Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para enero, 2020

En memoria del economista marxista Paolo Giussani

paolo-giussani.jpgA due memory of Paolo Giussani

May 26, 1951- January 13, 2020

Antonio Pagliarone

I met Paolo Giussani in 1994 on the occasion of the presentation of an old Italian left-communist Danilo Montaldi’s book in Milan. Arturo Peregalli, whom I attended during the preparation of the book, introduced him to me. Paolo appeared dawn of the hall and immediately disappeared. After the conference, Arturo and I founded him at the exit and drank together a coffee in a nearby bar. Since then we have become friends and immediately I was fascinated by his way of seeing things. His proposal was simple: analyze economic phenomena (and not only) through the scientific method. That’s all. The aim was to have as clear as possible the ideas on what is happening in the dynamics of capitalism without always resorting to the poor revolutionary phraseology of the ideologues of Marx; that is, the Marxists, so I entered the discussion circle that Paul had organized with few people. This attempt was not new. Already in the 70s Paolo Giussani was the animator of the magazine Lavoro teorico (Theoretical Work) whose title shows the ambitious goal for those years to stop the frenetic leftists agitation, reflect and deepen the dynamics of capitalism an indispensable operation for those has the ambition to overthrow it. Five issues of the magazine Lavoro Teorico were published between December 1976 and November 1978 and Giussani’s critical article “Keynes’s theory” was published in issue 4; in which Paul Mattick’s point of view expressed in his famous book Marx and Keynes is evident. (mistranslated said Paul). Still young while studying at high school Paolo was one of the leading figures on the occasion of the first student turmoils. Later he enrolled the Faculty of Philosophy at the State University of Milan, a faculty that was “tight” to him, as he confessed to me several times, since he loved scientific studies, and like all the young people of that time he approached the Student Movement but without having no active role since immediately felt the need to deepen his studies while remaining on the same side of the barricade. He confessed to me years ago that he joined the Gramsci Group but without any political ambition. Once he graduated, he moved to Paris for his PhD at the École des Hautes Études en Sciences Sociales “(EHESS) directed by Charles Bettlheim and it is here that he finds fertile ground for his economic studies and for the advanced research that involves many young Marxists from all over the world. Paolo knows many young researchers but was important that he immediately entered an environment made up of scholars who rely on empirical research as a working method. After his studies he was immediately noticed by the circle of American Marxists because he regularly attended their summer conventions in New York. After meeting Anwar Shaikh, Paolo taught courses on Marx and Sraffa at the New School for Social Research (NSSR) in New York in 1982 in which many young Marxists attended and later remained in contact with him fascinated by his theses on Marx’s theory of value and crises.

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Minsky and socialism — Michael Roberts Blog

Recently, the Levy Institute, the think-tank centre for post-Keynesian economics (and in particular the theories of Hyman Minsky, the radical Keynesian economist of the 1980s), published a short video that that shows Minsky explaining his theory of crises under capitalism in his own words at an event in Colombia, November 1987. It is a very […]

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La teoría marxista de la acumulación y crisis (6) — Rolando Astarita [Blog]

La parte 5 de la nota, aquí. Las tesis sobre la crisis capitalista de Dobb, Boddy y Crotty, e Itoh, se referencian fuertemente en dos pasajes de El Capital: la primera parte del capítulo 23 del tomo 1; y el capítulo 15 del tomo 3. En esta entrada analizo entonces esos pasajes. Acumulación extensiva, manufactura […]

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Karl Marx: la educación y la “miseria espiritual” de los niños proletarios

Niño_encadenado

Karl Marx fue un pensador alemán que escribió las “Tesis sobre Feuerbach”.

Juan Castellanos

Maestro e integrante de la Agrupación Nuestra Clase

Sábado 18 de enero | 15:11

Alemán del siglo XIX, filósofo, economista y estudioso de la religión, Karl Marx fue uno de los pensadores más originales de la historia.

Marx descubrió las raíces más ocultas del sistema moderno, en el que vivimos, el “capitalismo”. La sociedad, según Karl Marx, está dividida en clases sociales: los burgueses y los proletarios. Su teoría, basada en el análisis de la totalidad del sistema económico, llegó a la conclusión de que el capitalismo es un sistema de dominación que explota al proletariado por medio del trabajo asalariado y la extracción de la plusvalía.

Marx, por lo tanto, es el más profundo de los críticos del sistema económico actual. Los ricos no son ricos por arte de magia, sino que sus ganancias nacen de la extracción de plusvalía (el trabajo no remunerado) de las y los trabajadores del mundo. Y, la historia, se mueve en el conflicto de las clases sociales en pugna: en la lucha de clases. Las clases, irreconciliables, en el capitalismo siempre están en una pugna y su conflicto es el motor de la historia.

Marx y la educación

El pensador alemán escribió las Tesis sobre Feuerbach en 1845. Este documento constituye una verdadera revolución filosófica, pues Marx rompe y destruye la concepción idealista de la filosofía y funda el materialismo histórico.

Estas Tesis plantean que el hombre no vino al mundo a observar, analizar, mirar el mundo, sino a crearlo y por lo tanto a transformarlo por medio de la práctica humana. Es la única de las filosofías que abiertamente plantea que el mundo no es algo inmodificable, sino que es producto de la transformación y que es necesaria una revolución social para que el mundo se transforme positiva y creativamente.

En las Tesis, Marx plantea “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”. Esta frase es la quintaesencia del marxismo: vinimos a cambiar el mundo, no a contemplarlo.

Marx plantea una idea de sentido común para discutir sobre la cuestión de la educación. ¿Qué nos respondemos cuando miramos alrededor y solo miramos injusticia y desigualdad? Marx plantea que, comúnmente, nos responderemos que para cambiar el mundo y mejorarlo necesitamos educar a los individuos del futuro y ellos serán quienes construirán un mundo mejor. “Es que falta educación” se responde ante tantas de las grandes problemáticas del mundo: las guerras, las crisis, la devastación ambiental, los malos salarios se resolverían si la gente fuera educada de un “mejor” modo.

Marx, al contrario de este sentido común, sugiere que “a la teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ejemplo, en Robert Owen).”

Roberto Owen era un pensador que proponía que en las fábricas los niños trabajadores debían tener una instrucción física, aprender a leer y a escribir para desarrollar un hombre nuevo y plenamente desarrollado. Marx, al contrario, plantea que mientras siga existiendo una sociedad dividida en clases, la educación no podría sino, a lo sumo, dar los elementos necesarios a los proletarios para conseguir un trabajo y probablemente aprender un poco del mundo. A esto Marx le llamó “la miseria espiritual del niño proletario”, pues la educación que da la burguesía al proletariado busca perpetrar su relación de explotación y dominación cultural y espiritual.

Para Marx, la única forma de lograr una nueva educación y con ello de humanos plenamente liberados, es mediante la transformación de la sociedad. La educación es una relación social y, en el capitalismo, la relación imperante es de explotación.

Por lo tanto, la educación que recibimos en este sistema es una educación que busca, digámoslo de un modo cruel, que las personas sólo tengan acceso a ciertos conocimientos para conseguir un trabajo para sobrevivir y hacerlo bien, pues para la burguesía los proletarios necesitan sumirse en la pobreza espiritual. Eso no quiere decir que Marx se oponía a que el Estado tenga como responsabilidad la de otorgar educación gratuita y digna, simplemente plantea que ésta tiene un límite para pensar el cambio del mundo.

La educación en este sistema actual es un territorio en disputa. Para la burguesía, sirve para perpetuar su sistema de dominación y explotación, imponer su ideología. Para los maestros críticos debe ser una herramienta para, en el aula, intentar aportar prácticas para la liberación de los hijos de las y los trabajadores. Sabemos que esta práctica liberadora o distinta tiene enormes límites, pero es una pequeña aportación a la lucha por un mundo enteramente nuevo. También es un derecho, la educación, que se ha conquistado por décadas de lucha, que debemos defender.

Como sostenemos en otra nota: “En un mundo en el que una minoría de parásitos capitalistas succiona la vida del 99% de la población trabajadora a través de la extracción de la plusvalía, es necesario buscar que los hijos de los trabajadores desobedezcan el orden establecido, mostrándoles una perspectiva superadora; que cuestionen el poder, luchen contra toda injusticia y quieran cambiar enteramente el mundo en el que vivimos. Pero aún así, también es imposible cambiar la educación sin cambiar el estado de cosas existentes.”

Fuente: La Izquerda Diario

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