de la historia (o sea derechista y reaccionaria)– ya sacaron de los archivos la información de que Bauman no solo servía en el Cuerpo de Seguridad Interior (KBW), encargado de combatir a partisanos opositores al nuevo régimen que no deponían armas (e incluso seguían matando judíos), y a nacionalistas ucranios (OUN/UPA) que atacaban a la población civil, sino también era un agente de la inteligencia militar (Boletín IPN, 6/2006, p. 74-83).

En una entrevista Bauman admitió haber estado en KBW (“combatíamos a los ‘terroristas’, es un término muy popular hoy, ¿no?”) aunque solo en su sección de enseñanza/adoctrinamiento (tuve un aburrido trabajo de oficina y redactaba panfletos); también dijo que colaboró con la inteligencia y que nada de esto era nuevo (¡todos sabían que yo era un comunista!); aseguró que no creía que haya causado daño directo a nadie.

–Todo esto es parte de mi biografía. Me responsabilizo por ello. En aquel entonces me pareció lo correcto. Algunas decisiones pueden ser malas aunque en el momento de tomarlas no lo parezcan. Cuando tenía 19 años no sabía lo que sé ahora a mis 82 (Professor with a past, The Guardian, 28/4/07).

El affaire Bauman recuerda el caso de Günter Grass (1927-2015) que también ocultó un controvertido episodio: un breve servicio en la Waffen-SS. Ambos, cada uno a su modo, construyeron sus carreras como voces de la moralidad. Ambos acabaron cuestionados por sus supuestas incongruencias y pecados de la juventud.

Al contrario de Grass, sin embargo, que de manera tardía pero reveló su secreto sólo en un libro autobiográfico, Bauman nunca trató el tema personalmente. De haberlo hecho podía haber evitado algunos ataques, pero también contribuido a nuestro entendimiento de la época de posguerra en Polonia. Sobre todo desde la izquierda. Escogió no hacerlo.

Sea como fuere, estos ataques, además de simple caza de brujas y purificación anticomunista (véase: Le Monde diplomatique, 4/2007, goo.gl/B7mT24), eran parte de una agenda más ambiciosa de derecha para imponer una nueva narrativa rescribiendo la historia y blanqueando el registro de la derecha polaca.

Las revelaciones servían también para desprestigiar a la izquierda de hoy mediante la difamación de sus principales figuras: Fui izquierdista, soy izquierdista y moriré izquierdista, decía Bauman (The Guardian, ídem).

Las biografías como la suya o la de su segunda esposa (ni siquiera por lo que haya hecho, sino de donde venía), se volvieron, en este contexto, campos de batalla con la derecha en contra y la izquierda a favor (que, lejos de justificar al estalinismo, cuyas víctimas eran también comunistas de KPP o Bund, apuntaba al contexto post-1945).

Juzgando por lo que hay (gobierno de extrema derecha católica en Polonia, que glorifica a los semi-fascistas y antisemitas de los años 30/40 o gobierno de extrema derecha oligárquica en Ucrania, que glorifica a sus fascistas y antisemitas de la misma época), la derecha que no teme a hablar de su versión de la historia está ganando la batalla por ella.

Curiosamente, antes de ser el profesor, el trabajo de Zygmunt Bauman era combatir a los mencionados ancestros de ambas fuerzas (al parecer sin mucho éxito a largo plazo).

No sé si hubiera ayudado si él no tuviera solo un trabajo de oficina (aunque, al contrario de lo que decía, según los archivos al menos una vez, durante un tiempo, con sus hombres y arma en la mano perseguía a partisanos reaccionarios).

Sé que habría ayudado si hubiera hablado y escrito más sobre todo esto.

Twitter: @MaciekWizz

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/01/27/opinion/020a2pol

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