Economía marxista para el Siglo XXI

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Michael Roberts. La gran desaceleración de la productividad

La productividad del trabajo es un componente importante de la tasa de crecimiento del PIB real. Lo que le ocurra a la productividad (producción por trabajador o producción por trabajador y hora) es importante para las economías capitalistas maduras porque el crecimiento real del PIB puede considerarse a partir de dos componentes: el crecimiento de la productividad y crecimiento del empleo. El primero muestra el cambio en la creación de nuevo valor por trabajador empleado y el segundo muestra el número de nuevos trabajadores empleados.

En las economías maduras, el crecimiento del empleo se ha desacelerado durante décadas. Así que es necesario un crecimiento más rápido de la productividad para compensarlo. En términos marxistas, eso significa que la desaceleración del crecimiento en valor absoluto (y plusvalía) debe ser reemplazado por un crecimiento más rápido en nuevo valor relativo (o plusvalía). [Véase mi nota al respecto].

En el primer trimestre de 2015, la productividad en Estados Unidos cayó a una tasa anual de 3,1%. En todo 2014, la productividad creció un modesto 0,7%, incluso menos que el aumento de la productividad del 0,9% en 2013. De 1995 a 2000, la productividad de Estados Unidos creció a tasas anuales promedio de 2.8%, lo que refleja, en parte, el impulso que dio a la economía el boom del internet. Pero desde el año 2000, la productividad se ha desacelerado a tasas anuales del 2.1%.

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Krugman concluye hoy lo que Marx había dicho en la ley general de la acumulación capitalista

robots-foxconn“Technology has shifted in a way that really favors capital over labor,” Krugman said. “That makes it possible to replace people with machines.”

The rise of machines is in part to blame for growing income inequality, according to Paul Krugman.

The Nobel Prize-winning economist and New York Times columnist said in an interview with Business Insider that companies’ preference for investing in machines instead of workers is partially to blame for income inequality in the 21st century. That’s a shift from the last two decades of the 20th century when income inequality was mostly about the differences between high-skill and low-skill workers.

“Technology has shifted in a way that really favors capital over labor,” Krugman said. “That makes it possible to replace people with machines.”

Since 1960, income inequality has jumped in the U.S. by more than in any other Western country, according to a November analysis from economics professors.

Even while income inequality soars, workers aren’t catching any breaks. From the start of the economic recovery until June 2011, business spending on equipment and software increased 26 percent, while spending on labor grew by 2 percent, according to The New York Times. In developed countries around the world, millions of middle-class jobs have been lost to technology, the Associated Press reports.

And while companies are hiring fewer workers in favor of more machines, they’re squeezing more out of the workers that do get jobs. S&P 500 companies made $420,000 per worker in 2011, a full ninth more than in 2007.

Source: http://www.huffingtonpost.com/2013/02/02/paul-krugman-rise-of-machines_n_2607346.html

Productividad, las visiones neoclásica y marxista

Valle Baeza, A. “Productividad: las visiones neoclásica y marxista“, Investigación Económica, 198, octubre-diciembre 1991, pp. 45-69.*
En este artículo se analiza el concepto de productividad en la visiones neoclásica y marxista. De la primera se destacan sus inconsistencias especialmente las señaladas por Anwar Shaikh en su artículo “The Humbug Production Function” que le mereció una reprimenda de Robert Solow, el directamente aludido en la crítica del artículo. Solow sencillamente no pudo responder nada inteligente a la crítica demoledora de Shaikh. La productividad multifactorial definida por Robert Solow, el premio Nobel de economía, es una vulgar chapucería que a pesar de ser utilizada cotidianamente en las estadísticas carece de significado. Dicha productividad se define como el residuo de restarle a los aumentos de la producción por trabajador los aumentos de los factores de la producción considerados mediante una función matemática (Cobb-Douglas). Pero como no se puede medir directamente la productividad multifactorial, cualquier función que se elija o cualesquer datos que se consideren permiten calcular un residuo que será diferente. ¿Cómo saber cuál es la función correcta? No hay manera de saberlo. Saikh mostró que diferentes funciones de producción, no sólo la Cobb-Douglas se ajustan y que los datos obtenidos con la palabra Humbug (una historia para niños de la literatura inglesa) llevan a los mismos resultados que los datos estadounidenses reales de capital por trabajador y producto por trabajador empleados por Solow en uno de los artículos más citados de todos los tiempos de la literatura económica. Eso es lo que se implica del trabajo de Shaikh y que Solow no pudo responder.. ni nadie podrá.

La versión marxista de productividad aparece en varios autores, uno de los primeros fue Andras Brody un notable teórico hungaro. En el artículo se trata de desarrollar el concepto marxista de productividad definida como el recíproco de la magnitud de valor de una mercancía o canasta de mercancías. Esta definición tiene una importante propiedad: la productividad de las distintas mercancías depende no de la eficacia con la que se elabora directamente el producto sino de la eficacia del trabajo social. De manera que la magnitud del valor de cada mercancía se determina por la eficacia de todos los trabajos que directa e indirectamente se requieren para su elaboración. Así, por ejemplo, la productividad de los bienes salario depende no sólo de los procesos que los producen directamente sino también de la eficacia con la que se elaboran todos los medios de producción. Esta productividad es el determinante de la tasa de explotación en el capitalismo por lo que, por ejemplo, un abaratamiento de la producción de electricidad sin un correspondiente aumento del salario real de todos los trabajadores significa un aumento en la tasa de explotación.

Cuando los capitalistas tratan de ligar el salario con la productividad lo hacen para tender un señuelo a los trabajadores: si se esfuerzan obtendrán los frutos de su esfuerzo. Esta concepción burguesa se asienta sobre dos mentiras: 1) una parte del fruto del esfuerzo de los trabajadores siempre es obtenido por el capitalista como condición para continuar la producción o lo que es lo mismo la producción está sujeta a la producción de plusvalor, por lo que los trabajadores nunca obtienen íntegro el fruto de su trabajo; y 2) La productividad que interesa a cada capital particular es sólo una porción de la productividad social por lo que si se mide a nivel local, tal como se pretende hacer siempre para fustigar al trabajador, se escamotea la proción de productividad social atribuible a todos los procesos concurrentes al analizado.

En resumen, la definición de productividad propuesta por varios teóricos marxistas se basa en el caracter social de todo proceso capitalista de trabajo en contraposición a la visión burguesa de múltiples “factores de la producción.”

Descargue aquí el artículo 6.15 Mb.

* Este artículo se tiene en formato digital gracias a Cesar Sánchez.

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