Economía marxista para el Siglo XXI

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Sobre rebeliones y oligarquías Ucrania y Venezuela

Ukrainian-Tycoons

Maciek Wisniewski* /I

Los conflictos en Venezuela y Ucrania –mal­interpretados por los principales medios y aprovechados por las potencias para sus fines geoestratégicos– son productos directos de los procesos que dominan nuestro presente: la creciente polarización social y los –cada vez más violentos– antagonismos de clase.

Aunque ambos casos son muy diferentes (¡Venezuela ≠ Ucrania!), los une el origen y el epicentro: la cada vez más grande brecha entre ricos y pobres.

En Venezuela tuvimos una –fríamente calculada y ejecutada (véase Chris Gilbert, “What’s really happening in Venezuela?”, en Counterpunch, 18/2/14)– rebelión de la oligarquía desencadenada en defensa de los intereses de los sectores más pudientes, dirigida en contra del gobierno popular que buscaba su salida como sea, siguiendo el viejo guión: la guerra económica, los ataques mediáticos, la desestabilización y violencia (Ignacio Ramonet, ¿Está en riesgo la democracia en Venezuela?, en La Jornada, 23/2/14) y que contaba con el apoyo del Departamento de Estado, que, sin embargo, no quería –esta vez– ir “ all the way” (La intentona golpista fue frenada, en Rebelión, 4/3/14). (más…)

Rubén Zardoya en Escuela de Cuadros

RUBÉN ZARDOYA EN ESCUELA DE CUADROS

 

 

 

El marxismo soviético, como el marxismo occidental, no fue monolítico sino que encerró una diversidad de tendencias en una lucha que, por ser silenciosa, no dejó de ser real. El intelectual cubano Rubén Zardoya, formado en la URSS bajo la influencia del marxismo de Evald Iliénkov quien tuvo un engranaje riguroso con la filosofía clásica y desarrolló una interpretación no-sujetiva de lo ideal, ha dirigido su mirada crítica a un conjunto de temas en el programa Escuela de Cuadros.

 

 

En cuatro programas recientes, Zardoya, profesor de filosofía de la Universidad de La Habana con un rico estilo pedagógico, guía discusiones sobre Lenin y la transición al socialismo; la relación entre el marxismo y el mundo occidental; la diferencia entre la filosofía clásica y la filosofía vulgar; y la revolución alemana. 

 

Programas con Rubén Zardoya:

Las tareas inmediatas del poder soviético (V.I. Lenin)
Diferencia esencial entre economía clásica y vulgar (Karl Marx)
La revolución alemana (temático)

Escuela de Cuadros es un programa semanal de formación en el que se estudian textos marxistas.

En Youtube:
Jueves 10:30 p.m.

www.youtube.com/escuelacuadros

Índice de Escuela de Cuadros

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China: ¿se avecina una crisis que sacudirá al mundo?

 Miércoles, 19 de febrero de 2014

A menos que usted sea un aficionado a los grandes momentos de la historia comunista de China, es probable que no haya oído hablar de Wuhán, el sitio del legendario cruce a nado del Yangtsé por parte de Mao.

Pero quizás más que cualquier otra ciudad china cuenta la historia de cómo, luego de tres notables décadas de modernización y enriquecimiento en China, su milagro económico parece estar llegando a su fin y por qué hay un grave riesgo de una crisis catastrófica.

Entrevisté al alcalde, Tang Liangzhi, quien está gastando US$330.000 millones en cinco años en un plan de desarrollo cuyo objetivo es hacer de Wuhán, que ya cuenta con una población de 10 millones, en una mega ciudad mundial y en un rival importante de Shanghái, la segunda ciudad de China.

“En los últimos años, China ha construido un nuevo rascacielos cada cinco días”

El centro de la ciudad está siendo demolido para crear un distrito comercial de alta tecnología. Incluirá un rascacielos de más de 600 metros de US$5.000 millones, que será el segundo o el tercero más alto del mundo.

Pero, por supuesto, el objetivo de mi visita a Wuhán era contar una historia más amplia.

En los últimos años, China ha construido un nuevo rascacielos cada cinco días, más de 30 aeropuertos, metros en 25 ciudades, los tres puentes más largos del mundo, casi 10.000 kilómetros de líneas de tren de alta velocidad, 42.000 kilómetros de autopistas y desarrollos inmobiliarios comerciales y residenciales en una escala inconcebible.

“El keynesianismo no es neceseriamente de izquierdas”: Ingo Stützle

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Axel Berger.entevista a Ingo Stützle

Las políticas de austeridad en la UE a menudo se presentan como la única alternativa. Por otra parte, mucha gente de izquierdas sueña con una vida mejor más alla del keynesianismo. Jungle World habló con el publicista y politólogo Ingo Stützle sobre la crisis del euro, la austeridad y el keynesianismo. El estudio de Stützle “Austerity as a
Political Project” (Austeridad como proyecto político) fue publicado este pasado otoño.

Entrevistador: Axel Berger.
JW: ¿Qué quiere decir con “austeridad como proyecto político”?
IS:
El título se refiere a los avances contemporáneos de la eurozona. Planteé la cuestión de cómo el modelo de política financiera del presupuesto equilibrado podría ser europeizada con la creación del euro.
A la larga, esas políticas no caen simplemente del cielo, ni se derivan de la dinámica de la acumulación. Un proyecto político integra fuerzas políticas y sociales dispares que no necesariamente persiguen conscientemente el mismo objetivo. Pero dentro de una situación histórica específica, sus actividades convergen en un resultado común.
Fue el caso del euro y del modelo del presupuesto equilibrado. Desde entonces, Canadá también quiere adoptar legalmente este principio, y el presidente Obama, después del conflicto presupuestario, pidió a los republicanos hacer causa común con él, a pesar de todas sus diferencias, con el motivo de presentar un presupuesto equilibrado. (más…)

¿Qué hacer en México?

Guillermo Almeyra
Dos importantes artículos en La Jornada (el primero de Miguel Concha, del 4 de enero, y el segundo de Víctor M. Toledo, del 7), expresan, a mi juicio, las puntas más altas del proceso de reflexión política que se está produciendo en México.

En efecto, ¿quién, en su sano juicio, puede creer que, por sí solo, y con sus solas fuerzas, puede encauzar la protesta y la desesperación de los trabajadores y los oprimidos de México ante la destrucción de las bases mismas de la independencia del país, de los derechos democráticos y de las conquistas elementales que tanta sangre costaron? ¿Quién puede negar que es necesaria la unidad de todos los que, con distintas ideas y orígenes políticos y sociales, a pesar de sus diferencias, dentro de una izquierda social –que no incluye a los firmantes del Pacto por México ni a oportunistas semejantes– estén dispuestos a luchar en común por algunos puntos fundamentales: la anulación de las leyes sobre el petróleo y los recursos del subsuelo, y sobre la educación y las normas laborales, la desmilitarización del país, el castigo a los responsables de crímenes contra la población, los derechos de los pueblos indígenas, el fin del feminicidio y la violencia contra las mujeres y de toda discriminación de género o de etnia, un plan de fomento a los campesinos para obtener al menos la seguridad alimentaria, la anulación de los tratados con Estados Unidos lesivos de los intereses del pueblo mexicano, un plan para la energía y el agua, de desarrollo de las regiones y los pueblos? ¿Quién puede creer todavía que la oligarquía respetará resultados electorales desfavorables y esperar barrer a los bandidos internacionales y los narcos colocando muchos papelitos en las urnas? ¿Quién puede hacer de necesidad virtud y pretender convencer a los demás de que la resistencia en un pequeño territorio, por importante que sea desde el punto de vista político y moral, basta por sí misma, desvinculada de los obreros en lucha, de los campesinos, de los millones que quieren preservar jirones de conquistas y de la maltrecha democracia? (más…)

EU lo declaró “terrorista”; hoy Obama ve en él “un ejemplo al que la humanidad debe aspirar”

Mandela en la cárcel en la que pasó 17 de sus 28 años de reclusión.
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada

Viernes 6 de diciembre de 2013, p. 3

Nueva York, 5 de diciembre.

La cúpula política de Estados Unidos elogió hoy la vida de Nelson Mandela celebrando su visión moral y como un héroe de la libertad, la justicia y la igualdad. Ninguno recordó que Estados Unidos, durante la mayoría de su vida, lo declaró, junto con su movimiento, enemigo y terrorista, y apoyó política y económicamente al régimen apartheid que lo encarceló.

El presidente Barack Obama esta tarde declaró: hemos perdido uno de los seres humanos más influyentes, valientes y profundamente buenos con que cualquiera de nosotros compartiremos tiempo en esta tierra. Ya no nos pertenece a nosotros, pertenece a todos los tiempos. Obama afirmó que es uno de los millones que fue inspirado por la vida de Mandela, y recordó que su primera acción política fue una protesta contra el apartheid.

En una declaración desde la Casa Blanca, el presidente agregó que “a través de su feroz dignidad y resuelta voluntad de sacrificar su propia libertad para la libertad de otros, Madiba (título honorífico de su pueblo, que significa padre) transformó a Sudáfrica, y nos movió a todos. Su viaje de prisionero a presidente englobaba la promesa de que seres humanos –y países– pueden cambiar para el bien. Su compromiso de trasladar poder y reconciliar con aquellos que lo encarcelaron sentó un ejemplo al que toda la humanidad debe aspirar, sea en las vidas de naciones o en nuestras vidas personales”.

Concluyó, parafraseando a Martin Luther King, que Mandela fue un hombre que tomó la historia en sus manos, y dobló el arco del universo moral hacia la justicia.

Se reporta que Obama tiene la intención de asistir a su funeral en unos 10 días.

Todos los ex presidentes de Estados Unidos también se expresaron hoy. George W. Bush declaró que Mandela fue una de las grandes fuerzas por la libertad y la igualdad de nuestros tiempos. Su padre, George H.W. Bush dijo que Mandela fue un hombre de tremenda valentía moral, que cambió el curso de la historia en su país.

Jimmy Carter afirmó que el pueblo de Sudáfrica y promotores de los derechos humanos alrededor del mundo han perdido un gran líder. Bill Clinton envió un tuit con una foto de él con Mandela: “nunca olvidaré a mi amigo Madiba”.

Líderes legislativos de ambos partidos hicieron declaraciones con variaciones de estos mensajes. Algunas figuras empresariales y culturales se sumaron al coro de elogio.

Memorias incómodas

Lo que ninguna figura oficial o medio nacional mencionó es que Mandela, durante la mayoría de su vida adulta, fue considerado un enemigo, y oficialmente declarado terrorista por el gobierno de Estados Unidos. De hecho, el Nobel Mandela continuó en la lista de vigilancia antiterrorista oficial de Estados Unidos hasta 2008. Hasta entonces que Mandela y otros líderes del gobierno sudafricano ya no necesitaban, según la ley estadunidense, permiso especial para viajar a Estados Unidos, dado que su partido, el Congreso Nacional Africano, aún se calificaba como organización terrorista.

Hasta su excarcelación el 11 de febrero de 1990, después de casi tres décadas en prisiones, el gobierno estadunidense nunca demandó su liberación. Todo lo contrario. De hecho, hay acusaciones de que la CIA participó en su captura en 1962, después de un año en que ingresó a la clandestinidad para impulsar el ala armada del CNA, viajando por África y Europa estudiando guerra de guerrillas y buscando apoyo para el partido.

Foto

El líder sudafricano de la lucha contra el apartheid, en la cárcel el 21 de septiembre de 1964Foto Xinhua

Su partido fue percibido dentro de la óptica anticomunista de la guerra fría (uno de los sectores más importantes de la alianza con el CNA era el Partido Comunista).

Aunque hubo debates sobre las relaciones con el régimen del apartheid a lo largo de estos años, Mandela y el CNA seguían siendo calificados de terroristas por el gobierno de Estados Unidos, y de hecho se frenaron varias iniciativas para modificar esta posición oficial en las décadas de los 70 y los 80. Uno de los votos en contra de una resolución en el Congreso para reconocer al CNA y solicitar la libertad de Mandela en 1986 fue el del entonces legislador Dick Cheney, quien después fue vicepresidente de Estados Unidos, en la administración de George W. Bush.

A finales de los 60, Henry Kissinger, el entonces asesor de Seguridad Nacional del presidente Richard Nixon, formuló la política hacia Sudáfrica de que ya que los blancos en el poder estaban ahí para quedarse, Estados Unidos debería aceptar esa realidad y fortalecer sus relaciones con ellos, según documentos secretos que finalmente fueron revelados.

Aunque hubo un giro en la política durante el gobierno de Jimmy Carter, quien suspendió la venta de armas y otro equipo a las fuerzas de seguridad de Sudáfrica, de acuerdo con una resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU), eso sólo duraría breve tiempo. Sin embargo, rehúso aplicar mayores sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen, a pesar de las demandas del creciente movimiento anti-apartheid en este país.

El presidente Ronald Reagan colocó al CNA en la lista de vigilancia de terrorismo. Su política fue la de apoyar el régimen de apartheid, buscando minar y llegando a violar las sanciones contra el régimen impuesto por la ONU. Más aún, durante ese gobierno, Washington colaboraba con el gobierno de Sudáfrica en combatir movimientos de liberación aliados con el CNA en los países vecinos de la región, como Angola, Mozambique y Namibia.

De repente, con las décadas de lucha contra el régimen del apartheid por el movimiento de liberación dentro de Sudáfrica y sus aliados en el movimiento antiapartheid mundial poniendo en jaque al gobierno blanco, la política estadunidense se enfocó en facilitar una transición y de repente, los derechos humanos y la democracia empezaron a figurar en el vocabulario de Washington.

De ese periodo se encargó el presidente Bill Clinton. Sin embargo, el enfoque fue una transición que no representara una amenaza al mercado libre y a los intereses de las grandes empresas trasnacionales, sobre todo del sector minero. Con ello, Mandela de repente se transformó de terrorista a héroe de la transición pacífica. En el ámbito oficial se dejó de hablar de su tiempo como guerrillero, y de su militancia revolucionaria, y se pasó a realzar su visión moral y su liderazgo a favor de la igualdad.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/12/06/politica/003n1pol

Crecimiento y el código genético del capitalismo

Palma_aceite
Alejandro Nadal
La expansión de plantaciones de palma de aceite (Elaeis guineensis) desde el sudeste asiático hasta inmensas regiones de África es una de las causas más poderosas de destrucción de bosques tropicales en el mundo. Cada año miles de hectáreas de bosque son convertidas a la producción de palma. Biólogos y ecólogos tienen razón en estar preocupados y en clamar por un cambio en este proceso. Pero algo falta en su análisis.

Normalmente se proponen cambios en dos vertientes. Por un lado se sugiere la necesidad de detener o aminorar el crecimiento económico, como si se tratara de una manía, una moda o una obsesión. Por el otro, se exhorta a reducir el impacto sobre la biodiversidad a través de mejores prácticas de manejo de recursos, mejores tecnologías o por medio de mayores niveles de reciclaje y manejo de desechos. ¿Será ésta la solución a largo plazo?

Hoy sabemos que ni el cambio tecnológico, ni los diferentes esquemas de regulación y certificación, han frenado la destrucción de biodiversidad. Por ejemplo, en 2001 se estableció un régimen de regulación para la producción de palma de aceite: la Mesa redonda para la palma de aceite sustentable (RSPO) que tenía por objeto fijar lineamientos técnicos para la producción sustentable de palma. Entre las empresas que acordaron seguir estos principios se encuentran Nestlé, Unilever, Cadbury, Cargill y Archer Daniels (empresas responsables de 45 por ciento del comercio mundial de aceite de palma). ¿Qué tanto han cambiado las cosas?

La respuesta: no mucho. Hoy en día la expansión de plantaciones mantiene su vínculo con la deforestación y no sólo concierne los países productores más importantes del sudeste asiático (Indonesia y Malasia), sino que abarca países clave en África (Camerún, Gabón y la República Democrática del Congo).

Cargill afirma que el crecimiento de su producción de palma de aceite es para alimentar a una población mundial en continuo crecimiento. Pero la realidad es otra: Cargill o Nestlé están en el negocio no para alimentar a nadie, sino para generar ganancias. Y eso nos lleva al tema del crecimiento.

La visión que ve en el crecimiento una especie de obsesión ignora que la expansión de la ley de la mercancía capitalista es consubstancial al capitalismo. Y si algún día la biología molecular descubre el código genético del capital, encontrará la palabra Crecimiento deletreada a todo lo largo de la doble hélice del capitalismo.

Para aclarar esto imaginemos una sociedad en la que los medios de producción pertenecen a toda la sociedad en su conjunto. Aquí los medios de producción serían como una res communis del antiguo derecho romano, una cosa sujeta a un régimen de propiedad común (distinto de una res nullius que no pertenece a nadie). Bajo esas condiciones no habría competencia entre los diferentes componentes de la sociedad porque nadie estaría motivado a invadir la parcela del vecino. En sentido estricto, en este esquema no habría capital, ni asalariados. Habría un mercado, pero no sería un espacio para convertir en ganancias las mercancías vendidas. Las decisiones sobre qué y cuánto producir serían adoptadas colectivamente. El crecimiento estaría impulsado exclusivamente por la expansión demográfica y por las decisiones de la comunidad.

Ahora imaginemos una sociedad en la que los medios de producción están en manos privadas. La situación es radicalmente distinta. La única manera en que este supuesto tiene sentido es si añadimos dos ingredientes adicionales: cada productor produce para el mercado y es necesario que exista una relación social entre asalariados y dueños de los medios de producción. Claro, estamos hablando ya del capitalismo y por la forma en que hemos construido este ejemplo, las decisiones sobre qué y cuánto producir son tomadas por cada propietario individual (de medios de producción). La permanencia en el mercado de cada productor depende del éxito o fracaso en la lucha con otros dueños de medios de producción. La competencia intercapitalista es el motor de crecimiento del sistema. En las palabras de Marx, el capital sólo puede existir como esferas privadas de acumulación. Por eso decimos, el crecimiento está inscrito en el DNA del capitalismo.

Si una esfera privada de acumulación de capital deja de crecer, perderá su mercado y dejará de existir. Es indispensable entender lo anterior para comprender que ni Cargill, ni Shell, ni Nestlé o Toyota pueden abandonar sus planes de expansión sin fin. Si lo hacen, estarían aceptando su desaparición como esferas privadas de acumulación. La destrucción de la cuenca del Congo o de los bosques en Borneo es algo que les tiene sin cuidado, pero no porque sean unos desalmados (aunque en muchos casos sí lo son) sino porque su código genético está marcado por la acumulación. En consecuencia, frenar la destrucción de la biosfera por el capital pasa por transformar radicalmente la forma de organizar la producción y el consumo. ¿Podremos lograrlo antes de que se destruya la biosfera? Tenemos algo de tiempo, pero no mucho.

Twitter: @anadaloficial

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