Economía marxista para el Siglo XXI

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Un mundo a construir (nuevos caminos) de Marta Harnecker

 

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Este libro, es una actualización y ampliación de El socialismo del siglo XXI. Inventando para no errar. Esta conformado por tres partes: la primera parte: América latina avanza, es un breve recuento de lo que ha sucedido en América latina en estas últimas décadas y cómo se modifica el mapa político. Hace un breve recuento de las movilizaciones sociales que explican mucho estos cambios, a señala los hechos que indican que ha habido un cambio en la correlación de fuerzas entre los Estados Unidos y nuestra región, y los intentos de recolonización y disciplinamiento que la primera potencia imperial está realizando en nuestro subcontinente. La segunda parte: Hacia dónde avanzar: El socialismo del siglo XXI pretende explicar en qué consiste este socialismo, qué cosas hay que rescatar del pensamiento original de los clásicos del marxismo, qué nuevas reflexiones han surgido a partir de la práctica en algunos gobiernos de América Latina, cuál es la característica de la transición que estamos viviendo, qué pueden hacer estos gobiernos a pesar de las grandes limitaciones en las que se encuentran insertos, y finalmente, qué criterios debemos tener en cuenta para hacernos un juicio del desempeño de cada uno de ellos. La tercera parte: El instrumento político para construir una nueva hegemonía aborda el tema de cómo lograr la correlación de fuerzas necesaria que nos permita ir venciendo los obstáculos e ir avanzando en la construcción de la nueva sociedad, y la relación que ello tiene con el tema de la hegemonía. Luego desarrollo el tema del instrumento político: por qué es necesario para la construcción del socialismo del siglo XXI, cuáles deberían ser sus principales tareas, qué tipo de militante y de cultura política necesitamos hoy, sostengo que es fundamental combatir el burocratismo en el que suelen caer dirigentes de los partidos y del gobierno y termino defendiendo la necesidad de la crítica pública para salvar al instrumento político y al gobierno. Publicado por El Viejo Topo, España, junio 2013, se preparan ediciones en Chile, Bolivia, Venezuela, y Estados Unidos.

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Fuente: Rebelión

Yes, a Planned Economy Can Actually Work

Mega-companies like Amazon and Walmart are already using large-scale central planning. We can wield that tool for good. Socialists need to renew our embrace of democratic planning and fight for a real alternative to capitalism.

A Walmart associate sorts merchandise in the back room at a Walmart Supercenter during the annual shareholders meeting event on May 31, 2018 in Rogers, Arkansas. Rick T. Wilking / Getty

A hundred years after the Russian Revolution, a specter is haunting the West — the specter of what the Economist newspaper recently christened millennial socialism.

But what exactly is meant by socialism this time around? Is it just a return of New Deal liberalism or Scandinavian social democracy? Is it public health care and strong unions? Is it a flowering of cooperatives — as Labour shadow chancellor John McDonnell wants?

And above all, what is the role of the market versus economic planning in our alternative? This surely is where the workers’-council-manufactured rubber hits the state-built road?

As Friedrich Engels wrote, “the government doing stuff” is definitely not a good definition of socialism: “Certainly, if the taking over by the state of the tobacco industry is socialistic, then Napoleon and Metternich must be numbered among the founders of socialism.” Today that would make the statist leviathan known as the Pentagon practically full communism.

Luckily, a new, more interesting conversation about the role of markets and economic planning is emerging, from an unexpected place.

Jack Ma, the founder of China’s Alibaba Group — one of the largest and most valuable companies in the world — argues that previous state planners in the Soviet Union and the early People’s Republic of China failed due to insufficient information. He has predicted that over the next three decades thanks to artificial intelligence and the sheer volume of data to which we now have access, we will finally be able to achieve a planned economy. (más…)

Erik Olin Wright: la persistencia de las clases

Erik Olin Wright

Erik Olin Wright

Maciek Wisniewski*
I. Aunque las últimas clases que impartió –ya desde la cama y mediante un blog: bit.ly/2Ddfryl– diferían de sus cursos habituales, transmitían el mismo optimismo y compromiso moral (#EOWtaughtMe). Erik Olin Wright (EOW) (1947-2019) un destacado sociólogo marxista estadunidense fallecido hace dos semanas, una vez radicalizado e introducido a Marx en los 60 (bit.ly/2BjNfKk), siguió fiel a su camino (bit.ly/2ReKdfq). Si bien la huella del marxismo analítico (G. A. Cohen et al.) al que se adjudicó, muchas veces ambiguo y/o estéril, se percibe a lo largo de su obra (bit.ly/2TqFpW9) –al hacerlo, entre otros, desechar la dialéctica y abrazar la explicación científica (sic)–, su compromiso con el ideal emancipatorio, la crítica del capitalismo y la búsqueda de alternativas a éste junto con sus reformulaciones y rescate del concepto de la clase – Class, crisis and the state (1983), Classes (1997), Class counts (1997)– justo cuando otros lo abandonaban por demodé, hacían su postura bastante única. Tratando de reinventar –con M. Burawoy (bit.ly/2HUPxoG)– la sociología como una disciplina marxista, a pesar de la histórica incompatibilidad de ambos enfoques (bit.ly/2UC9Jxd), prefiguró por años el debate sobre desigualdades (Interrogating inequality, 1995).

II. Recentrando la clase en el –igualmente demodé proceso de la explotación (y a contrapelo de la tendencia bourdieana de anteponer la dominación), polemizando en el seno del marxismo con Poulantzas sobre su enfoque de clase que según él carecía de un rigor científico (bit.ly/2CWAYLN), refinó la incompleta formulación marxiana de la clase –siempre relacional no gradacional, entendiendo la estructura de clase como conjunto de relaciones establecidas en función del control de recursos productivos– abriéndola a los enfoques weberiano y durkheimiano (bit.ly/2t3C43J). Su más grande contribución fueron las localizaciones de clase contradictorias (contradictory class locations) en referencia a la clase media, no clase en sí misma, sino una cuyos miembros se sitúan en diferentes clases –en posición explotadora y explotada– resultando esto en sus intereses encontrados (The debate on clases, 1989). Se oponía a ver en el precariado una clase nueva (G. Standing) tratándolo sólo como un segmento de la clase trabajadora (Understanding class, 2015).

III. Anticapitalismo no es sólo una postura moral en contra de la injusticia; se trata de construir alternativas subrayaba en el espíritu de Marx (bit.ly/1WcfpJk). Estudiar las clases –el meollo que convierte al capitalismo en un sistema tan dañino– era entender las condiciones de su transformación. Si bien Marx desarrolló una intelectualmente brillante teoría de la imposibilidad del capitalismo a la larga, sus análisis sobre la sistémica tendencia a las crisis (y el remplazamiento del capitalismo por algún otro sistema) y la necesaria homogenización de su estructura de clase (la proletarianización) resultaron –para EOW– fallidas: el sistema vuelve a encontrar nuevas maneras de reproducirse y la clase media creció (bit.ly/2HTkGcc). Identificando cuatro tipos de estrategias para superar al capitalismo –destrozar, domar, escapar y erosionar– y moviéndose más allá de la vieja dicotomía reforma/revolución, optaba por una combinación de segunda y cuarta (véase su libro póstumo por aparecer: How to be an anti-capitalist for the twenty-first century, 2019).

IV. En tiempos en que el fantasma del socialismo recorre la política estadunidense fortaleciéndose en los márgenes del Partido Demócrata –¡Trump acaba de arremeter en contra de él en su discurso del Estado de la Unión! (bit.ly/2Tzwlyk)– el pensamiento de EOW y su búsqueda de alternativas “con la ‘brújula socialista’ en la mano” (bit.ly/2SjQMBK) parecería más actual que nunca. No obstante –bien apuntaba D. Riley (bit.ly/2CYBYif)– su desdeño a la tradición revolucionaria marxista, su concepto incompleto del socialismo y visión política más cercana a Tocqueville o Durkheim que… al propio Marx –“su proyecto es una suerte del ‘marxismo tocquevililano’” (sic)– junto con una mirada fija al capitalismo (sin ver sus particularidades históricas) y falta de apreciar lo suficientemente su… dinámica de la clase (insistiendo en el aumento del poder social en la búsqueda del socialismo sin especificar qué clase lo estaría ejerciendo…) resultaban problemáticas (bit.ly/2NVNUJi).

V. Ningún proyecto reflejaba tanto el característico entusiasmo de EOW por el futuro mejor –le gustaba repetir, en referencia a Gramsci, que también creía en el optimismo del intelecto– que el de utopías reales (Envisioning real utopías, 2009). Un oxímoron adrede (bit.ly/2UpA7tV) –y al margen de la alergia marxista al pensamiento utópico– fue acuñado para denotar un proyecto de construcción de mecanismos e instituciones reales regidos por principios socialistas (renta básica, etcétera) –siempre en conexión con su análisis de clase– que puestas en práctica empujarían transformaciones intersticiales (a diferencia de las rupturales o simbióticas) –al final el capitalismo emergió en las sociedades que seguían siendo feudales– llenando espacios del capital con potencialidades emancipatorias y acelerando irracionalidades productivas en su seno.

* Periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

Fuente: La Jornada

Corregir los errores en la economía cubana

 

 

Vivienda_mala_Cuba

Un 39 % de la vivienda en Cuba es regular o mala

Elmer Pineda dos Santos

El V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, presidido por Raúl Castro, quien dejará la presidencia el 19 de abril, examinó durante dos intensos días de trabajo la actualización del modelo económico y social cubano, complejo proceso emprendido en el país a partir del 2011.

El mandatario cubano, de 86 años, continuará hasta 2021 como jefe del gobernante Partido Comunista. Hace una década reemplazó en el poder a su hermano Fidel Castro y emprendió desde 2010 un programa que incluyó la apertura de pequeños negocios privados (en los que trabajan unas 580 mil personas) y la compraventa de viviendas, entre otras reformas.

Estas medidas buscaban dar mayor espacio a la iniciativa privada en el sector servicios y la apertura a la inversión extranjera, manteniendo el Estado el control de los sectores estratégicos. El Pleno reconoció que no siempre los organismos estatales se involucraron en el éxito de los negocios privados. (más…)

Cuba en una encrucijada

 Autogestión1
Guillermo Almeyra

El 29 de marzo, Rebelión publicó una entrevista con Rafael Hernández, director de la revista cubana Temas, que tiene el prometedor título de Por un socialismo sin miedo y hace importantes observaciones.

Dentro de pocos días, Raúl Castro renunciará a la presidencia de la República y quedará a cargo del partido. Se plantea, pues, cuál será la relación entre el Estado y el partido, hasta ahora entrelazados, pero con el partido subordinado al aparato estatal capitalista. También habrá que optar entre las diversas líneas –apenas esbozadas, lo cual aumenta la confusión– sobre qué debe entenderse como construcción del socialismo en una pequeña isla con escasos recursos, aunque gran capacidad y calidad humanas, situada en duraderas condiciones de asedio, escasez y de capitalismo de Estado. En efecto, estamos al borde de una guerra nuclear o de una catástrofe ecológica, y en los próximos años no parece probable una revolución y un régimen anticapitalista en ningún país industrializado y los adversarios del imperialismo estadunidense, salvo Venezuela, no son generosos amigos de Cuba, sino países capitalistas que, como China y Rusia, sólo responden a los intereses de sus respectivas oligarquías. Hernández nos recuerda que, para la juventud cubana, que creció en los recientes 40 años en la crisis económica, la escasez y la falta de perspectivas, la frase del Che Guevara sobre “los rezagos del pasado” no evoca el capitalismo, sino el “Periodo especial”, de fuerte autoritarismo y burocratización. Hace notar también que Fidel Castro tenía razón cuando decía que “nadie sabe cómo se construye el socialismo” porque, fuera de la referencia de Carlos Marx a la Comuna de París (y, agrego, de las indicaciones de León Trotsky en 1936 en La Revolución Traicionada), eso no se encuentra en los libros, sino que tiene que ser resuelto por los pueblos por la vía de experimentación-error-corrección en su lucha por la liberación nacional y social y, además, según las condiciones en cada país, podría tener una respuesta distinta. (más…)

Modalidades de la propiedad pública

I have just attended a special conference called by the British Labour Party to discuss models of public ownership. The aim of the conference was to develop ideas on how a Labour government can build the public sector if it came into office at the next general election. The centrepiece of the conference was a […]

a través de Models of public ownership — Michael Roberts Blog

“El Comunismo de Marx como una Asociación de Individuos Libres: Una Revisión”: Seongjin Jeong —

La idea de comunismo desarrollada por Marx es usualmente considerada como la erradicación de la propiedad privada y la creación de una economía planificada o estatización[1][2][3]. Sin embargo, en gran parte de su vida, Marx describió a la sociedad comunista como una asociación de individuos libres (en adelante, AIL). Pese a ello, los discursos que […]

a través de “El Comunismo de Marx como una Asociación de Individuos Libres: Una Revisión”: Seongjin Jeong —

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