Economía marxista para el Siglo XXI

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales

 Este libro consta de una serie de ensayos cuyo objetivo es plantear problemas de investigación en Historia. No es un recetario metodológico, sino más bien se trata de plantear cómo algunos historiadores han encarado su labor y elaborado diversas formas de aproximación que les permitieran respuestas. Ninguno de los autores y autoras de este volumen pertenece a la misma “escuela histórica”, y de hecho son pocas las coincidencias en cuanto a enfoques teóricos y perspectivas historiográficas. Son estos contrastes, a partir de sus prácticas como investigadores, los que creemos tienen utilidad. Se trata de plantearles problemas y sugerencias a los futuros historiadores para que éstos, abriendo sus mentes y flexibilizando sus prácticas, puedan encontrar, cada uno, su propio método para “hacer historia”. 
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Por Meagan Day

07.09.2018

La comercialización progresiva ha creado incentivos perversos para los investigadores, amenazando la corrupción total de la ciencia misma.

La universidad existía antes del capitalismo, y a veces se ha resistido a la obediencia a los dictados del mercado capitalista, persiguiendo no el beneficio sino la verdad y el conocimiento. Pero el capitalismo devora lo que puede y, a medida que extiende su dominio, no es de extrañar que la universidad moderna se someta cada vez más a lo que Ellen Meiksins Wood llama “los dictados del mercado capitalista – sus imperativos de competencia, acumulación, maximización de los beneficios y aumento de la productividad laboral”.

En el mundo académico, ese imperativo se manifiesta de manera visible: publicar o perecer, financiamiento o hambruna.

Sin inversión pública, las universidades se ven obligadas a jugar según las reglas del sector privado, es decir, a funcionar como empresas. Las empresas, por supuesto, tienen que ver con el resultado final, y la salud del resultado final depende de la maximización de los beneficios, que a su vez depende de una evaluación cuidadosa y constante de los insumos y los productos. El resultado para la ciencia académica, según los investigadores Marc A. Edwards y Siddhartha Roy en su documento “Academic Research in the 21st Century: Maintaining Scientific Integrity in a Climate of Perverse Incentives and Hypercompetition”, ha sido la introducción de un nuevo régimen de medición cuantitativa del rendimiento, que rige casi todo lo que hacen los investigadores científicos y tiene repercusiones observables en sus prácticas de trabajo.

Estas métricas y puntos de referencia incluyen “el recuento de publicaciones, citas, recuentos combinados de citas y publicaciones (por ejemplo, el índice h), factores de impacto de las revistas (JIF), el total de dólares de investigación y el total de patentes”. Edwards y Roy observan que “estas métricas cuantitativas dominan ahora la toma de decisiones en la contratación, promoción y permanencia en la facultad, los premios y la financiación”. Como resultado, los científicos académicos están cada vez más impulsados por un deseo frenético de conseguir que sus investigaciones sean financiadas, publicadas y citadas. “La producción científica medida por el trabajo citado se ha duplicado cada 9 años desde la Segunda Guerra Mundial”, señalan Edwards y Roy.

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Añadir títuloThomas Piketty y Karl Marx, dos visiones totalmente diferentes del capital

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Eric Toussaint

En su libro El capital en el siglo XXI [1] Thomas Piketty [2] hace una precisa recopilación de datos y un trabajo útil con su análisis de la distribución desigual de la riqueza y la renta, pero es importante destacar que algunas de sus definiciones son confusas y cuestionables. Tomemos la definición de capital propuesta por Thomas Piketty: «En todas las civilizaciones el capital cumple dos grandes funciones económicas: sirve, por una parte, para alojarse (es decir, para producir “servicios de vivienda”, cuyo valor calculado a partir del arrendamiento de las habitaciones consiste en el bienestar de dormir y vivir bajo un techo en lugar de a la intemperie) y, por la otra, como factor de producción para elaborar otros bienes y servicios…»

Aquí nos sumerge Piketty en una historia fantasiosa de la humanidad en la que el capital ha estado presente desde el principio

Y continúa: “Históricamente, las primeras formas de acumulación capitalista parecen referirse tanto a las herramientas (pedernal, etc.) como a los acondicionamientos agrícolas (cercas, irrigación, drenaje, etc.) y a los alojamientos rudimentarios (grutas, tiendas, cabañas, etc.), antes de pasar a formas cada vez más sofisticadas de capital industrial y profesional, y a locales de vivienda siempre más elaborados”. Aquí nos vemos sumergidos por Piketty en una historia fantasiosa de la humanidad en la que el capital ha estado presente desde los orígenes y en la que las rentas de una cuenta de ahorros de un jubilado pobre se equiparan con los ingresos del capital.

El capital según Thomas Piketty

Esta gran confusión encuentra su extensión en el análisis presente en el corazón de su libro El capitalismo en el siglo XXI. Para Thomas Piketty, un apartamento de un valor de 80.000 € o un depósito de 2.000 € en una cuenta postal [3] constituyen un capital, de la misma forma que una fábrica o un edificio comercial de 125 millones de €. Evidentemente, en el día a día muchas personas de todo el mundo consideran que tienen un capital en forma de piso valorado en 80.000 €, al que se suma un seguro de vida de 10.000 € y tal vez 2.000 € en una cuenta postal. Por lo tanto, estarán totalmente de acuerdo con la definición dada por Piketty, los libros de texto de economía tradicional y su banquero. Pero se equivocan porque en la sociedad capitalista el capital es una relación social que permite a una minoría enriquecerse apropiándose del trabajo de otros (ver más abajo).

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Yesterday, 5 March 2021, was the 150th anniversary of the birth of Rosa Luxemburg, the great revolutionary socialist of the Polish-German labour movement.  Luxemburg’s contribution to socialist ideas and to the struggle to replace capitalism is too manifold for a short blog post to do her justice.  So I won’t attempt to do a proper […]

Luxemburg 150 — Michael Roberts Blog

Comentario sobre Kliman Andrew. Reclaiming Marx´s «Capital»: A Refutation of the Myth of Inconsistency. Plymouth, UK: Lexington Books, 2007. Hay una versión castellana: Reivindicando El Capital de Marx: Una refutación del mito de su incoherencia , traducción de Guillermo Murcia, et al. | editorial El viejo Topo, Barcelona, 2020.

Un libro con mucha retórica y algunos errores de razonamiento graves. El título permite ver el primer problema: no se trata de defender una teoría correcta, sino de defender a Marx de sus críticos. Una mala defensa de una teoría es inutil para el avance de la ciencia y ésta lo es. La teoría marxista del valor ha sido interpretada de varias formas por los que nos consideramos marxistas. Todas las interpretaciones son revisiones y las hay malas y buenas(1). Muchas de las revisiones a la teoría marxista del valor (TMV) surgen del tema de los precios de producción planteado en el tomo III de El capital. La TMV fue catalogada como inconsistente y como redundante por Tugan-Varanovsky desde 1905. E. Böhm-Bawerk (1896) y L. v. Bortkieicz (1905) son de los primeros críticos y fueron publicados trabajos de ellos sobre el tema por Paul Sweezy(2) lo que impulsó la discusión sobre los precios de producción. Ambos autores se refieren al problema; pero Böhm-Bawerk plantea una crítica más amplia y menos matemática. Hay decenas de artículos y hay varias revisiones de lo publicado. (3)

Kliman es un mal revisionista que ha publicado con otros autores una versión de la teoría del valor trabajo autodenominada temporalista ( Temporal single-system interpretation TSSI). Kliman tratando de ser didáctico, ejemplifica los problemas de la versión denostada en el libro, la dominante: el valor se entiende como el trabajo socialmente necesario gastado en la producción de las mercancías. La matematización de dicha interpretación la hicieron diversos economistas (4) desde mediados del siglo XX en Japón, los EUA y otros países. En la matematización de la teoría marxista del valor se considera el valor de reposición de los medios de producción. Dicha matematización fue criticada por Ian Steedman en su conocido libro Marx after Sraffa (1978) donde alaba la solución “logicamente impecable” de Bortkiewicz. Uno de los argumentos más espesos de Steedman es que la teoría del valor es tan inconsistente que arroja “valores negativos” para algunos casos de producción conjunta (5). Kliman acepta implícitamente esta crítica y muestra que los valores negativos pueden aparecer aún en casos de productos simples. ¡Esto sería una gran aportación, desde luego! Nadie antes de Kliman lo había descubierto. Pero; veamos el argumento de Kliman en la sección dedicada a ello: Supongamos que se produce cereal únicamente con semilla y que al final de la cosecha el “producto” es negativo ya que lo cosechado es inferior a la semilla empleada (Kliman, pp. 81). Para este proceso destructivo supuesto por Kliman el valor definido con costos de reposición es negativo; en cambio el valor según el TSSI ¡es positivo! Menudo hallazgo de Kliman, los análisis de la producción se pueden aplicar a la destrucción. Kliman, en la sección 5.5 del libro, indudablemente se inspira en la crítica de Steedman, sin citarlo. Supone correcta la crítica sobre la inconsistencia de la teoría del valor basada en la producción conjunta (Steedman, 1978, 150-162). Parece ignorar el estadounidense que ésta es totalmente invalida: Schefold (1986, pp. 172) demostró desde los años setenta que los valores negativos se debían a procesos redundantes. Esto significa que pueden ocurrir sólo si hay procesos que sobran para obtener el producto requerido. Steedman no ha aclarado este dislate porque su libro es propaganda contra la TMV y no una obra científica. Kliman lo hace suyo y lo amplifica al buscar valores negativos en una situación donde hay producción negativa. ¡Este es un error elemental de razonamiento! Kliman argumenta, basándose en el enfoque TSSI, que alguien que rompa ventanas le agrega valor a las que no haya roto. Un proceso destructivo como el imaginado por Kliman sólo puede existir mientras haya un proceso productivo que arroje resultados. La postividad del valor definido por la TSSI para el caso analizado por Kliman es una crítica a dicha teoría que los defensores deberán refutar.

La crítica anterior dramatiza lo que el libro de Kliman es: propaganda en favor de la TSSI. Hay trabajos de la TSSI serios que merecen otra valoración: Ramos o Carchedi por ejemplo (6). Esos son otra historia.

Notas

  1. Sobre las revisiones de Marx me acojo a lo que dice Francisco Fernández Buey citado por Arnal, Salvador en el capítulo IV de El Marx sin ismos de Francisco Fernández Buey, Promotora Cultural Malagueña, Málaga, 2014

2. Bortkiewicz v., Ladislaus. «Contribución a una rectificación de los fundamentos de la construcción teórica de Marx, en el volumen III de El capital». En Economía burguesa y economía socialista, editado por Sweezy, Paul, 191-222. 49. Córdoba, Argentina: Pasado y Presente, 1974. Bortkiewicz v., Ladislaus. «Contribución a una rectificación de los fundamentos de la construcción teórica de Marx, en el volumen III de El capital». En Economía burguesa y economía socialista, ed. cit.

3. Ver: Guerrero Jiménez Diego. Historia del pensamiento heterodoxo. Madrid: Trotta S.A., 1997.

4. Por ejemplo: Okisio, Nobuo. “A Mathematical Note on Marxian Theorems.” Weltwirtschaftliches Archiv 91 (1963): 287-99. Accessed March 8, 2021. http://www.jstor.org/stable/40436843. También: A. Bródy. Proportions, Prices and Planning. A Mathematical Restatement of the Labor Theory of Value. Budapest, Akadémiai Kiadó, Amsterdam, North-Holland Publishing Company, 1970.

5. Los casos clásicos de producción conjunta son muchos, por ejemplo arroz y cascara del mismo. Hoy se habla de los productos financieros de un banco. P. Sraffa la incluye para tratar el capital fijo.

6. Ver, por ejemplo, Ramos, Alejandro. “El temporalismo de Marx y las revoluciones en el valor de las mercancías”, Política y Sociedad, 2003, Vol. 40 Núm. 2: 231-252. Carchedi, G. “Il problema inesistente: la tansformazione dei valori in in parole semplici”, Proteo, Anno V, no. 2, pp. 96-99.

Referencias

Schefold Bertram. «Capital Fijo, Acumulación y Progreso Técnico». En Aportaciones a la teoría de la producción conjunta, editado por Pasinetti, Luigi, 167-255. México: FCE, 1986. El artículo en inglés fue publicado en 1974.

Steedman, Ian. Marx after Sraffa. Londres: New Left Books, 1978. Hay una traducción del Fondo de Cultura Económica.

Hasta donde alcanza mi conocimiento, Marx no trató las teorías burguesas de comercio internacional de su época, esto es, ventajas absolutas, de Adam Smith, y ventajas comparativas de David Ricardo. Sin embargo, dejó algunos pasajes en los que hace mención al enfoque de ventajas comparativas. Entre ellos, el más conocido está en el tomo 3 […]

Marx, Mill y la teoría de las ventajas comparativas — Rolando Astarita [Blog]

Rosa Luxemburg at 150: Revisiting Her Radical Life and Legacy

An online symposium hosted by the Rosa-Luxemburg-Stiftung and the International Rosa Luxemburg Society in commemoration of the 150th anniversary of her birth

4–5 March 2021

www.rosalux.de/rosa-at-150

Rosa Luxemburg at 150

La segunda parte de la nota, aquí. La crítica de Bettelheim al respaldo oro En La lucha de clases en la URSS Bettelheim critica la reforma monetaria de 1924. Sostiene que el respaldo oro exigía que el Gosbank interviniera en el mercado para mantener la paridad oficial con el oro y las divisas. Para lo […]

Moneda en la Rusia soviética, 1917-1930 (3) — Rolando Astarita [Blog]

19/02/2021

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  • Hoy en día, el estudio comprometido sigue siendo un pilar para nuestros movimientos y para nuestras esperanzas de construir un futuro mejor.
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En 1911, un joven Ho Chi Minh (1890-1969) llegó a Francia, país que había colonizado su tierra natal, Vietnam. Aunque había sido criado con un espíritu patriótico comprometido con el anticolonialismo, el temperamento de Ho Chi Mihn no le permitía refugiarse en un romanticismo nostálgico. Comprendía que el pueblo vietnamita debía inspirarse en su propia historia y tradiciones así como también en las corrientes democráticas que se habían desarrollado en los movimientos revolucionarios de todo el mundo. En Francia, se involucró en el movimiento socialista, que le enseñó sobre las luchas obreras en Europa, aunque lxs socialistas franceses no se decidían a romper con las políticas coloniales de su país. Esto frustraba a Ho Chi Mihn. Cuando el socialista Jean Longuet le dijo que lea El Capital de Karl Marx, Ho Chi Mihn lo encontró difícil y más tarde dijo que lo usaba principalmente de almohada.

La Revolución de Octubre de 1917 que inauguró la República Soviética levantó el espíritu de Ho Chi Mihn. No solo la clase trabajadora y el campesinado se habían tomado el Estado para intentar remodelarlo, sino que la dirección del nuevo Estado ofrecía una fuerte defensa a los movimientos anticoloniales. Con mucho gusto, Ho Chi Minh leyó las “Tesis sobre la cuestión nacional y colonial” de V. I. Lenin, texto que había sido escrito para la reunión de 1920 de la Internacional Comunista. Este joven radical vietnamita, cuyo país había estado sometido desde 1887, encontró en este y otros textos las bases teóricas y prácticas para construir su propio movimiento. Ho Chi Minh fue a Moscú, luego a China, y finalmente regresó a Vietnam para sacar a su país de la opresión colonial y de una guerra que le habían impuesto Francia y Estados Unidos (guerra que terminó con la victoria vietnamita seis años después de la muerte de Ho Chi Minh).

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La primera parte de la nota, aquí La NEP Durante la guerra los campesinos aceptaron las requisas como un mal necesario para vencer a los blancos y a los intervencionistas. Pero una vez que el conflicto se decidió a favor de los bolcheviques, se manifestó el descontento frente a una situación gravísima. La cosecha de […]

Moneda en la Rusia soviética, 1917-1930 (2) — Rolando Astarita [Blog]

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