Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para la Categoría "Competencia capitalista"

China in Revolt

Shanghai Hi-P workers on strike against layoffs without compensation, December 2011

Shanghai Hi-P workers on strike against layoffs without compensation, December 2011,

Photo: http://www.chinaworker.info/en/content/news/1673/


by Eli Friedman

Few in the West are aware of the drama unfolding in today’s “epicenter of global labor unrest.” A scholar of China exposes its tumultuous labor politics and their lessons for the Left.

The Chinese working class plays a Janus-like role in the political imaginary of neoliberalism. On the one hand, it’s imagined as the competitive victor of capitalist globalization, the conquering juggernaut whose rise spells defeat for the working classes of the rich world. What hope is there for the struggles of workers in Detroit or Rennes when the Sichuanese migrant is happy to work for a fraction of the price?

At the same time, Chinese workers are depicted as the pitiable victims of globalization, the guilty conscience of First World consumers. Passive and exploited toilers, they suffer stoically for our iPhones and bathtowels. And only we can save them, by absorbing their torrent of exports, or campaigning benevolently for their humane treatment at the hands of “our” multinationals.

For parts of the rich-world left, the moral of these opposing narratives is that here, in our own societies, labor resistance is consigned to history’s dustbin. Such resistance is, first of all, perverse and decadent. What entitles pampered Northern workers, with their “First World problems,” to make material demands on a system that already offers them such abundance furnished by the wretched of the earth? And in any case, resistance against so formidable a competitive threat must surely be futile.

By depicting Chinese workers as Others – as abject subalterns or competitive antagonists – this tableau wildly miscasts the reality of labor in today’s China. Far from triumphant victors, Chinese workers are facing the same brutal competitive pressures as workers in the West, often at the hands of the same capitalists. More importantly, it is hardly their stoicism that distinguishes them from us. (más…)

Krugman concluye hoy lo que Marx había dicho en la ley general de la acumulación capitalista

robots-foxconn“Technology has shifted in a way that really favors capital over labor,” Krugman said. “That makes it possible to replace people with machines.”

The rise of machines is in part to blame for growing income inequality, according to Paul Krugman.

The Nobel Prize-winning economist and New York Times columnist said in an interview with Business Insider that companies’ preference for investing in machines instead of workers is partially to blame for income inequality in the 21st century. That’s a shift from the last two decades of the 20th century when income inequality was mostly about the differences between high-skill and low-skill workers.

“Technology has shifted in a way that really favors capital over labor,” Krugman said. “That makes it possible to replace people with machines.”

Since 1960, income inequality has jumped in the U.S. by more than in any other Western country, according to a November analysis from economics professors.

Even while income inequality soars, workers aren’t catching any breaks. From the start of the economic recovery until June 2011, business spending on equipment and software increased 26 percent, while spending on labor grew by 2 percent, according to The New York Times. In developed countries around the world, millions of middle-class jobs have been lost to technology, the Associated Press reports.

And while companies are hiring fewer workers in favor of more machines, they’re squeezing more out of the workers that do get jobs. S&P 500 companies made $420,000 per worker in 2011, a full ninth more than in 2007.

Source: http://www.huffingtonpost.com/2013/02/02/paul-krugman-rise-of-machines_n_2607346.html

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Anwar Shaikh. La competitividad importa: el tipo de cambio y la balanza comercial de China

La competitividad importa: el tipo de cambio y la balanza comercial de China

Los EE.UU. ha registrado un déficit comercial masivo desde hace más de 30 años. En los últimos tiempos, un coro cada vez mayor de comentaristas tratan de echar la culpa de ello a nuestros socios comerciales, en especial China, como en otra época acusaron a Japón y Alemania. Su argumento es que la causa del problema no es nuestra menor competitividad internacional, sino la manipulación de los tipos de cambio que efectúan nuestros socios comerciales con mayor éxito.

Esta afirmación no se basa en ninguna prueba directa, sino más bien es una inferencia derivada de la teoría estándar del comercio internacional, que predice que el libre comercio conduce automáticamente a un comercio equilibrado. Desde esta particular perspectiva teórica, nuestro enorme y persistente déficit comercial debe tener su origen en la existencia de obstáculos al libre comercio. Los grandes excedentes de nuestros socios comerciales, como China, les convierten en candidatos naturales de nuestro oprobio. Por supuesto, si la teoría estándar es incorrecta, esta cadena de inferencia se rompe. Me gustaría argumentar que la teoría estándar es errónea, tanto teórica como empíricamente, y que el libre comercio no elimina automáticamente los desequilibrios comerciales. Por el contrario, el libre comercio refleja la competencia internacional y los déficit comerciales continuados son síntoma de una persistente reducción de competitividad. (más…)

Grecia debe abandonar el euro dice Costas Lapavitsas

Natalia Aruguete

Ya lo había advertido en reiteradas oportunidades: Grecia debe suspender el pago de su deuda y salirse del euro. Y una vez más, el griego Costas Lapavitsas lo repitió enfático ante Cash: si los griegos “aceptan ser un rincón de Europa para vacacionar, entonces se pueden quedar en la Unión. Si no aceptan eso, deben irse del euro”. Destacado economista marxista, el profesor de la Universidad de Londres fue uno de los invitados para participar en Buenos Aires del Congreso de Economistas Heterodoxos, organizado por la Universidad Nacional de Quilmes.

¿Cuál es la principal causa de la crisis europea?

–La causa más profunda es la estructura del sistema monetario europeo, que genera diferencias entre los países centrales y periféricos. Concretamente genera deuda en los países periféricos con respecto a los centrales. Pero la forma que toma este tipo de problema es distinta en cada país periférico.

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The west must wake up to the growing power of the Brics

The Guardian, Monday 2 April 2012

The fourth annual Brics summit between the leaders of Brazil, Russia, India, China and South Africa concluded in New Delhi last month. This group of fast-growing developing economies that now number among the 10 largest in the world, plus South Africa, represents almost half the world’s population and a growing share of its production. The Brics’ political clout has grown with their importance to the world economy and the latest summit declared its intention to set up a development bank to mobilise “resources for infrastructure and sustainable development projects in Brics and other emerging economies and developing countries, to supplement the existing efforts of multilateral and regional financial institutions for global growth and development”.

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Competencia y monopolio en el capitalismo globalizado

Diego Guerrero

Febrero 2007
1. Intro 1
2. La libre competencia de los capitales 5
3. El Monopolio, según los marxistas 9
4. La competencia, según Marx 19. Bib 25-26.
I. Introducción
En el análisis de las relaciones económicas internacionales, hay tres enemigos principales del correcto entendimiento de las causas y consecuencias de las desigualdades entre países: las ideas convencionales de “monopolio”, “imperialismo” y “globalización”. Como es claro que, sin una adecuada concepción teórica global, es poco aconsejable descender a análisis más específicos, nos proponemos contribuir a estos de forma indirecta, intentando una clarificación de ideas esenciales como las de competencia y monopolio, su relación mutua y el tratamiento dado a la misma en la tradición marxista del pensamiento económico.
Entre los enemigos viscerales del monopolio –donde sorprendentemente se cuentan desde Adam Smith a Milton Friedman, pasando por Lenin, Sweezy o los economistas cubanos contemporáneos– circula la idea (simple y simplista) de que todo iría mucho mejor si no existieran monopolios. Adam Smith imputaba a los monopolios del “sistema mercantil” el origen de la inferioridad de la economía precapitalista respecto de la “actual”, basada en la Mano Invisible del mercado. Igualmente, Milton Friedman y los ultraliberales actuales imputan al monopolio buena parte de los males de la economía actual. Por una parte, y en defensa de las bonanzas del capitalismo, los liberales no tienen inconveniente en acusar de ineficiente al monopolio con tal de ensalzar, como en el negativo de una fotografía, las bondades de la competencia perfecta, a la que tanto se parecería la economía actual si no existieran ese y otros pequeños “fallos de mercado”(i). Por otra parte, su odio al gobierno los lleva a convertirse en enemigos del monopolio y la gran empresa, a los que identifican con el primero (ii). Pero entre ambos extremos, y lamentablemente, autores como Lenin, Sweezy y tantos otros marxistas se han dejado seducir por la idea de que el autor de buena parte de los males de la sociedad moderna es esa forma potenciada de monopolio que es la gran empresa trasnacional actual.(iii)

Notas

i Según el enfoque tradicional, la empresa monopolista produce una cantidad inferior, y lo hace a un precio superior, que en competencia perfecta. Pero según el enfoque dinámico de la competencia, esto no es necesariamente así: si la empresa monopolista no tiene los mismos costes que la de competencia perfecta –y no hay razón alguna para que sean idénticos–, la situación puede ser la contraria, con lo que se
derrumbaría de un golpe la enorme cantidad de literatura sobre los efectos perniciosos del monopolio en términos de Economía del bienestar.
ii En una larga entrevista publicada dos meses después del 11–S en el diario El País (domingo, 11 de noviembre de 2001, pp. 10–11 del Suplemento Negocios), Milton Friedman mostraba claramente la concepción liberal del monopolio, junto a las diferencias que, en torno a la cuestión más general de la intervención del Estado en la economía, existe entre el (ultra)liberalismo dogmático que él representa y el
(ultra)liberalismo pragmático del líder de su partido, el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush. La coherencia liberal de Friedman lo llevaba a declarar que “la guerra no debe ser un pretexto para la intervención del Estado”, y por eso criticaba que Bush hubiera ayudado con fondos públicos a las compañías de aviación y de seguros tras el 11-S. Pero asimismo, ante la pregunta de la periodista –“Su desconfianza hacia los políticos es grande, pero ¿no desconfía de las grandes empresas?”–, responde: “¡Por supuesto que sí! Los empresarios son los enemigos de una sociedad libre, toda empresa supone un gran peligro para los Gobiernos. Al fin y el cabo se sirven de los Gobiernos para sus propios fines (…) Por esa razón también estoy a favor de que el Gobierno sea más débil, más reducido, con objeto de reducir el poder de las grandes empresas.”
iii ¿Cómo se explica esta coincidencia entre un liberal procapitalista tan importante y esos autor marxistas anticapitalistas tan relevantes? Sin duda por razones políticas de varios tipos. Por una parte, todos ellos, a diferencia de lo que le sucedió a Marx, se dejaron atraer (unos más, otros menos) hacia el centro de la órbita teórica del liberalismo. Ninguno vio, como Marx, que el problema ya estaba en la pequeña empresa
individual, y aun en la propia mercancía y la contradicción que ésta encierra entre su valor de uso y su valor. En vez de eso, estos marxistas pensaban que el problema es que la gran empresa contradice la libertad de la pequeña empresa y su libre competencia. Se entiende bien que los liberales sean contrarios al monopolio. La razón es simple: al criticar lo que presentan como una deformación e hipertrofia de los
rasgos “buenos” del sistema, en el fondo están argumentando implícitamente a favor del sistema competitivo (al que se opone la actuación de los monopolios, en su opinión). En cuanto a los marxistas “antimonopolistas”, su error teórico parece residir en otro error de cálculo político: el de insistir en la consigna de “Todos contra los monopolistas: unámonos los asalariados y las clases medias en su contra, incluidos los pequeños empresarios”. Marx, por el contrario, prefería pensar que más valía una oposición cualitativamente consistente y consciente, aunque en principio fuera minoritaria, que una oposición cuantitativamente numerosa pero completamente heterogénea y ecléctica.

Descargue el artículo completo del blog Marxismo Crítico

Competencia y monopolio

Teoria de la competencia en los Neoclasicos y en Marx, John  Weeks, Maia Editores,Madrid,  2009
Índice
Capítulo 1. Introducción
Capítulo 2. El lugar de la competencia en la teoría de Marx
Capítulo 3. La competencia, como “naturaleza interna*/intrínseca del capital”
Capítulo 4. La competencia en la era del capitalismo avanzado.
Capítulo 5. La competencia y el movimiento del capital

La sociedad capitalista se caracteriza por que su reproducción requiere la circulación de los productos del trabajo en forma de mercancías. Esta circulación, combinada con la producción de valores de uso (que caracteriza a todas las sociedades), forma la base de la producción aislada*/isolated. La circulación de mercancías, junto a la circulación paralela de dinero, es el mecanismo por medio del cual los productores aislados se integran en el sistema de reproducción social. La competencia es la interacción de los productores aislados e independientes y, a continuación, procederemos a desarrollar este concepto central para la comprensión de la sociedad capitalista.

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