Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para la Categoría "Anticapitalismo"

Will capitalism end or can it be reformed? — Michael Roberts Blog

Two new books on capitalism have arrived this month. The first is by Wolfgang Streeck and called, How will capitalism end? Wolfgang Streeck is the Emeritus Director of the Max Planck Institute for Social Research in Cologne and Professor of Sociology at the University of Cologne. He is an Honorary Fellow of the Society for […]

a través de Will capitalism end or can it be reformed? — Michael Roberts Blog

“La izquierda tiene que repensar su aparato teórico y táctico”

Roar Magazine

 

David Harvey, uno de los pensadores marxistas más prominentes de nuestro tiempo, se sentó con el activista colectivo AK Malabocas a discutir las transformaciones en el modo de acumulación capitalista, la centralidad del terreno urbano en las luchas de clase contemporáneas, y las implicancias de todo esto para la organización anti-capitalista.

AK Malabocas: En los últimos 40 años, el modo de acumulación capitalista ha cambiado globalmente. ¿Qué significan estos cambios para la lucha contra el capitalismo?

DH: Desde una perspectiva macro, cualquier modo de producción tiende a generar un tipo distintivo de oposición, la cual es un espejo curioso de sí mismo. Si miras atrás, en los ’60 o ’70, cuando el capital estaba organizado en grandes formas corporativas, jerárquicas, tenías estructuras de oposición que eran corporativas, tipos sindicalistas de aparatos políticos. En otras palabras, un sistema fordista generaba una oposición de tipo fordista.
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The UN Releases Plan to Push for Worldwide Internet Censorship

The United Nations has disgraced itself immeasurably over the past month or so.

In case you missed the following stories, I suggest catching up now:

The UN’s “Sustainable Development Agenda” is Basically a Giant Corporatist Fraud

Not a Joke – Saudi Arabia Chosen to Head UN Human Rights Panel

Fresh off the scene from those two epic embarrassments, the UN now wants to tell governments of the world how to censor the internet. I wish I was kidding.

From the Washington Post:

On Thursday, the organization’s Broadband Commission for Digital Development released a damning “world-wide wake-up call” on what it calls “cyber VAWG,” or violence against women and girls. The report concludes that online harassment is “a problem of pandemic proportion” — which, nbd, we’ve all heard before.

But the United Nations then goes on to propose radical, proactive policy changes for both governments and social networks, effectively projecting a whole new vision for how the Internet could work.

Under U.S. law — the law that, not coincidentally, governs most of the world’s largest online platforms — intermediaries such as Twitter and Facebook generally can’t be held responsible for what people do on them. But the United Nations proposes both that social networks proactively police every profile and post, and that government agencies only “license” those who agree to do so.

People are being harassed online, and the solution is to censor everything and license speech? Remarkable.

How that would actually work, we don’t know; the report is light on concrete, actionable policy. But it repeatedly suggests both that social networks need to opt-in to stronger anti-harassment regimes and that governments need to enforce them proactively. (más…)

La lógica del campo de concentración se impone económicamente hoy

Dominación de tiempo completo

Raúl Zibechi

En todo tiempo ha sido importante conocer los modos en que dominan las clases dominantes. Buena parte del pensamiento anti-sistémico, en sus más diversas vertientes, ha estado dedicado a la comprensión de esos modos, en particular en los periodos de cambio y viraje, cuando los de arriba crean nuevas formas de opresión, en ocasiones brutales, las más de las veces sutiles e invisibles.

 El historiador catalán Josep Fontana publicó semanas atrás un removedor artículo titulado La lógica del campo de concentración (Sinpermiso, 19 de julio de 2015), en el que afirma que Grecia se ha convertido en un campo de concentración donde los trabajadores no tienen derechos y además tendrán pensiones miserables, que es el modo de eliminar a los que ya no son productivos.
 Fontana es uno de los más respetados historiadores vivos, de vasta producción y sólida formación marxis­ta. No es una persona que acostumbre agitar sin fundamento. En su breve artículo (que merece la mayor difusión) y con base en los más recientes trabajos sobre los campos, sostiene que no eran –solamente– lugares de exterminio, sino organizaciones industriales gestionadas con criterios económicos peculiares, pero muy racionales, para obtener los máximos beneficios.

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El campo de concentración, el capitalismo y la ideología

Campo de concentración de Guantanamo, humillando a los presos práctica comun del ejército yanqui

Campo de concentración de Guantanamo, humillar a los presos es práctica comun del ejército yanqui


Maciek Wisniewski*
1) L

a irrupción del tema de Auschwitz en el conflicto UE-Rusia, en el contexto del 70 aniversario de su liberación (véase La Jornada, 13/2/15), es otra señal de que, a pesar de los hegelianos de derecha, la lucha ideológica no ha llegado a su fin. Además, si bien el campo emerge aquí solo como pretexto, conviene recordar que es una figura entrelazada íntimamente con la modernidad (capitalista), algo oscurecido por la ideología dominante (igual que, por ejemplo, las raíces sistémicas y rivalidades de potencias detrás de la guerra en Ucrania).

2) La hasta hace poco inimaginable insistencia en el origen étnico de los verdaderos liberadores de Auschwitz –los ucranios (¡sic!)– revela un importante cambio en la ideología del capitalismo tardío: las comunidades ya no se mueven según las divisiones políticas/clasistas, sino por pasiones étnicas/identitarias (en la Polonia socialista las víctimas de campos nazis eran conmemoradas como víctimas del fascismo, sin importar su nacionalidad; la narración histórica de hoy celebra las víctimas nacionales de las dos ocupaciones: nazi y comunista). Es un paso adelante que tiene todas las características del retroceso: sabor de anti-Luces y anatomía del nuevo medievo.

3) Decir que fueron los ucranios quienes liberaron Auschwitz y no el Ejército Rojo es como decir que fueron los indígenas estadunidenses quienes liberaron Dachau y no el ejército de su país (algo igualmente legítimo: los siux, cherokees, kiowas o navajos estaban entre las tropas de la 45 división que entró al campo en abril de 1945). Revindicar así a los ucranios podría parecer incluso una necesaria descolonización de la historia –siendo Ucrania víctima del colonialismo ruso, polaco y alemán–, si no fuera un simple y burdo intento de rescribirla.

Otra escena en Guantánamo

Otra escena en Guantánamo

4) Giorgio Agamben, en Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida (1995), analizó famosamente al campo como el paradigma de la modernidad, nomos político y herramienta de despolitización. En otro lugar subrayaba: “Campo es parte del territorio que existe afuera del orden político-jurídico, materialización del ‘estado de excepción’ (…) Se crean nuevos espacios: el modelo israelí de territorios ocupados compuesto de barreras que excluyen a los palestinos es exportado a Dubai para crear las hiperseguras islas turísticas…” ( Telerama, 10/3/12).

5) Ideológico hilo rojo: los primeros campos de concentración nazis –como Dachau (1933), experimento y modelo para otros– fueron pensados para los enemigos ideológicos del Tercer Reich (comunistas, socialistas, etcétera); las primeras víctimas de las cámaras de gas de Auschwitz que sirvieron de experimento para esta fábrica que produjo 1.1 millones de muertos (la mayoría judíos) eran los POW soviéticos (comunistas/comisarios).

6) El trabajo humano en los campos nazis cumplía tres funciones: a) fue parte del mismo proceso de exterminio (bajo el cínico lema “ Arbeit macht frei”); b) alimentaba la máquina de guerra nazi (los grandes campos contaban con decenas de subcampos/talleres), y c) fue fuente de plusvalía para las compañías privadas que explotaban la mano de obra esclava (IG Farben, Krupp, etcétera). Si bien después de la guerra algunas empresas hicieron mea culpa, por razones geopolíticas y para dar la luz verde al éxito económico alemán de los 50, se dejó de hablar del vínculo campos-capitalismo totalitario monopolista (Franz Neumann dixit).

7) Es sintomática la diferencia entre campos nazis y gulags soviéticos: mientras la estructura productiva de los primeros –que usaba la más avanzada ciencia y tecnología– estuvo orientada al exterminio (su producto principal eran los cuerpos muertos), en los segundos el exterminio mediante el trabajo –con uso de métodos más primitivos– fue (en la aberrante visión estalinista) vehículo de modernidad y civilización (Enzo Traverso, La historia como campo de batalla, 2011, p. 208).

8) En otro lugar Traverso, analizando la ideología y la biopolítica nazi, describe el campo de exterminio como una fusión de anti-Luces e industria moderna, fábrica en que el taylorismo fue casado con el racismo (división biológica de trabajo), dónde había tensión entre explotación y exterminio de la fuerza del trabajo y donde “la producción en serie de commodities fue sustituida por la producción y eliminación industrial de cuerpos”. Y apunta a una paradoja: los nazis exterminaban a su chivo expiatorio por el avance del capital –el judío– con métodos puramente capitalistas ( Los orígenes de la violencia nazi, 2004, pp. 50-59).

9) Norman Pollack, analizando la guerra en Ucrania, apunta que ésta es apenas un ensayo; lo que está en juego es Rusia (y China): si bien estos países abrazaron al capital (creando sus propios modelos oligárquicos), esto no es suficiente para el bloque EU-UE-FMI-OTAN, decidido a expandir a toda costa su fundamentalismo del mercado, ideología que se apoderó de estructuras mentales del anticomunismo. El capitalismo revela aquí su inclinación hacia la nazificación, no la cámara de gas, pero sus analogías sociales: la estratificación clasista como nunca antes en el mundo moderno, el estado de guerra permanente y empobrecimiento permanente de víctimas selectas, subraya ( Counterpunch, 4 y 16/2/15).

10) Siguiendo a Agamben, no extraña que todos construimos campos (http://en.wikipedia.org/wiki/
List_of_concentration_and_internment _camps
); pero tiene razón Traverso al señalar que su análisis es deficiente, incluso a-histórico ( La historia…, p. 235): aparenta que todos en algún momento construimos una versión del campo nazi (y no es así). Aunque la recurrencia del fenómeno es un hecho (Agamben: una matriz oculta de la sociedad): desde los proto-campos rusos para los insurrectos polacos deportados a Siberia (s. XVIII), campos de concentración británicos para los civiles boers, campos nazis, soviéticos, camboyanos, en ex Yugoslavia, hasta gulag-Guantánamo y centros de detención de migrantes en Europa, sin olvidar los campos/centros de detención y tortura en Chile o Argentina, cruciales para la ofensiva neoliberal y penetración del capital. Seguimos y seguiremos construyendo campos; incluso –¡Adorno!– después de Auschwitz (¡sic!).

* Periodista polaco

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/02/27/opinion/026a2pol

Twitter: @periodistapl

“Charlie” y la Islamofobia, un 11-S versión parisina

Diez ideas claves para la reflexión

Yo no soy Charlie, no comparto su estilo eurocéntrico e islamófobo, soy los 12 muertos del 07-E en París y mucho más: soy las miles de víctimas de los bombardeos franceses y de los grupos extremistas de Mali y la República Centroafricana; soy los más de 2.000 palestinos y centenares de niños asesinados en Gaza; soy los miles de cristianos que mueren diariamente en Siria e Irak; soy las más de 3.000 personas fallecidas debido a los ataques de Boko Haram en Nigeria; soy los casi 9.400 iraquíes que murieron a causa de la ofensiva del Estado Islámico; soy las 40.000 personas que han muerto en lo que va de siglo por las políticas anti migratorias de Europa y EEUU (de las cuales el 66% proviene del Medio Oriente y África); soy los 6.000.000 de musulmanes franceses que viven en su mayoría en barrios pobres, que nunca tienen dolientes en las grandes empresas de comunicación ni logran ser trending topic, a menos que parezcan como victimarios, ellos son los que seguirán cobrando más caro las consecuencias del Charlie Hebdo.

Lo ocurrido el 07 de enero (07-E) en París es sin duda alguna y desde toda perspectiva, sin matiz alguno, condenable y repudiable. No puede justificarse de ninguna manera un acto similar. El problema de fondo no es ni la libertad de expresión ni el Islam, el problema es la guerra que beneficia a unos pocos, la búsqueda de chivos expiatorios para justificarla, y las muertes masivas que todo esto genera. A continuación sugiero algunas ideas para reflexionar y tratar de comprender en contexto este fenómeno, que más que causa es consecuencia, y a su vez se constituye potencialmente en detonante de otros hechos también lamentables, peligrosos y expansivos.
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Atendible llamado a la unidad en México

El problema es el sistema capitalista, no solo el régimen
¡Forjemos la unidad, desterremos el sectarismo!
Organizaciones simpatizantes de la IV Internacional
 “Es hora de unir el repudio al Estado y a sus instituciones de los neozapatistas con el repudio a este Estado y este gobierno de los millones que depositan sus esperanzas en Morena y con el de los estudiantes y demócratas de todo tipo, hartos de las atrocidades cotidianas. Como piden los familiares de los normalistas de Ayotzinapa es hora de que el Estado pague y de echar al gobierno a Peña Nieto. Es hora de unirse. O nos salvamos juntos o nos hundimos por separado.”
Guillermo Almeyra, “México: lo viejo y los nuevo” La Jornada 28 de diciembre La justa indignación nacional por el asesinato y desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa -que condensa décadas de rabia por la creciente miseria, violencia, despojo, corrupción e impunidad, que provoca la avaricia de los de arriba-, está generando diversas demandas como la renuncia de Enrique Peña Nieto, la convocatoria a un congreso constituyente, el boicot a las elecciones parlamentarias de este año o la expectativa, según las últimas encuestas, de que Morena capitalice el voto de protesta en contra de los partidos del sistema PRI-PAN-PRD-Verde. Tendría fatales consecuencias, para quienes nos ubicamos de este lado de la barricada, el que nuestro movimiento se dividiese por una diferencia de ópticas electorales. El tema electoral, cualquiera que sea la postura que se adopte, no debe ser obstáculo para alcanzar la unidad de acción en diversos asuntos vitales. Después de todo participar en las elecciones no es una cuestión de principio, lo mismo que no participar. Es hora de atrevernos a mirar por encima de las diferencias tácticas para ponernos de acuerdo en las cuestiones estratégicas. ¿Qué queremos decir con esto?
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