Economía marxista para el Siglo XXI

Archivo para la Categoría "Crítica a la teoría neoclásica"

Economía no liberal para liberales y no liberales libro de Diego Guerrero

Portada del libro de Diego Guerrero

“Soy antiliberal porque el liberalismo es mentira. Todo él es una mentira de principio a fin, pero una mentira que, por desgracia, engaña a mucha gente y la hace más feliza de lo que se merece. Es una “retórica de la libertad” que no contiene ni medio gramo de auténticas libertades. O mejor dicho, es una libertad que se asienta en la “libertad de explotación”, que sólo está al alcance de un pequeño porcentaje de la población. Esta falsa libertad se mantiene y se propaga porque la gente no se ha rebelado todavía contra esta falsedad. Porque somos demasiado sumisos -por ahora- ante (ante, bajo y con) la legalidad y la legitimidad de que la mayoría tengamos que someternos a la exigencia de dejarnos explotar y dejarnos extraer plusvalor (a partir de la parte de nuestra jornada laboral que no nos pagan) como condición ineludible para poder sobrevivir y vivir la vida que nos corresponde, ésa tan pobre y gris que caracteriza a nuestra figura de asalariados o mercaderes de fuerza de trabajo”.

Tener que vivir como “capitalistas pobres”, mendigando el precio de nuestra mercancía y soportando los ataques de nuestros explotadores, sólo parece sentarnos mal a muy pocos. Pero lo que a mi me mata es que los ideólogos, los voceros y los sicofantes de los capitalistas lo hagan tan a gusto. Si tienen interés en la explotación, vale: se entiende. Pero si no la tienen son uno traidores y merecen que les tiremos tomates por la calle.

Sobre todo, si llevan chaquetas que están pidiendo a gritos: “vengan esos tomates”.


Adjuntamos el libro de Diego Guerrero “Economía no liberal para liberales y no liberales” que escribió en respuesta al “Economía liberal para no economistas y no liberales” del economista neoclásico-mediático Xavier Sala i Martí…

El libro de Diego Guerrero se lee muy bien… crítica seriamente y además tiene mucho sentido del humor.

Economía no liberal para liberales y no liberales

Más información: http://www.eumed.net

Entrada tomada del excelente blog Marxismo Crítico

Krugman “Knocked out of Neoclassical Orbit” by Steve Keen’s Meteoric Rise!

Desafío al pensamiento dominante

Página 12

Miércoles, 21 de marzo de 2012

Cuatro días de clases magistrales de destacados economistas heterodoxos del exterior

Desafío al pensamiento dominante

Los temas desarrollados fueron el cuestionamiento a gurúes neoliberales, la fragilidad de Grecia pese al canje de deuda, el rescate de las ideas de Keynes y la obsesión monetarista y keynesiana sobre la inflación. Las clases siguen hasta el viernes.

Por Tomás Lukin

El estallido de la crisis internacional volvió a poner en evidencia las falencias del pensamiento económico dominante. La incapacidad de las teorías ortodoxas para abordar las causas de la crisis y la dificultad para diseñar una salida dejan en evidencia la necesidad de darles lugar a otros marcos conceptuales. Bajo esas premisas la Universidad Nacional de Quilmes realizó una inédita convocatoria. Invitó a dar clases magistrales durante cuatro días a nueve prestigiosos investigadores heterodoxos del exterior sobre enfoques alternativos de la crisis internacional, la economía argentina, las finanzas internacionales, la inflación, el sistema previsional, los recursos naturales y el impacto de los salarios y las ganancias en el crecimiento económico.

Durante la primera jornada realizada ayer el profesor emérito de la Universidad de Londres, John Weeks, cuestionó los cimientos de la teoría económica neoclásica y equiparó a sus exponentes como alquimistas. El investigador de la New School for Social Research de Nueva York, Lance Taylor, destacó a Keynes, en su versión original, como un elemento imprescindible para comprender y enfrentar la crisis. Finalmente, el prestigioso economista marxista Anwar Shaikh presentó una teoría alternativa para explicar la inflación donde se dejan de lado los elementos tradicionales como la emisión monetaria. Por su parte, el economista griego Costas Lapavitsas consideró que el último canje de Grecia celebrado por el sistema financiero internacional “es más parecido al megacanje y el blindaje de Cavallo que a la reestructuración de deuda argentina del 2005, ya que no resolvió el problema de la deuda helénica”. El economista advirtió que Grecia no podrá evitar el default.

Página12 participó en varias de las clases de ayer, destacándose las siguientes:

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“Contra la promesa neoliberal de un mundo sin pobreza ni desempleo. El verdadero secreto del libre comercio”: Anwar Shaikh

El libre comercio no contribuye al desarrollo de por sí. Se necesitan políticas económicas diseñadas para promover la industria nacional a un nivel en el que sea globalmente competitiva. De lo contrario, el país terminará cubriendo su déficit con deuda.

Vivimos en un mundo caracterizado por enormes riquezas y elevados niveles de pobreza. Ese escenario se repite en la mayoría de los países. El neoliberalismo domina el mundo. Se trata de una práctica aparentemente justificada por un conjunto de supuestos que tienen su raíz en la teoría económica convencional. Los mercados están representados por estructuras sociales óptimas y autorregulables que, si se las dejara funcionar sin restricciones, permitirían atender en forma óptima las necesidades económicas, utilizar eficientemente los recursos y generar automáticamente el pleno empleo para todas las personas que deseen trabajar. Por extensión, la globalización de los mercados sería el mejor mecanismo para extender los beneficios a todo el mundo.

La teoría y práctica del neoliberalismo generaron, con razón, una importante oposición de activistas, hacedores de política y académicos. Sin embargo, el neoliberalismo continúa siendo una importante influencia en las ciencias sociales, el sentido común y en los círculos políticos. En la práctica, las naciones poderosas y las instituciones que sostienen y difunden esta agenda fueron exitosas para expandir la ley del mercado. En consecuencia, por todo el mundo persisten enormes bolsones de pobreza y profundas desigualdades y las crisis siguen estallando. Acabamos de ingresar en la primera Gran Depresión del siglo XXI.

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Anwar Shaikh. Contra la promesa neoliberal de un mundo sin pobreza ni desempleo. El verdadero secreto del libre comercio

 

Es una nota publicada por la Revista Sin Permiso, donde Shaikh, realiza un conjunto de comentarios críticos sobre el libre comercio. Muchas de sus afirmaciones son sugerentes como hipótesis de trabajo.

Anward Shaikh. Contra la promesa neoliberal de un mundo sin pobreza ni desempleo. El verdadero secreto del libre comercio

La rebelión contra la teoría económica neoclásica y otras revueltas

Michael R. Krätke*

En junio de 2000 comenzó en París una rebelión. Estudiantes de elite se rebelaron contra lo que les prometía prestigio, dinero y carrera: contra el tipo de teoría económica con que se les instruía en las universidades elitistas de París. Esa teoría dominante, la neoclásica, omnipresente en los libros de texto del mundo entero. La sabiduría convencional que inspira la política económica y financiera en todos los países capitalistas les resultaba un acúmulo de dogmas ajenos al mundo. Inapropiada para entender mejor el mundo, y no digamos para cambiarlo.

En una petición por Internet a sus profesores, manifestaron su malestar: querían “romper con el paradigma de los mundos imaginarios”, no querían seguir siendo educados sordos y ciegos a una realidad social de la que los modelos del mundo de los representantes de la doctrina dominante se desentendían como mejor sabían.

De aquí el nombre que pronto se dio a sí mismo el movimiento: „Movimiento de economistas ‘post-autistas’ para una economía ‘post-autista’”. Se rebelaban contra el uso, convertido en fin en sí mismo, de modelos formales, exigían pluralismo científico-social en vez de monoteísmo neoclásico; realismo empírico, en vez de abstracción formal. La petición halló un amplio eco, y la política oficial, en la persona del entonces ministro socialista de cultura Jack Lang prometió revisar los criterios curriculares académicos homogéneos en todo el país, mientras los mascarones de proa de la doctrina dominante lanzaban un contra-manifiesto a favor del mantenimiento de la doctrina neoclásica pura. El movimiento de los “Post-autistas” no pudo resistir el contraataque.

En junio de 2001, 27 estudiantes de economía de la Universidad de Cambridge hicieron un llamamiento a la „Apertura de la teoría económica” que consiguió la firma de reputados economistas del mundo entero. Surgieron de ahí un foro de Internet y una revista electrónica –Post-Autistic Economics Review— que logró 10.000 suscriptores de 150 países. Hay redes ahora de rebeldes post-autistas hasta en Japón y China. A Alemania el movimiento rebelde ha llegado relativamente tarde, sólo desde noviembre de 2003 hay aquí un “Círculo de teoría económica post-autista”, pero sus protagonistas han logrado hasta ahora poca resonancia. La ortodoxia neoclásica impera por estos lares más impertérrita aún que en los propios EEUU. El Verein für Sozialpolitik, la mayor asociación de economistas en Alemania, ha logrado ignorar hasta ahora la rebelión estudiantil.

Saben lo que no quieren, pero no saben lo que quieren

En el mejor de los casos, los partidarios de la doctrina dominante han reaccionado lacónica y contenidamente: para sostener afirmaciones claras e inequívocas, es precisa la formalización de todo; lo que piden los críticos, se puede fácilmente encuadrar en el mundo de los modelos neoclásicos. Pluralismo hay ya bastante dentro del paradigma neoclásico. Por lo demás, la teoría económica se ha abierto ya con mucho éxito gracias, por ejemplo, a la “teoría de la elección racional” y a la nueva “economía de las instituciones“. Incluso ha explorado terra incognita, ganando visiblemente ascendencia sobre el resto de ciencias sociales.

Y es verdad: el “imperialismo de la teoría económica“ –es decir, el platonismo de modelos de impronta neoclásica— ha, emprendido, en efecto, una marcha triunfal sobre la ciencia política bajo la bandera del public choice y de la new political economy (la aplicación de la teoría neoclásica de los mercados a los procesos políticos en las democracias parlamentarias), conquistando bien dotadas cátedras en las provincias. Por doquiera que los científicos sociales se preocupan de la renovación de los cánones de su especialidad, hay neoclásicos al acecho como representantes de la nueva ciencia universal de la acción racional (de intercambio). Actúan con superlativo éxito como „modernizadores“ y „renovadores“, pioneros en cabeza del progreso científico.

En su pugna con el establishment científico, tienen los rebeldes una difícil posición, de la que son parcialmente culpables. Saben lo que no quieren; pero no saben lo que quieren. Saben que de lo que se trata es de revivir la teoría económica como ciencia social, confrontarla con el mundo real de los mercados y de los capitalismos realmente existentes, superando el platonismo de los modelos de la doctrina dominante. Pero no van más allá de la promoción de una apertura a las posiciones heterodoxas, conforme a un pluralismo metodológico y teórico en la ciencia económica. Aquí radica la debilidad del movimiento rebelde, que no logra emanciparse de su adversario supuestamente todopoderoso, la teoría económica neoclásica. Sus miembros tratan desesperadamente de orientarse, buscando inspiración ejemplar en la historia y en la actualidad. Así, van a dar en los pocos grandes economistas que, como Schumpeter, Keynes y Sraffa, criticaron al menos parcialmente la teoría económica dominante. Así, buscan en los neorricardianos y en los postkeynesianos el acceso perdido a la realidad económica. Muy recientemente, algunos han empezado a redescubrir al malfamado Marx. Pero aquí se cobra buena venganza el hecho de que, desde hace décadas, los marxistas, mayoritariamente, dejaran de comprender ni una palabra de economía o de economía política, al tiempo que la teoría económica oficial castigaba al marxismo con el desprecio.

Las teorías neoclásicas de toda laya, incluido el „imperialismo de la teoría económica“, viven a cuenta de haberse convertido en doctrina imperante. No es que sus representantes dispongan de una mejor teoría empíricamente pertinente o lógicamente consistente; disponen de poder e influencia en el mundo de la empresa científica. Merced al significado políticamente eminente de su especialidad, han llegado a convertirse en una casta que (co)gobierna el mundo, porque están directamente implicados por doquier en el ejercicio del poder, ya sea privado o formalmente público. La econocracia tiene hoy la última palabra en el grueso de los países capitalistas, determina los perfiles de la política económica, de la política financiera y de la política social; se atraviesa en el camino de cualquier cosa que se resista a la pretendida lógica de la economización racional. Los tecnócratas que hoy gobiernan transnacionales, bancos, mercados de valores y fondos de inversiones son producto de las forjas ideológicas de cuadros en que han venido a parar, o mejor aún, degenerar, unas facultades de ciencias económicas que, en el mundo entero, han seguido el ejemplo de las Business Schools norteamericanas. En el mejor de los casos, los economistas que allí se forman son tecnócratas que se tienen por políticamente neutrales, y representantes de una ingeniería social pretendidamente universal. A esa imagen de sí propios, y a la íntima vinculación con las estructuras e instituciones realmente existentes del poder privado (y estatal), contribuyeron también lo suyo los keynesianos en sus épocas de gloria.

La Universidad, abandonada sin presentar batalla

La rebelión de los jóvenes economistas tiene posibilidades de éxito, si encuentra aliados en las ciencias sociales en que se da análoga protesta. Esa perestroika se resiste no por casualidad contra la anexión de la ciencia política por parte de la teoría económica neoclásica, contra el páramo intelectual adornado con encajes de bolillos psedomatemáticos que son ahora las principales revistas académicas de la especialidad (en las que, quien quiera triunfar, se ve obligado a publicar). Se resiste contra la investigación patrocinada por sponsors, en la que las técnicas de un pretendido arte de ingeniería social han ido sentando cada vez más en exclusiva los criterios de relevancia y bondad científicas. Los politólogos rebeldes del movimiento perestroika quieren socavar la hegemonía de la doctrina dominante, quieren conseguir el una y otra vez invocado pluralismo teórico, que prácticamente ha dejado de existir. Ese movimiento ha sido ignorado hasta ahora en Alemania. Lo que dice mucho de la miopía y el provincianismo voluntarios de la ciencia política cultivada por estos pagos.

La crisis de hegemonía que tanto tiempo habían anhelado los teóricos de izquierda, hace mucho que ha llegado; sólo que no les sirve de gran cosa por el momento a los rebeldes. Ahora se cobra amarga venganza el hecho de que por décadas los marxistas se hayan dedicado a interpretar de diversas formas, no el mundo, sino los escritos de Marx, en vez de acometer la tarea de desarrollarlos, a fin de adaptarlos a la explicación de los fenómenos del capitalismo de nuestros días.

Ya podría hoy Max Weber presentarse a unas oposiciones de ciencia política o de sociología cuantas veces quisiera, que no las ganaría. Por no hablar de Karl Marx. También la Universidad es un frente de lucha, y la izquierda, precisamente la izquierda intelectual en Alemania, ha abandonado ese frente sin reñir batalla. A despecho de toda la cháchara sobre „hegemonía“.

Aparecido en Economía Crítica de España

*Michael Krätke estudió economía y ciencia política en Berlín y en París. Actualmente es profesor de ciencia política y de economía en varias universidades alemanas y en el extranjero, desde 1981 principalmente en Amsterdam. Coeditor de la revista alemana SPW (Revista de política socialista y economía)

“Indignación en Harvard”: Julia Evelyn Martínez

Un un hecho insólito, digno de ser incluido en la saga de “Aunque usted no lo crea”de Ripley, el pasado 02.11.2011, un grupo de estudiantes de economía tomó la decisión de retirarse en bloque de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, en protesta por el contenido y el enfoque desde el cual se imparte esta materia.

¿Qué hay de asombroso en este hecho?. En primera lugar, la protesta tuvo como destinatario directo al conocido economista Gregory Mankiw, ex asesor del Presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más utilizado en las escuelas de economía dentro y fuera de Estados unidos. En segundo lugar, porque de acuerdo a la carta entregada por los/as estudiantes antes de retirarse de la cátedra, el motivo de la protesta fue su indignación por lo que consideran el vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u omisión en la actual crisis económica. Y en tercer lugar, se trata de un hecho insólito, porque los integrantes del movimiento estudiantil detrás de este hecho de indignación académica en contra del pensamiento único neoclásico, pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos, que se forma en la Universidad de Harvard para dirigir las corporaciones empresariales globales y/o para asesorar a los gobiernos en materia de políticas económicas y financieras.

En diversos párrafos de la carta al profesor Mankiw se lee: “hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la forma en que este sesgo afecta a los estudiantes, a la Universidad, y nuestra sociedad en general (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas. No hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que, por ejemplo, la teoría keynesiana ..(…) ..Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de crisis económica han sido prueba suficiente de ello”. La carta concluye: “No estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y como para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy wall street) . Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y nuestro retiro de su clase en serio”.

Según reportan los escasos medios de comunicación que le dieron cobertura a esta protesta, el movimiento de los estudiantes de Harvard a favor de una economía crítica, se ha ampliado y ha incorporado otras demandas para hacer de Harvard una “universidad socialmente responsable”. Una de éstas consiste en la negociación de contratos de trabajo más dignos para el personal de servicios de la universidad que sufre las políticas de flexibilización laboral que tanto daño le han ocasionado a la clase trabajadora norteamericana. Movimientos similares han comenzado a surgir en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) y en la Universidad de Berkeley (California)

El movimiento iniciado en Harvard por un cambio en el enfoque dominante de la enseñanza de la economía no es nuevo. Más bien es un movimiento que viene a sumarse a la iniciativa por un cambio en la enseñanza de esta disciplina que iniciaron en mayo de 2000 los y las estudiantes de las universidades francesas y que meses después recibió el apoyo de estudiantes de Cambridge, Inglaterra.

En ese entonces, también el movimiento estudiantil francés hizo pública una carta declarándose globalmente descontento por la enseñanza recibida, que les impedía lograr una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales las personas se enfrentan en el mundo real. Un pasaje de esta carta señalaba que “ la mayor parte de nosotros ha escogido la formación económica con el fin de adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se encuentra confrontado. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta –es decir en la mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados –, generalmente no responde a esta expectativa”. La carta finalizaba con un exhortación al profesorado francés similar al mensaje enviado al profesor Mankiw: ¡Despiértense antes de que sea demasiado tarde!.

Hace casi 200 años, John Stuart Mill al asumir como Rector de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores de dicha universidad, que la función de las universidades no es hacer que los estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero sino que su función es formar personas con capacidad de pensar por si mismas. De acuerdo a este gran economista y filosofo, las universidades deben enseñarles a las personas a “Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición antes de afirmarla……. El objetivo de la universidad no es enseñar el conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de una manera particular. Su objetivo no es formar abogados ó médicos ó ingenieros (ó economistas) hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos……. Los estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, comerciantes o industriales; y sí se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán por sí mismos médicos y abogados (y economistas) capaces y sensatos”.

Es obvio que la incapacidad de las universidades actuales de formar economistas críticos y sensatos no responde únicamente a posturas personales e ideológicas de docentes y/o autoridades universitarias, sino más bien responde a factores relacionados con el rol que las universidades cumplen en la reproducción de las relaciones de poder dentro del sistema capitalista en su fase neoliberal. Probablemente uno de los principales factores explicativos de la crisis en la enseñanza de una economía crítica e integral, es la pérdida de la identidad e independencia de las universidades debido a que han sido capturadas por los intereses de las corporaciones y/o por la demanda del mercado. Se les ha presionado directa (o indirectamente) a convertirse en empresas educativas con la misión de formar a los dos tipos básicos de economistas que demanda el mercado en la fase actual del capitalismo: economistas especialistas altamente calificados/as y economistas generalistas poco calificados/as para apoyar a especialistas o para desempeñarse en funciones gerenciales. Esto a su vez ha conducido a una especie de fragmentación del conocimiento y a la ausencia de pensamiento crítico. ¿El resultado final? Economistas formados para adaptarse y/o colaborar con el status quo que mantiene a la mayor parte de la humanidad en la exclusión y la pobreza.

El mensaje que desde Harvard envían los y las estudiantes de economía, no debería pasar desapercibido por las escuelas de economía del mundo entero, en particular por las escuelas de economía de los países del sur. Es tiempo de rectificar el rumbo (si se ha perdido en algún momento). Es tiempo de separar la verdadera función universitaria de la función de formación técnica superior, y sobre todo, es tiempo de devolverle a la enseñanza de la economía el carácter crítico, riguroso e integral que tanta falta hace en los momentos actuales de crisis sistémica que ha provocado el sistema capitalista.

Si no actuamos ahora, con hechos y no con meros discursos, las escuelas de economía (y quienes trabajamos en ellas) estamos en riesgo de correr – más tarde o más temprano- con la misma suerte del desafortunado profesor Mankiw.

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