Economía marxista para el Siglo XXI

John Bellamy Foster*

Casi al terminar las dos primeras décadas del siglo XXI, es evidente que el capitalismo ha fracasado como sistema social. Hoy el mundo está inmerso en el estancamiento económico, la financiarización, el desempleo masivo, el subempleo, la precariedad, la pobreza, el hambre, y la desigualdad más extrema de la historia. Desde el punto de vista ecológico vivimos una planeta amenazado por una “espiral de muerte.” (1)

La revolución digital, el mayor avance tecnológico de nuestro tiempo, que en sus inicios fue una promesa de comunicación libre se ha transformado en un poderoso medio de vigilancia y control de la población. Las instituciones de la democracia liberal están a punto de colapsar, mientras que el fascismo, la retaguardia del sistema capitalista, está de nuevo en marcha, junto con el patriarcado, el racismo, el imperialismo y la guerra.

Decir que el capitalismo es un sistema fallido no es, por supuesto, sugerir que su ruptura y desintegración es inminente. (2) Sin embargo, significa – que en el presente siglo- el capitalismo ha dejado de ser un sistema necesario para transformarse en un régimen innecesario y destructivo. Hoy, más que nunca, el mundo se enfrenta a la elección entre “la transformación revolucionaria de la sociedad o la ruina de las clases en pugna” (3).

Las indicaciones de este fracaso están en todas partes. Lee el resto de esta entrada »

1.- Reificación y Cosificación (Versachlichung und Verdinglichung) En este artículo, intentaré establecer las categorías básicas que constituyen la teoría de la reificación (Versachlichung) y la cosificación (Verdinglichung) en Marx. A su vez, daré cuenta de su construcción lógica con el objetivo de reconsiderar el real significado de estas teorías. La lengua alemana tiene dos palabras […]

a través de “Reificación y Cosificación: Categorías Básicas de la Teoría de la Reificación y la Cosificación de Marx y su Construcción Lógica”: Tomonaga Tairako —

There is one outstanding statistical feature of 21st century capitalism. Capitalism is increasingly failing to develop what Marx called the “productive forces” (namely the technology and labour necessary to expand the output of things and services that human society needs or wants). As measured by gross national product in all the economies of the world […]

a través de Demographic demise — Michael Roberts Blog

Erik Olin Wright

Erik Olin Wright

Maciek Wisniewski*
I. Aunque las últimas clases que impartió –ya desde la cama y mediante un blog: bit.ly/2Ddfryl– diferían de sus cursos habituales, transmitían el mismo optimismo y compromiso moral (#EOWtaughtMe). Erik Olin Wright (EOW) (1947-2019) un destacado sociólogo marxista estadunidense fallecido hace dos semanas, una vez radicalizado e introducido a Marx en los 60 (bit.ly/2BjNfKk), siguió fiel a su camino (bit.ly/2ReKdfq). Si bien la huella del marxismo analítico (G. A. Cohen et al.) al que se adjudicó, muchas veces ambiguo y/o estéril, se percibe a lo largo de su obra (bit.ly/2TqFpW9) –al hacerlo, entre otros, desechar la dialéctica y abrazar la explicación científica (sic)–, su compromiso con el ideal emancipatorio, la crítica del capitalismo y la búsqueda de alternativas a éste junto con sus reformulaciones y rescate del concepto de la clase – Class, crisis and the state (1983), Classes (1997), Class counts (1997)– justo cuando otros lo abandonaban por demodé, hacían su postura bastante única. Tratando de reinventar –con M. Burawoy (bit.ly/2HUPxoG)– la sociología como una disciplina marxista, a pesar de la histórica incompatibilidad de ambos enfoques (bit.ly/2UC9Jxd), prefiguró por años el debate sobre desigualdades (Interrogating inequality, 1995).

II. Recentrando la clase en el –igualmente demodé proceso de la explotación (y a contrapelo de la tendencia bourdieana de anteponer la dominación), polemizando en el seno del marxismo con Poulantzas sobre su enfoque de clase que según él carecía de un rigor científico (bit.ly/2CWAYLN), refinó la incompleta formulación marxiana de la clase –siempre relacional no gradacional, entendiendo la estructura de clase como conjunto de relaciones establecidas en función del control de recursos productivos– abriéndola a los enfoques weberiano y durkheimiano (bit.ly/2t3C43J). Su más grande contribución fueron las localizaciones de clase contradictorias (contradictory class locations) en referencia a la clase media, no clase en sí misma, sino una cuyos miembros se sitúan en diferentes clases –en posición explotadora y explotada– resultando esto en sus intereses encontrados (The debate on clases, 1989). Se oponía a ver en el precariado una clase nueva (G. Standing) tratándolo sólo como un segmento de la clase trabajadora (Understanding class, 2015).

III. Anticapitalismo no es sólo una postura moral en contra de la injusticia; se trata de construir alternativas subrayaba en el espíritu de Marx (bit.ly/1WcfpJk). Estudiar las clases –el meollo que convierte al capitalismo en un sistema tan dañino– era entender las condiciones de su transformación. Si bien Marx desarrolló una intelectualmente brillante teoría de la imposibilidad del capitalismo a la larga, sus análisis sobre la sistémica tendencia a las crisis (y el remplazamiento del capitalismo por algún otro sistema) y la necesaria homogenización de su estructura de clase (la proletarianización) resultaron –para EOW– fallidas: el sistema vuelve a encontrar nuevas maneras de reproducirse y la clase media creció (bit.ly/2HTkGcc). Identificando cuatro tipos de estrategias para superar al capitalismo –destrozar, domar, escapar y erosionar– y moviéndose más allá de la vieja dicotomía reforma/revolución, optaba por una combinación de segunda y cuarta (véase su libro póstumo por aparecer: How to be an anti-capitalist for the twenty-first century, 2019).

IV. En tiempos en que el fantasma del socialismo recorre la política estadunidense fortaleciéndose en los márgenes del Partido Demócrata –¡Trump acaba de arremeter en contra de él en su discurso del Estado de la Unión! (bit.ly/2Tzwlyk)– el pensamiento de EOW y su búsqueda de alternativas “con la ‘brújula socialista’ en la mano” (bit.ly/2SjQMBK) parecería más actual que nunca. No obstante –bien apuntaba D. Riley (bit.ly/2CYBYif)– su desdeño a la tradición revolucionaria marxista, su concepto incompleto del socialismo y visión política más cercana a Tocqueville o Durkheim que… al propio Marx –“su proyecto es una suerte del ‘marxismo tocquevililano’” (sic)– junto con una mirada fija al capitalismo (sin ver sus particularidades históricas) y falta de apreciar lo suficientemente su… dinámica de la clase (insistiendo en el aumento del poder social en la búsqueda del socialismo sin especificar qué clase lo estaría ejerciendo…) resultaban problemáticas (bit.ly/2NVNUJi).

V. Ningún proyecto reflejaba tanto el característico entusiasmo de EOW por el futuro mejor –le gustaba repetir, en referencia a Gramsci, que también creía en el optimismo del intelecto– que el de utopías reales (Envisioning real utopías, 2009). Un oxímoron adrede (bit.ly/2UpA7tV) –y al margen de la alergia marxista al pensamiento utópico– fue acuñado para denotar un proyecto de construcción de mecanismos e instituciones reales regidos por principios socialistas (renta básica, etcétera) –siempre en conexión con su análisis de clase– que puestas en práctica empujarían transformaciones intersticiales (a diferencia de las rupturales o simbióticas) –al final el capitalismo emergió en las sociedades que seguían siendo feudales– llenando espacios del capital con potencialidades emancipatorias y acelerando irracionalidades productivas en su seno.

* Periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

Fuente: La Jornada

La universidad no puede ser para todos, hay que reservarla a una élite intelectual” dijo el ministro brasileño de educación quien posa en la foto con Bolsonaro

Raúl Zibechi
La crisis venezolana puede saldarse con una guerra civil e internacional si no se consigue frenar el militarismo rampante de quienes quieren voltear al gobierno de Nicolás Maduro, apelando a un golpe de Estado que complemente la desestabilización que se promueve desde Washington. Sería un desastre para los venezolanos y para toda la región.

Desde una posición de principios, la no intervención en los asuntos internos de otros países es un asunto básico. El respeto a la soberanía nacional es absolutamente independiente de la posición que cada quien tenga sobre lo que sucede en el país, el carácter del gobierno y la calidad de sus instituciones.

Quienes sufrimos las dictaduras en el Cono Sur, nunca pedimos la intervención extranjera para derribarlas. Ni ahora pedimos que se intervenga en Arabia Saudita por ser una régimen deplorable que, además, desató una guerra genocida en Yemen.

Lo que está sucediendo en Venezuela implica la interacción entre tres actores: el pueblo venezolano, el gobierno, las fuerzas sociales, políticas y militares que lo apoyan y las grandes potencias, en particular Estados Unidos. Los tres tienen intereses distintos que en algunos casos convergen y en otros son antagónicos.

Quien esto escribe apoya al pueblo venezolano, rechaza el intervencionismo pero no respalda al gobierno de Maduro, que muestra una deriva autoritaria y antipopular. El problema de quien mantiene esta posición, es que el concepto pueblo venezolano está siendo manipulado desde todas las tiendas, pero además no existen organizaciones o convergencias que encarnen una representación significativa de ese pueblo.

Lee el resto de esta entrada »

OBITUARIO / ERIK OLIN WRIGHT (1947-2019) Una brújula moral de la izquierda Erik Olin Wright se radicalizó en los años sesenta y ya nunca dejó de ser marxista pues su brújula moral sencillamente no le permitió desviarse de esa senda. Con su muerte, la izquierda ha perdido a uno de sus intelectuales más brillantes Vivek […]

a través de OBITUARIO / ERIK OLIN WRIGHT (1947-2019) Una brújula moral de la izquierda / Vivek Chibber — Sociología crítica

Luis Hernández Navarro

Es falso que en Venezuela haya dos presidentes. Sólo hay uno y se llama Nicolás Maduro. El 20 de mayo de 2018 fue electo en comicios libres, transparentes y confiables, en los que intervinieron 16 partidos políticos. Participaron seis candidatos y él cosechó más de 6 millones 248 mil, equivalente a más de 67 por ciento de los sufragios.

En esa ocasión, un sector de la oposición, integrado por tres partidos (Acción Democrática, Voluntad Popular y Primero Justicia), llamó a la abstención. Sin embargo, ningún candidato presidencial impugnó los resultados. No se presentaron evidencias o denuncias concretas de fraude. Se practicaron 18 auditorías al sistema electoral.

Lee el resto de esta entrada »

Nube de etiquetas