Economía marxista para el Siglo XXI

Henryk Grossman, Capitalism’s contradictions: studies in economic theory before and after Marx, edited by Rick Kuhn, published by Haymarket Books. Rick Kuhn, the indefatigable editor, biographer and publisher of the writings of Henryk Grossman, has another book out on his work. Grossman was an invaluable contributor to the development of Marxist political economy since Marx’s […]

a través de Grossman on capitalism’s contradictions — Michael Roberts Blog

Raúl Zibechi

Camaradas, fue la primera palabra que pronunció Xi Jinping al inaugurar el XVIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), el pasado 18 de octubre en Pekín.

A renglón seguido, llamó a los delegados a enarbolar la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas, lograr el triunfo definitivo en la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y conquistar la gran victoria de dicho socialismo de la nueva época; y luchar incansablemente por materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación china (goo.gl/EdqSJ2).

Lee el resto de esta entrada »

Plenary (Session Three) of Capital.150 Conference. 19 September 2017. Speakers: • 4:14 David Harvey, Perspectives from the Circulation of Capital • 45:53 Michael Roberts, Perspectives from the Accumulation of Capital • 1:13:00 Audience Questions & Speaker Responses.

a través de “Perspectives from the Circulation of Capital. Perspectives from the Accumulation of Capital”: David Harvey, Michael Roberts. —

 

Maciek Wisniewski* / I

 

Lenin. Lo primero es lo primero: el máximo dirigente bolchevique y el fundador de la URSS –ojo: el único país en la historia cuyo nombre no hace referencia a un territorio ni un pueblo en particular– es ante todo un internacionalista. La mayor parte de su vida pasa en el exilio (Múnich, Londres, París, Kraków, Zúrich, Helsinki). La Revolución Francesa, la Comuna de París forman parte más de su imaginario que la historia de Rusia (goo.gl/vrb1Zm). En 1914, mientras otros socialdemócratas adoptan la línea patriótica, él no entiende cómo los obreros pueden matarse entre ellos en vez de luchar contra el capital o sus burguesías nacionales. Llama a una tregua de clase, a su regreso de Finlandia, a fraternizarse con los enemigos y al tomar el poder, a darle la paz a todos los pueblos. Su objetivo: extender la Revolución más allá de todas las fronteras. No obstante tras el desdeño inicial –y el camino sinuoso a ella (1912-1922)– abraza la cuestión nacional. Rusia zarista es un imperio multinacional –la prisión de las naciones– y él necesita aliados nacionales. Se distancia del internacionalismo abstracto (Bujarin/Radek). Distingue entre nacionalismos de los oprimidos y los de los opresores. Pregona el derecho de autodeterminación. Es en la cuestión nacional donde mejor se refleja el carácter antimperialista y anticolonial de la Revolución que inspira la mayor insurrección de pueblos dominados desde la era de los libertadores en las Américas (y luego inspirará la ola de descolonización después de la Segunda Guerra). Lenin –apunta T. Krausz– es el primer marxista que entiende bien la cuestión colonial: va más allá del eurocentrismo (Segunda Internacional), basa su enfoque en un modelo teórico de la división tripartita del sistema mundial y su ley de desarrollo desigual (Reconstructing Lenin, 2015, p. 165). Aun así E. Blanc tiene razón: los bolcheviques llegan a entender la cuestión nacional-colonial –mejor así– en las periferias del zarato demasiado tarde; otra razón por la que la Revolución no se extiende y empieza degenerar (goo.gl/hFKie6).

Rosa. Si hay una frase sobre R. Luxemburgo repetida sin fin es ésta: “Mientras mucha parte de su pensamiento sigue vigente, su mala valoración de la ‘cuestión nacional’, algo que demuestra por ejemplo la descolonización, no sobrevive la prueba del tiempo…”. Después de Fanon todos somos sabios. Pero lo que –en esencia– dice Rosa es que el capitalismo es necesariamente global (no nacional) y que la lucha debe ser contra el capital (no por los estados independientes). El lugar desde dónde habla también cuenta: no es sólo que su Polonia natal está repartida entre Alemania, Austria-Hungría y Rusia, y así mejor afianzar el sentimiento internacionalista. Es que conoce el tóxico nacionalismo polaco –típicamente centroeuropeo, étnico/exclusivista– que considera intrínsecamente reaccionario. Por eso se distancia del propio Marx (independencia de Polonia era su idée fix) y –desde el principio (goo.gl/3twNki)– de otros socialistas polacos obsesionados con lo que hoy sería identitarismo, pero desinteresados en cuestiones de clase. Cuestiona incluso el derecho de autodeterminación. ¿Polonia independiente? Bien. Sólo si la Revolución triunfa en Rusia, Austria, Hungría, Alemania (a lo que Lenin le reprocha no distinguir entre guerras imperiales y las de liberación nacional). Pero cuando en 1918 Polonia recobra la independencia bajo el derecho de autodeterminación propuesto por… las potencias occidentales y se autodetermina tal como siempre le gusta más –reaccionaria y autoritaria– el líder bolchevique acaba comiendo –hasta cierto punto– la sopa de su propio chocolate. Sin otra opción para ayudar a la revolución alemana que mandar el Ejército Rojo a través de Polonia acaba derrotado por el triunfante nacionalismo polaco. Esto se llama realmente la mala valoración de la cuestión nacional.

Austromarxismo. Curioso: desde el principio uno de los bolcheviques dice que aquella empresa –la invasión de Polonia (1920)– está destinada a fracasar. ¿Quién? Stalin, no en vano experto en nacionalismos. Es georgiano –mientras sus camaradas mayoritariamente rusos–, encima autor de una simplista pero instructiva obra sobre el tema: El marxismo y la cuestión nacional (1913). Para escribirla el mismo Lenin lo manda incognito a Viena (como no habla alemán se lleva de traductor al pobre Bujarin). Los austromarxistas –O. Bauer y K. Ranner– son los teóricos más avanzados en temas culturales –algo inusual para su época– y el multinacional Imperio de los Habsburgo –liberal comparado con el de los Romanov– el centro del debate sobre esto. Su idea principal –recuerda G. M. Tamás– es contener lo nacional/étnico en los márgenes del imperio promoviendo autonomías culturales (en lugar de autodeterminación) y mantener la política libre de estas tensiones, centrada –de preferencia– en cuestiones clasistas y universales (goo.gl/WoDz93). Los bolcheviques quedan atraídos por este modelo –tomando una posición intermedia entre Bauer que tiende a sobrevalorar la cultura y Rosa que la ignora– hasta el repentino giro de austromarxistas hacia el socialpatriotismo (1914). ¡Tanto que escribían sobre los peligros del nacionalismo y de cómo neutralizarlo que acabaron abrazándolo! Años más tarde Stalin abandonando la inicial política bolchevique de más apertura a la cuestión nacional-colonial y retrocediendo al chovinismo gran-ruso –¡Ucrania!– sufre un giro parecido.

Coda. Si alguien ya dijo Fanon, que pensar en él sea un pequeño addendum:

  • “La ‘conciencia nacional’ que no es nacionalismo, es la única que nos puede dar una dimensión internacional’ (F. Fanon, Los condenados de la tierra, 1961, p. 226).
  • Es el primer gran teórico antimperialista al notar que el nacionalismo ortodoxo hace el juego al imperialismo que concediendo la autoridad a las burguesías nacionales extiende su hegemonía (E. Said, Culture and imperialism, 1994, p. 326).
  • Y también “el primer pensador radical al apuntar a los peligros del ‘nativismo’ para los movimientos descolonizadores que pasan del nacionalismo al chovinismo, racismo y tribalismo” (goo.gl/QZD3P7).

Si con la Primera Guerra la violencia colonial llega a casa (R. Luxemburgo dixit), con la crisis y la ola de neo-nacionalismos lo hace también el tribalismo postcolonial (miren la Europa Central, miren a Trump).

*Periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/01/opinion/020a1pol

 

Research in Political Economy (Emerald)

Volume 32 (2017)


Editors: Masao Ishikura, Hitotsubashi University, Japan, Seongjin Jeong, Gyeongsang
National University, South Korea, and Minqi Li, University of Utah, USA

The economic growth in East Asia has been believed to be the model case of the triumph of capitalism. Some progressive economists, for example, the developmental state theorists, also praised the East Asian model as the progressive alternative to neoliberal market fundamentalism, arguing that they are the outcomes of state-led development.

However, with the sudden advent of the ‘Lost Decade of Japan’ in the 1990s, and the ensuing ‘IMF Crisis’ of South Korea in 1997, and now the imminent ‘hard landing’ of the Chinese economy, the East Asian miracle story is quickly becoming a thing of the past. East Asia has now become an epicentre of the contradictions and crisis of global capitalism. Today, deepening economic crises, exacerbation of social polarization, rising popular discontents, and escalating geopolitical tensions are common to China, Japan and Korea. Moreover, East Asia has been at the centre of global ecological contradictions. Indeed, East Asia has now become the typical place of Marxian macro-dynamics.

This important and timely volume brings together experts in political economy from across the globe, to comment on the return of Marxian macro-dynamics in East Asia. The contributions explore macro-dynamics, the role of the state and hegemony in the context of transnational capitalism, and Marxian alternatives for East Asia. Lee el resto de esta entrada »

Discreto mitin por el centenario de la revolución bolchevique
Recuerdan la partida del ejército ruso a la guerra con los nazis hace 76 años

Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 8 de noviembre de 2017, p. 25
Moscú.

Con un grandioso desfile que tuvo todos los ingredientes de un espectáculo hollywoodesco –en el que no faltaron intérpretes de canciones patrióticas sobre vehículos antiguos y soldados ataviados con uniformes de época–, las autoridades rusas celebraron este martes en la Plaza Roja de Moscú el 76 aniversario de la parada militar del 7 de noviembre de 1941.

Sin la participación del presidente Vladimir Putin ni de otros altos funcionarios rusos, correspondió al alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, dirigir un breve discurso acerca de la proeza del pueblo soviético frente a la agresión nazi en la Segunda Guerra Mundial, pero en su sentida pieza oratoria no encontró razones para recordar que este martes se cumplió también el centenario de la revolución bolchevique.

De este modo, el tradicional escenario donde otrora se conmemoraba la fiesta nacional que de un plumazo dejó de serlo en 2005 y donde, después, los militantes de izquierda solían realizar una marcha pacífica con ofrenda ante el mausoleo de Lenin, no estuvo disponible para celebrar un siglo de la revolución que intentó construir un mundo mejor.

 

Lee el resto de esta entrada »

El investigador participó junto a académicos y militantes de distintos países del Congreso Internacional sobre la Revolución Rusa, organizado por escuelas y centros de estudios de las facultades de Humanidades, Psicología y Ciencia Política de la UNR, la revista Herramienta y la agrupación “20 de Diciembre” de la Coad.

En ese ámbito, las intervenciones trascendieron el debate historiográfico y abordaron una cuestión urgente para los sindicatos: cómo enfrentar la ola flexibilizadora global que amenaza con barrer el andamiaje de derechos laborales construido en el último siglo.

En diálogo con La Capital, Antunes, profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) de Brasil y autor de libros clave para entender las transformaciones en el mundo del trabajo, alerta sobre la “uberización” del empleo, califica como una tarea “complejísima” la articulación entre los distintos sectores de una cada vez más fragmentada clase trabajadora y analiza los desafíos de las izquierdas en un contexto de crisis de los partidos y los sindicatos como instrumentos de expresión política de los sectores populares. Lee el resto de esta entrada »

Nube de etiquetas