Economía marxista para el Siglo XXI

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¡Viva la Comuna!

Curso on line

Redacción VS 26 marzo 2021 | Formación, , Historia¡Viva la Comuna!Curso Viva la Comuna – viento sur – Bellaterra

Esta primavera se conmemora el 150 aniversario de la Comuna de Paris. Una insurrección obrera que transformó durante 72 días de la primavera de 1871 la ciudad de París en una comuna autónoma y emprendió la revolución más importante del convulso siglo XIX. Una experiencia excepcional e intempestiva, de la que la historia no tiene otro ejemplo de semejante grandeza, un acontecimiento único, dramático y singular, quizá el más extraordinario de este tipo en la historia urbana del capitalismo. Y es que lo más importante de la Comuna, mucho más que cualquiera de las medidas o las leyes que consiguió aprobar, fue simplemente según Marx “su propia existencia”. El valor político de la Comuna es su transcendencia mas allá de sus medidas concretas universalizando su ejemplo como la primera revolución eminentemente obrera que enseñó al proletariado europeo a plantear en forma concreta las tareas de la revolución socialista.

“El cadáver está en tierra, pero la idea está en pie” Esa fue la respuesta que obtuvieron las tropas de Versalles tras la Semana Sangrienta y la matanza posterior que acabo con la experiencia revolucionaria parisina. La Comuna pasara a partir de entonces a pervivir como un mito para las clases populares, superior al de la Revolución de 1789. La experiencia comunal fue un acontecimiento que marco los debates de la Primera Internacional y mas allá de su ruptura, entre marxistas y anarquistas, lo que seguirá uniendo a ambas corrientes será la reivindicación de la Comuna como “símbolo y ejemplo” de otra democracia a construir y del horizonte emancipatorio alternativo para el “género humano” al que aspiran. Porque el impacto de la Comuna sobrevivió a la generación que la protagonizó y sus debates, lecciones y derrota han sido fuente de inspiración en el imaginario revolucionario y el movimiento socialista internacional.

Desde la Revista Viento Sur y Bellaterra Edicions hemos decidido lanzar un curso de cuatro sesiones que tendrá como base el libro ¡Viva la Comuna¡ 72 días que estremecieron a Europa para repensar la Comuna, sus experiencias, sus victorias y sus errores no como un ejercicio ni académico ni de nostalgia, sino militante. Porque como decía Walter Benjamín, debemos recuperar el arte de narrar la historia de tal manera que nos permita encender en el pasado la chispa de la esperanza en el presente. Así, el conocimiento de las experiencias de lucha pasadas se puede convertir en un instrumento inspirador para nuestro conflicto presente.

El curso contara con cuatro sesiones que se desarrollaran los domingos del 25 de Abril al 16 de Mayo comenzando a las 18h y con dos horas de duración. El precio del curso es de 22 euros, que incluye la compra del libro ¡Viva la Comuna! [envío por mensajería]. Las sesiones serán impartidas por las autoras y autores del libro y se repartirán de esta forma:

Sesión Inaugural:

25 de abril – 18h

El Hilo rojo de la Comuna de Paris y sus principales debates dentro de la izquierda (Jaime Pastor y Miguel Urbán)

Segunda Sesión:

2 de mayo – 18h

Autogestión y organización social (Monserrat Galceran); La Banca y la deuda en la Comuna Paris (Eric Toussaint)

Tercera Sesión:

9 de mayo – 18h

Mujeres de la Comuna: de la emancipación a la revolución (Ludivine Bantigny); Después de la Comuna: controversias estratégicas (Stathis Kouvelakis)

Cuarta Sesión:

16 de mayo – 18h

La Comuna: Un salto de Tigre al pasado (Michael Lowy); Los Ecos de la Comuna en el Estado español (Jeanne Moisand)

Inscripción al Curso on line

Los comunistas franceses cumplen cien años: auge y declive del partido que catapultó a los obreros hacia el poder

Fuentes: Público [Imagen de archivo de los primeros miembros del Partido Comunista Francés. — Biblioteca Nacional de Francia]

Enric Bonet | 01/01/2021 | Europa

Celebrado a finales de diciembre de 1920, el congreso de Tours supuso el momento fundacional de este partido. Pese a su declive actual, la historia de la formación resulta inspiradora por su capacidad de politización de las clases trabajadoras.

Hace cien años se produjo el cisma que marcó la historia de la izquierda francesa en el siglo XX. Celebrado entre el 25 y el 30 de diciembre de 1920, el congreso de Tours supuso el divorcio definitivo entre socialdemócratas y comunistas en Francia. Este cónclave no solo comportó la afiliación de la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) a la Internacional comunista, sino que representó el momento fundacional del Partido Comunista Francés (PCF). Un siglo después, el PCF es una formación muy venida a menos. Apenas obtuvo el 2,5% de los votos en las últimas elecciones europeas. Pero el legado de esta organización intrínsecamente obrera resulta interesante para las actuales fuerzas progresistas.

Las resonancias con el presente abundan cuando se repasa la historia del congreso de Tours. En una Europa en plena ebullición social tras el éxito de la Revolución rusa de 1917, las delegaciones de la SFIO se reunieron para decidir si se unían a la Tercera Internacional, impulsada un año antes por los bolcheviques. Sin embargo, esta discusión reflejó la desconfianza entre las élites socialistas y unas bases que les reprochaban el apoyo a la Primera Guerra Mundial. También se debatió sobre los métodos de lucha más eficaces. ¿Hacía falta perseverar en el reformismo parlamentario? ¿O se debía apostar por la movilización en la calle y la vía revolucionaria?

Con 3.208 votos, dos tercios de los delegados presentes en el congreso apoyaron vincularse a la Tercera Internacional y expulsar a los sectores más moderados del socialismo francés, a los que reprochaban su «mentalidad pequeño burgués». De esta escisión, nació el PCF, que entonces se declaraba heredero de las tradiciones del socialismo y el republicanismo decimonónicos. Siguiendo el ejemplo del leninismo victorioso, se estructuró de manera burocrática y vertical. La disidencia interna estaba mal vista. En pocos años el comunismo francés se deshizo de la diversidad de corrientes revolucionarias que lo componían al poner su primera piedra en Tours. Y se convirtió en una potente maquinaria capaz de poner a la clase obrera en el centro.

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Fuerza feminista

Mujeres_Guatemala

Las protestas en Guatemala -8-III-2020- se enfocaron en el avance del caso en los tribunales, para las niñas muertas en marzo de 2017. Autor:Esbin García
Crédito:Prensa Libre Esbin García

Dawn Marie Paley*
Son tiempos agitados en América Latina. Eso ya era verdad antes de la emergencia de la pandemia global.

En octubre, un levantamiento de 11 días paralizó a Ecuador y una protesta estudiantil se convirtió en un estallido social prolongando en Chile. En noviembre la derecha tomó el poder en Bolivia, en diciembre Argentina volvió a ser gobernado por el kirchnerismo. Este año ya, asumieron nuevos presidentes en Guatemala y Uruguay. Y luego, vino la pandemia.

Pero en todo el continente, mientras cambiaban las caras de los gobernantes, ha habido una constante: las mujeres han tomado y han vuelto a tomar las calles de forma masiva, repudiando la deuda, el capital y la violencia. El 8-9 de marzo las mujeres mostraron que tienen una capacidad inmensa de lucha y despliegue de múltiples estrategias feministas en todo el continente.

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El Capital de Marx y las luchas actuales en América Latina

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Para Tamara Sol Farías Vergara, joven militante cautiva cuya vida encarcelada sintetiza todo el poder represor y castigador del capitalismo chileno. Como exigen sus abuelos, Luisa Toledo y Manuel Vergara, su madre Anita Vergara Toledo y quienes aún profesan la solidaridad como disposición práctica: ¡Tamara Sol a la calle! (8 de marzo 2018).

¿Cuál es la principal enseñanza que los movimientos revolucionarios en América Latina pueden rescatar hoy de El Capital? [2]

Es una pregunta difícil porque los movimientos revolucionarios se conectan más con los análisis políticos de Marx que con El Capital ; como actores políticos dialogan mejor con las dimensiones estratégicas que con las leyes que rigen la sociedad moderna, el objeto de El Capital . Todo ello sin contar con el hecho que las apreciaciones de Marx sobre los movimientos independentistas de América Latina fueron superficiales y alejadas de su foco de análisis principal: Europa y su periferia [3] .

No obstante, podemos reenfocar la pregunta considerando que el capitalismo se ha vuelto dominante y en el único modo de vida realmente existente. En estas circunstancias históricas, una pregunta adecuada sería: ¿Qué puede extraerse de El Capital en la perspectiva de las luchas estratégicas por la emancipación humana?
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Las diez entradas más leídas en el blog de Michael Roberts en 2017

So what were the ten top posts in terms of viewings on my blog in 2017? The winner by some distance was my post last August on the tragic deterioration of the Chavista revolution in Venezuela. Venezuela had been a beacon for hope in Latin America and elsewhere for the last ten years, but it […]

a través de Top ten posts of 2017: Venezuela, Capital and class — Michael Roberts Blog

Nunca la sociedad capitalista fue tan destructiva, tan brutal, tan peligrosa, tan antihumana

El investigador participó junto a académicos y militantes de distintos países del Congreso Internacional sobre la Revolución Rusa, organizado por escuelas y centros de estudios de las facultades de Humanidades, Psicología y Ciencia Política de la UNR, la revista Herramienta y la agrupación “20 de Diciembre” de la Coad.

En ese ámbito, las intervenciones trascendieron el debate historiográfico y abordaron una cuestión urgente para los sindicatos: cómo enfrentar la ola flexibilizadora global que amenaza con barrer el andamiaje de derechos laborales construido en el último siglo.

En diálogo con La Capital, Antunes, profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) de Brasil y autor de libros clave para entender las transformaciones en el mundo del trabajo, alerta sobre la “uberización” del empleo, califica como una tarea “complejísima” la articulación entre los distintos sectores de una cada vez más fragmentada clase trabajadora y analiza los desafíos de las izquierdas en un contexto de crisis de los partidos y los sindicatos como instrumentos de expresión política de los sectores populares. (más…)

La estiba en España vista desde dentro

GENTE DEL MAR TRIBUNA Blog: Por Sergio Ballester Ivars NAUCHERglobal, Tribuna 07/02/2017 Más de dos años han pasado desde que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) declarara contrario a derecho comunitario el sistema de estiba español. Tanto el largo período del Gobierno en funciones como la apuesta de la ex ministra de […]

a través de LA REALIDAD DE LA ESTIBA,EXPLICADA DESDE DENTRO Sergio Ballester Ivars — Sociología crítica

La lucha de los estibadores españoles

#YoApoyoALosEstibadores ESTIBADORES “Defenderemos nuestro sector con todos los medios” El diario de Cantabria 14/02/2017 El estibador y sindicalista cántabro Marcial Martínez sabe que “se está hablando hasta de militarizar los puertos”, pero advierte de que “nosotros no somos controladores aéreos, somos ‘currelas’, e igual no son conscientes de lo que les va a costar intentar […]

a través de Los estibadores luchan por sus derechos laborales — Sociología crítica

Lucha de clases en Latinoamérica

Lucha de clases en Latinoamérica Los primeros años del tercer milenio despertaron grandes esperanzas en quienes creemos que la izquierda ofrece el único futuro viable y digno para Latinoamérica. En apenas una década, entre 2000 y 2010, varios mandatarios tomaron sus distancias respecto al neoliberalismo y reorientaron el rumbo del continente hacia diversas formas de […]

a través de “Luchas de clases y fracturas del sujeto en el actual drama latinoamericano”: David Pavón-Cuéllar —

Francia: ¡bienvenida la lucha de clases!

Maciek Wisniewski *
En Las luchas de clases en Francia (1850) –una serie de artículos publicados luego como panfleto separado (1895)–, Carlos Marx, analizando las grandes transformaciones políticas por las que a mitad del siglo XIX pasa este país, describe la lucha de clases como “política ejercida en ‘terreno ideológico’ y en ‘disfraces ideológicos’”. Hoy, desde luego, seguimos en el terreno ideológico e incluso –por la contraofensiva del neoliberalismo– quizás más que nunca.

Seguimos, también, en el teatro de los disfraces. En la escena política francesa destacan las patéticas figuras de François Hollande y Manuel Valls, que sólo andan de socialistas para representar mejor los intereses clasistas de la patronal y del gran capital. Pero después de varios años deaburrimiento y tras oscuros meses de desmovilización por las amenazas del terror y miedo inducido desde el Estado, finalmente se caen las máscaras.

Las intensas movilizaciones sindicales –huelgas, piquetes, bloqueos, hasta luchas en las barricadas– y el surgimiento del movimiento Nuit debout en respuesta a la neoliberal reforma laboral que aumenta horas de trabajo, facilita despidos, anula la negociación colectiva y contratos por rama gremial, arrastrando a los trabajadores de vuelta al siglo XIX y tiempos de Marx, constituyen un nuevo capítulo en las luchas de clases en Francia.

Tras dos meses y medio del estallido de Nuit debout son otra vez los sindicatos los que tienen la iniciativa. Hace unas semanas, Stathis Kouvelakis hizo una observación crucial: hay que ver qué sector será la locomotora de las movilizaciones actuales, el papel que en otros ciclos de protesta cumplían trabajadores de refinerías y ferrocarrileros ( The Jacobin, 16/5/16).

¿La locomotora?

Curioso: es justamente en Las luchas… donde Marx incluye la famosa aseveración las revoluciones son las locomotoras de la historia, que casi 100 años más tarde Walter Benjamin encuentra tan problemática.

Tal vez la frase –acorde con eldictum benjaminiano– debería ser entonces: “hay que ver qué sector será capaz de ‘jalar el freno de emergencia’”; sea como sea, en la cabeza están otra vez los refineros y los ferrocarrileros. Los primeros paralizando el suministro de combustible en todo el país y los segundos –en la huelga abierta desde hace dos semanas– deteniendo la mitad de conexiones locales y 80 por ciento de trenes rápidos (TGV). Detienen incluso el tren especial en que viaja el trofeo de la Eurocopa 2016, una pasajera bocanada de aireque el gobierno aprovecha para desviar la atención interna e internacional de las protestas.

Tiene razón David Fernbach, aunque en varios aspectos se queda corto: Las luchas… es un documento formidable. Allí Marx por primera vez trata de explicar el presente usando sumétodo materialista y empieza a desarrollar de manera sistemática conceptos para analizar el fenómeno de la lucha de clases: una lucha de grupos cuya existencia e intereses son determinados por las relaciones de producción (en: Karl Marx, Surveys from exile, 2010, p. 9).

Afina su argumento.

Hasta ahora –incluso recién enManifiesto comunista (1848)– habla sólo de dos clases (la burguesía y el proletariado), pero estudiando a Francia descubre una rica variedad de ellas y de sus fracciones, sobre todo las que conforman el bloque de poder. Al final resultará que la lucha de clases es posible precisamente porque no hay solo dos clases, sino más elementos que no encajan, y que el conflicto se da porque luchan por encajar o porque otros luchan por apropiarse de ellos.

Hablando de la democracia representativa –y tratando de responder a una pregunta: ¿cómo es posible que una minoría de clase propietaria logra gobernar a los demás?– enfatiza que ésta nace como un producto de la lucha de clases y que en ella tendrá su fin. Negar esto o tener ilusiones de lo contrario es para él un ‘“cretinismo parlamentario’: una epidemia que se propagó ampliamente por Europa a partir de 1848”. Si bien Marx no desecha la democracia parlamentaria (sic), tampoco defiende mucho el sufragio universal (sic) –un fenómeno marginal en su tiempo (p. 13-14)–, prefiriendo criticar el poder mágicoque le atribuyen los sectores dominantes que acostumbran contraponer reglas abstractas de justicia a los resultados inmediatos de la lucha de clases.

Cuando en 1848 el gobierno de Lamartine niega al pueblo de las barricadas parisinas el derecho dedeclarar una (nueva) república, diciendo que sólo la mayoría de los franceses tiene esta facultad, que hay que esperar su voto y que todo esto es una usurpación, Marx responde con una amarga ironía: La burguesía permite al proletariado sólo un tipo de usurpación: la de la lucha (The class struggles…, en: Surveys from exile, p. 42).

He aquí un déjà vu: el otro día a los manifestantes que en las calles de París demandan el retiro de la ley laboral, el primer ministro Valls les dice: ¡La democracia no es la calle! ¡La democracia es el voto!(Libération, 9/6/16).

¡Vaya ironía!

Lo dice el mismo político que –frente a la resistencia en las filas de su propio Partido Socialista (cuyo nombre sin embargo ya no engaña a nadie…)– no se anima a poner dicha propuesta a un debate parlamentario y sujetarla a la votación, como debería ser, sino opta por pasarla por decreto (¡sic!), un mecanismo antidemocrático por excelencia.

Y él mismo, cuya (im)popularidad –73 por ciento de desaprobación vs 18 por ciento de aprobación– contrasta con la opinión de 72 por ciento de los franceses que rechazan la nueva ley (Le Figaro, 2/6/16). Pero por supuesto,hay que esperar el voto y todo lo contrario sería una usurpación, dirán los defensores de la democracia procedural contagiados del virus delcretinismo parlamentario que aún no se extinguió en las Europas (y hasta se propagó por el mundo). Esperar, esperar, esperar… mientras las clases dominantes pasan por debajo de la mesa reformas antipopulares sin posibilidad de ser aprobadas ni siquiera en los parlamentos controlados por su propio bloque de poder.

Se mire como se mire en 2016, igualito que en los tiempos de Marx, el único tipo de usurpación que la burguesía permite a la clase trabajadora es la de la lucha.

En efecto: ¡bienvenidos de vuelta al siglo XIX!

* Periodista polaco

Twitter: @periodistapl

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/06/17/opinion/016a2pol

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