Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para julio, 2017

Un sitio brasileño dedicado al análisis crítico de la economía cumple 30 años de vida

A identidade da nossa equipe de trabalho se confunde com a gênese e evolução do nosso boletim semanal. Essa nossa aventura histórica chamada CRÍTICA SEMANAL DA ECONOMIA completa 30 anos de vida em maio de 2017. Mais de trinta atrás, um grupo de dedicados operários das regiões da Grande São Paulo, Campinas, Itu, Sorocaba e Baixada Santista, no Brasil, vinham toda quinta-feira à noite à sede do Núcleo de Educação Popular 13 de Maio para estudar e analisar a situação da economia internacional e brasileira. Foram aqueles companheiros que nos incumbiram de redigir um boletim semanal que deveria sintetizar o tema econômico e político debatido na reunião semanal e, em seguida, distribuído para outros trabalhadores nas mais diversas regiões do país. Tempos depois passou a ser distribuído também para outros países.

Um boletim semanal de crítica da economia política. Exatamente na primeira semana de Abril de 1987 publicamos o primeiro. E não paramos mais. Foram quase mil e quatrocentas edições semanais. Sem interrupção. As pequenas pausas, depois compensadas, foram devidas a breves problemas de saúde ou a viagens mais longas do nosso redator.

Tomado de la presentación del sitio web.

Izquierdas ausentes y nacionalismos fósiles / Augusto Zamora R

Augusto Zamora R. Autor de Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos, Akal, 2016 El Manifiesto Comunista fue publicado en 1848 y en él Marx y Engels sentaron las bases de lo que se llamará izquierda (socialdemócrata, socialista, comunista): la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Oprimidos y opresores. […]

a través de Izquierdas ausentes y nacionalismos fósiles / Augusto Zamora R — Sociología crítica

A PROPÓSITO DE CAPITALISMO. COMPETENCIA, CONFLICTO Y CRISIS

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Soldado alemán muerto en la Segunda Guerra Mundial. Shaikh compara la competencia con una guerra distante de la competencia deportiva de los neoclásicos

 

Esteban Mercatante

La IzquierdaDiario, número 39, julio 2017.

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El capital de Marx es al mismo tiempo una reconstrucción conceptual de la economía capitalista con los desarrollos que esta había mostrado en su época (desde sus determinaciones más abstractas hasta la “superficie” más concreta, a pesar de ser una obra inconclusa) y una revisión crítica de las principales teorías sobre el capitalismo producidas hasta ese momento. El libro publicado el año pasado por Anwar Shaikh, (más…)

Diferencia entre el socialismo utópico y el socialismo científico

En la nota anterior (aquí) hice alusión a la diferencia entre el socialismo utópico y el socialismo científico. Dije que los socialistas utópicos oponían un ideal de sociedad justa y racional a la sociedad capitalista, y que el socialismo científico parte de las relaciones de producción y las condiciones materiales existentes en la sociedad actual. […]

a través de Del socialismo científico al socialismo utópico (pero senil) — Rolando Astarita [Blog]

Más sobre producción y distribución

La idea, que he defendido en otras notas (aquí y aquí), de que las relaciones de producción tienen primacía por sobre las relaciones de distribución, ha dado lugar al envío de bastantes críticas a “Comentarios”. Algún lector ha llegado a decir que mi posición es de derecha. Dada la importancia del tema, en esta nota […]

a través de Más sobre producción y distribución — Rolando Astarita [Blog]

La disputa China-EU fractura América Latina

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Raúl Zibechi

Con sencillez y profundidad, Oscar Ugarteche y Armando Negrete, del Observatorio Económico Latinoamericano (Obela), trazan las nuevas fracturas tectónicas en la región en un breve y documentado artículo titulado Perspectivas de las economías latinoamericanas frente a la economía mundial (goo.gl/vGQV48).

El argumento central es que el giro proteccionista, en Estados Unidos con Trump y en Inglaterra con el Brexit, acelera los cambios económicos (y geopolíticos) en la región, donde las economías son cada vez más dependientes y están estructuralmente abroqueladas en el patrón de acumulación de la década de 1950, o sea, exportación de materias primas e importación de bienes industriales.

En este marco de profundización de la dependencia, la emergencia de China como actor central en el sistema-mundo ha provocado una fractura estructural en América Latina: Sudamérica ha virado hacia China y la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos, sostienen Ugarteche y Negrete.

Para graficar esa fractura, muestran las tendencias comerciales de los países de América del Sur, por un lado, y los de América Central, México y el Caribe, por otro. El resultado es que México envía 81 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, en tanto Brasil exporta sólo 12 por ciento y Argentina 5 por ciento a ese destino. El color de los gobiernos no es lo fundamental: el derechista argentino Macri ha renovado y profundizado los lazos con China, por razones estructurales.

El país que está en el centro de esta fractura es Venezuela. El párrafo decisivo, a mi modo de ver, es el siguiente: De un lado la inversión extranjera más importante de EU es de capital de PDVSA en la forma de CITGO, una de las principales empresas refinadoras y distribuidoras de gasolina después de Exxon. De otro, Venezuela le vende crecientemente a China y se endeuda con Rusia, lo cual crea un escenario bélico en la cuenca del Caribe, mare nostrum americano.

La conclusión es sencilla, aunque trágica: Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicho, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA. Los miembros de Obela creen que es muy posible una quiebra de la petrolera y un cese de pagos, lo que generaría un problema internacional mayor.

En opinión de Ugarteche y Negrete, la solicitud de Colombia para ingresar a la OTAN se relaciona con el este futuro bélico, así como la declaración de Barack Obama de que Venezuela es una amenaza para Estados Unidos.

En este punto, vale recordar los análisis del brasileño José Luis Fiori, quien se apoya en Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, para actualizar los debates latinoamericanos durante la transición sistémica en curso.

Para Spykman, señala Fiori, el Caribe, más Colombia y Venezuela, forman una zona de influencia donde la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, ya que los consideraba un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia (goo.gl/9ti7oW).

En esta mirada de la región, Fiori sostiene que Estados Unidos y Brasil se enfrentarán inevitablemente a lo largo del siglo XXI, ya que son los dos únicos países con capacidad de liderar la región con proyectos propios. Y concluye: El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos progresistas de la región.

Si la confrontación es inevitable; si la guerra es posible, deberíamos colocar esa perspectiva en los análisis de los movimientos antisistémicos para adecuar la organización y la conciencia ante esos escenarios. De allí se desprenden algunas consideraciones.

La primera es que la llamada crisis de la democracia, la desarticulación del Estado-nación y de las organizaciones que giran en torno a sus instituciones (desde los partidos políticos hasta las grandes centrales sindicales), son tendencias de carácter estructural que no puede ser revertidas por tal o cual caudillo, dirigente o administrador.

Tomarse en serio la democracia electoral, mientras la clase dominante le apuesta a la militarización y prepara masacres, es una irresponsabilidad para quienes queremos cambiar el mundo. Eso no quiere decir que se deba darle la espalda a las urnas, sino que el eje central debe girar en torno a la organización de los sectores populares y no en torno al apoyo a los representantes, porque éstos no pueden hacer gran cosa, aunque realmente quieran hacer algo.

La segunda tiene que ver con la guerra. Hace poco más de un siglo, cuando la socialdemocracia alemana votó los créditos de guerra y apoyó a su propia burguesía en la primera guerra mundial (1914-1918), el internacionalismo se hizo añicos y una profunda crisis carcomió las entrañas de las fuerzas revolucionarias. Alguna lección deberíamos aprender de aquella penosa historia.

Frente a quienes apoyaban a los gobiernos y los Estados, los rebeldes rusos delinearon una estrategia bien distinta: convertir la guerra interimperialista en guerra de clases para hundir a la burguesía. Las cosas hoy no son idénticas. Pero en los momentos de grandes virajes y conflictos mayores, no deberíamos caer en la trampa de apoyar a los gobiernos-Estados sino aprovechar el colapso institucional que sucede durante las guerras, para construir/expandir el poder de los de abajo.

Los grandes cambios en la historia de la humanidad suceden durante guerras. La historia del siglo XX debe persuadirnos de esa triste realidad.

El análisis económico de los miembros de Obela nos debería quitar la venda de los ojos y evitar que el pragmatismo oscurezca la ética. ¿Cómo nos estamos preparando para los momentos álgidos que se vienen? El paso fundamental se relaciona con la disposición de ánimo, lo que supone mirarnos al espejo para decidir a qué estamos dispuestos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/07/21/opinion/017a1pol

El próximo ataque al corazón del capitalismo: entrevista a A. Shaikh

Fernando Bercovich

Nació en 1945 en Pakistán, pero vive en Estados Unidos desde la adolescencia. Llegó con su padre diplomático, su madre y sus hermanos, a Washington D.C. A los veinte años ya se había recibido de economista en la universidad de Princeton. En 2003 anunció el crack financiero mundial de 2008, lo que lo convirtió en una especie de gurú de la izquierda mundial. Ahora es más cauto. Se limita a adelantar un “segundo ataque al corazón del capitalismo”.

Aunque no le gusta el rótulo de marxista, para muchos de sus colegas de izquierda en Estados Unidos y en el mundo lo que dice Anwar Shaikh es palabra santa. A escasos metros de Wall Street, epicentro de aquel terremoto del que todavía se sienten réplicas, se ubica su oficina del departamento de Economía de la New School University de Nueva York, adonde migró en los setentas luego de que terminara su doctorado en Economía en la Universidad de Columbia, cuyos claustros no eran suficientemente receptivos a la heterodoxia del economista pakistaní. Apenas entran dos sillas, un escritorio repleto de apuntes desordenados y una biblioteca que alberga varios tomos de su última y más extensa publicación: un libro de más de mil páginas, titulado Capitalismo. Competencia, conflictos y crisis, adonde recorre las dinámicas del capitalismo moderno y sus crisis a través de las nunca oxidadas lentes de Smith, Ricardo, Marx y Keynes.

Usted es uno de los pocos economistas que predijo la crisis mundial de 2008 ¿Le preguntan mucho cuándo va a llegar la próxima crisis?

Sí, bastante. Pero me gustaría ponerlo en contexto histórico. Las crisis que hemos visto hasta ahora han ocurrido, en los países centrales, cada aproximadamente cuarenta años. Tiene que ver con las “ondas largas” de las que hablaba Kondrátiev. Podemos mencionar, como evidencia, diferentes crisis a lo largo de la historia: de 1873 a 1893, de 1929 a 1939, de 1967 a 1980 y la que estamos viviendo desde 2008. Estos patrones dependen de un mecanismo de recuperación. La pregunta central para mí sería: “¿qué es una recuperación?”. La Segunda Guerra Mundial fue un mecanismo de recuperación para muchos países, pero no ocurrió lo mismo en los años setenta, cuando la recuperación propuesta por Reagan aquí en Estados Unidos y por Thatcher en Inglaterra fue debilitar sindicatos y bajar salarios para aumentar la rentabilidad del empresariado. Algunos países no se recuperan porque no permiten el desmoronamiento y la debacle que una crisis puede causar, lo que también es un mecanismo de recuperación. Por ejemplo, la economía de Japón ha estado estancada durante mucho tiempo porque no permitió la destrucción del capital de la misma manera que otros lo hicieron en los setentas. En lugar de eso intentó reactivar la economía y no permitió un grado elevado de destrucción de los niveles de vida de los trabajadores. Si miramos a Grecia e Italia, las políticas de austeridad como mecanismo de recuperación han traído miseria y crecimiento del desempleo. Lo mismo en España que aún no se recuperó. Alemania no ha tenido ese problema y los Estados Unidos se han recuperado en términos de tasas de desempleo, pero no en términos de calidad de vida de sus trabajadores. (más…)

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